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Nuevo número de la revista Quehacer

Festival Entre Música en los acordes de la Nueva Trova

Las Tunas.- Este 18 de noviembre se descorren las cortinas del XVI Festival Entre Música, el mayor evento que desarrolla la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Las Tunas, con la reverencia singular a los 50 años de la Nueva Trova, esa que todavía cala en los jóvenes exponentes que, guitarra en mano, se sumergen en sus aguas.

Pancho Amat, Premio Nacional de Música, el dúo cienfueguero Los Novo y Eduardo Sosa, Miembro de Honor de la AHS, son parte de un encuentro que pondera el homenaje a los fundadores de ese movimiento, sin obviar la confluencia de otros géneros y manifestaciones que enriquecen peñas, tertulias y espacios que esperan el penúltimo mes del año para regresar con la complicidad del público y la cercanía de artistas que desde otras provincias insisten en repetir.

Entre música“Tratamos de diseñar un programa que estuviera a la altura de las exigencias del Ministerio de Cultura, de las políticas y procesos culturales que se gestan en el país, porque es muy importante que este pueblo disfrute de los acontecimientos”, destaca Armando López Carralero, presidente de la Asociación en la provincia.

Jesús Ricardo Pérez Cecilia, al frente de la Filial de Música, agrega que hay varias generaciones de trovadores invitados que convergen. Destacan de la Trovuntivitis Leonardo García, Michel Portela y Antena, además del dúo Mantra, Leodanys Castellón, exponentes de oriente. “Será una amalgama de lo que ha resultado de esa génesis, de esa revolución de la trova tradicional”.

Los escenarios de la Casa del Joven Creador acogerán presentaciones cada noche con un anfitrión y otros elencos, para luego dar paso a descargas con géneros de gran convocatoria como las sonoridades electrónicas, el rap y el rock, sin olvidar la música de concierto con los formatos y calidad que despliegan los nuestros.

Mientras, El patio de Pepe, que suele invadir por estos días el interior de la Plaza Martiana, reserva desde las 2:00 pm la comunión de cantautores del territorio y de varias regiones de la Isla, con la habitual literatura.

Sobresale el momento teórico Cincuenta años de la Nueva Trova cubana en la casa de la música Emiliano Salvador, los conversatorios por los 36 años de la AHS, en el café Vidal, y el nombrado La música: lenguaje universal, en la escuela profesional de arte El Cucalambé.

Asimismo, se extenderá el jolgorio a la comunidad con el proyecto Diástole, que dará vida a la actividad Acercarte, en Palancón, durante la mañana del domingo, con la presencia de Yanco León (Granma) y Liván Leyva (Santiago de Cuba), sumados al talento del Balcón de Oriente e instituciones que participan de estas intervenciones.

Distinguen las jornadas el recital Aniversario 50 de la Nueva Trova con Eduardo Sosa, Rachid Abraham López, Pancho Amat y Los Novo; más la velada Y así no soy de nadie, que protagonizarán Richard Gómez, Freddy Laffita, Amaury del Río, Jesús Ricardo y el grupo Primer Espacio. En el caso de esta última propuesta, los arreglos de temas imprescindibles del movimiento corren a cargo del maestro Juan Borges, igualmente como un reconocimiento a los iniciadores de la trova en Las Tunas.

Creadores tuneros intervienen en el evento Décima al Filo

Las Tunas.- Con sede en el municipio de Guáimaro, Camagüey, se desarrolla el XVII Encuentro Décima al Filo, presidido por la tunera Odalys Leyva Rosabal, con la oportunidad del intercambio presencial tras varias ediciones virtuales por la incidencia de la covid-19.

La escritora y miembro del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en este territorio, refiere que cuentan con participantes de varias provincias con una destacada labor desde la espinela; sobresale por Las Tunas la intervención de los creadores Marina Lourdes Jacobo, Carlos Esquivel, Yuslenis Molina y el proyecto comunitario Raíces de San José, con el acompañamiento del Centro de Intercambio y Referencia-Iniciativa Comunitaria (Cieric).

En esta edición, la cita está dedicada a los escritores y promotores de la décima Martha Rosa Fernández y Alejandro González Bermúdez, con momentos para foros, exposiciones bibliográficas, lecturas con varios ganadores del Premio Cucalambé en Décima Escrita y conferencias acerca de tradiciones culturales que distinguen a ciertas regiones del país.

Convocan al encuentro la casa de cultura Luz Palomares García y el grupo Décima al Filo, con el coauspicio del Centro Provincial del Libro y la Literatura de Camagüey y la Uneac en el Balcón de Oriente.

Cinemazul devuelve los encantos de la apreciación cinematográfica a Las Tunas

Las Tunas.- El Séptimo Arte vuelve a fijar la senda en Las Tunas durante el mes de octubre para, a través del Festival de Apreciación Cinematográfica Cinemazul, reavivar la magia de las salas oscuras con nuevas miradas a filmes clásicos y la minuciosa comprensión de otros con códigos más modernos.

El evento llega junto a la Jornada por la Cultura Cubana, dedicado a grandes figuras del cine universal que permite a los cineclubistas el análisis de cintas como La espuma de los días, Kramer vs. Kramer, Los puentes de Madison y Yuli, para desde sus conocimientos señalar particularidades de la trama y aspectos técnicos que guíen el debate.
Esta entrega potencia los cinedebates en instituciones culturales, educativas, de la salud, en comunidades y en hogares de varios municipios de la provincia, el desarrollo del taller infantil Los mil Elpidios, en la escuela primaria República de Chile y la presentación del guiñol Los Zahoríes, en la sala de video de Buena Vista.
Sobresale la actividad Clip: Video! (Tu Mirada) en la sede de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) como homenaje a Renael González y a la organización en su aniversario 36; y con la presencia del escritor Argel Fernández compartieron sobre el video clip hecho en Las Tunas y lanzaron la convocatoria al Primer Encuentro de Jóvenes Realizadores Tu Mirada, que se realizará durante la próxima edición del Cinemazul.
El Festival concluirá con la entrega del Premio Ola al mejor participante, así como cuantas menciones determine el jurado y galardones colaterales, con la incitación a hacer de este ejercicio una práctica cotidiana que aporta al enriquecimiento cultural y estético de cada persona implicada.

El Indio Naborí y Las Tunas, un amor para los tiempos

Jesús Orta Ruiz (Indio Naborí) y Las Tunas lucen al tiempo una linda historia de amor; una que tiene olor a campiña, sabor a guateque y ardor de bohío

Indio Nabori

Las Tunas.- El hijo de La Habana nació el 30 de septiembre, hace hoy un siglo; y estos predios se habían convertido en ciudad en la misma fecha, años antes. Sin embargo, la pasión no se ciñe a eso, sino a razones del corazón. Él, hombre bueno; y ella, comarca de cactus, compartieron el regocijo por la obra de un poeta mayor: Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé).

Cuentan que fue el Indio Naborí, junto al empeñado Pepe Ramírez, padre de la Jornada Cucalambeana, su precursor. Aseguran que la primera canturía que se escuchó en El Cornito abrazó su voz desde la grupa de un caballo, a finales de los años 60 de la centuria pasada. Así lo recuerda para 26 Ramón Batista, director de la Casa Iberoamericana de la Décima (CID).

“Él consideraba que en El Cornito, El Cucalambé seguía respirando, que todavía estaba por allí, y siempre fue fiel a esa convicción. Incluso, cuando en la década del 90 se hizo en La Habana la Jornada Iberoamericana de la Décima y el Verso Improvisado, insistió en que el lugar era nuestra localidad y cerca del río, entre bambúes. Por eso logramos traer para acá el evento en 1993”. 

Ramón se pierde en sus memorias y se detiene en las numerosas veces que degustó el té que su esposa Eloína preparaba, y cómo el escritor siempre la llamaba, con la autoridad dulce de su voz enamorada: “Elo, prepara té que llegó Las Tunas”, cuando veía en su casa habanera cierta comitiva luciendo la invitación que él esperaba con regocijo para regresar al próximo guateque. Ya añoso, ciego, gastado el cuerpo por el paso de la vida, no falló a esta urbe, a su tradición y a la fuerza de una Jornada de cuyo esplendor fue responsable en grado superlativo.

Muchos han sido los homenajes que durante este año se han rendido en Cuba y en otras partes del mundo al autor de Elegía de los zapaticos blancos; no obstante, cuando llegó junio y la Fiesta Suprema del Campesinado Cubano, como él mismo la bautizó, vivió su edición 55, El Cornito se vistió de gala y lo ovacionó. Los afortunados que estuvieron esa noche en el anfiteatro recuerdan la emoción de su hijo Fidel, quien subió al escenario y agradeció. Dijo entonces estar seguro de que el recuerdo a su padre sería mucho más íntimo en estas tierras. Y todos entendieron que Naborí andaba por aquellos lares.

Ese no ha sido el único tributo que los tuneros han obsequiado al intelectual humilde y directo. Por estos días una cita diversa ha completado el agasajo. La Jornada Hispanoamericana de la Décima convocó a cultores de la espinela y el verso improvisado, a investigadores de la tradición, para volcar la esencia de Orta Ruiz en encuentros y diálogos, con la participación de Randoll Machado, Premio Cucalambé en Décima Escrita, improvisadores y tonadistas, el Conjunto Original Cucalambé, la apertura de la exposición Cristal de aumento 3.0, del caricaturista Antonio Medina (Antoms) en la galería de la CID, y una edición especial del Café Converso, invitación de esa institución cultural.

Sobresale, igualmente, el panel Centenario del Indio Naborí con la conducción de la especialista Leticia Fernández e intervenciones valiosas. Sin embargo, hay amores que quedan cuando la vida se escapa y no pueden circunscribirse a fechas y contextos. Por eso, serán muchas las veces en las que este terruño del oriente regrese al poeta, al amigo que se le volvió hijo y amante, a su obra mayúscula y sencilla, como la brisa del monte.

En medio de nuestro intercambio, Ramón Batista sacó de entre los muchos apuntes de su agenda un poema que el Indio le entregó un día, de su puño y letra; texto amarillento que pocos han visto y leído. Sus versos se nos antojan confesión, encandilamiento y hasta parte de un testamento de amor, de 100 años.

¡Oh, Tunas! Si en tu tierra verdecida
no nací, no fue en ti mi amor primero,
¿Por qué dilataciones de la vida
sin conocerte, me sentí tunero?
¿Cómo, lejos de ti por mí fue oída
la silvestre canción de tu montero?

¿Cómo supe que tras un aguacero
tu cielo es de cristal y luz pulida?
¿Cómo supe el sabor de tus guayabas,
la dulce sombra de tus cañabravas
la charla de tus hojas en el viento…?
Toda tú me llegaste desde un bardo.
Por eso digo que mi nacimiento,
Sino en Tunas, fue en Nápoles Fajardo.

Un nuevo hijo para Raúl

Puerto Padre, Las Tunas.- Las páginas de la vigésima octava edición de Portus Patris llegan a su fin. De vuelta la poesía a tierras de molinos y aire de mar, el evento auspiciado por la Asociación de Hermanos Saíz, llevó a las calles el arte de la escritura.

Figuras en cruz, del escritor tunero Raúl Leyva Pupo, alcanzó el más alto galardón de la justa, a decir del jurado, gracias a una sólida línea temática, con acertadas técnicas poéticas. Como parte del premio, la editorial Sanlope dará vida, en formato en duro, al texto ganador. Con el laureado realizador conversó la redacción de 26.

“La aparición de un nuevo libro por una editorial cubana es muy importante, sobre todo en este año que Sanlope también publicará Casa roja y la antología Conteo regresivo, en ambos estoy presente. El nacer de un nuevo libro constituye una alegría para todo joven escritor. Son como hijos que van teniendo los autores. Estoy muy feliz porque se continúe apostando por la poesía, solo ella nos mantiene vivo y nos lleva hacia otra dimensión”.

Además del elevado nivel de las obras, otra de las características del certamen recién finalizado recayó en el jurado, compuesto por relevantes redactores de Las Tunas, donde sobresale María Liliana Celorrio Zaragoza, quien fungió como presidenta.

“Es todo un honor y un privilegio que ese libro haya caído en las manos de esos escritores que son grandes referentes en el país y Latinoamérica. Confío en la opinión del tribunal, pero mis libros primero deben gustarme a mí para luego entrar en la amalgama del pensamiento ajeno, y estos decisores le dieron el voto de confianza, el espaldarazo a Figuras en cruz. Aun así creo que puedo hacer mejores textos”.

Si bien varios títulos iluminan la carrera de Raúl, los desafíos a enfrentar los duplican. Con el afán de crecer nacerán diversos proyectos, en tanto, preservar el enfoque servirá de guía para llevarlo a buen puerto.

“El próximo reto radica en tener las ganas de escribir, mantenerse en el mundo de la literatura, apostando por la poesía, por la vida del escritor. Continuar en movimiento, cambiando, ese es el espíritu para encontrar la verdad que nos haga únicos”.

Portus Patris deja en forma de verso un adiós, con sabor de un “hasta luego”, a Puerto Padre. La magia de la Villa Azul envuelve a los participantes, al mismo tiempo, la cultura local se reivindica con el regreso a casa del certamen literario.

“Me llevo la confluencia de los amigos. También el hecho de volver a mirar el mar, lo cual es una carga de energía para cualquier ser humano, más si se trata de un escritor, además de las experiencias vitales y la fe por conservar lo que hago”.

Para este poeta tachar en cruces las distinciones se vuelve costumbre; sin embargo, apuesta por enaltecer el alma y hacer de sus líneas un reflejo de ella. Con el paso del tiempo vendrán nuevos hijos para Raúl.

Recordar para el futuro

Las Tunas.- Cuando las personas mayores nos cuentan sus vivencias, están dejando un legado, en cualquier frase hay una alusión a las prendas, una canción, un plato, detalles visibles o no que forman lo que nombramos costumbre o identidad.

De todas esas prácticas transmitidas de generación a generación, perdura lo que se alimenta e incorpora a otras épocas. Algunas por su intensidad y huella forman parte del patrimonio.

Cuba cuenta con un Patrimonio Cultural que data de 500 años, aunque no siempre guarda las estructuras, pero sí las referencias a ellas por la conservación de vocablos y otras prácticas, cuestión que permite el estudio de cada etapa en el desarrollo de la nación.

El reconocimiento del Patrimonio Cultural Inmaterial ha llevado más tiempo para su validación, aunque sus manifestaciones sean tan aportadoras como la arquitectura, las artes visuales o un sitio natural.

Los estudiosos, a inicio siglo XIX, impulsaron desde la Antropología, la Etnografía y la Sociología, los valores inmateriales que muchas veces tienen bases más sólidas que el patrimonio material, dígase la música, el teatro, la danza, la oralidad, cultura culinaria, prácticas religiosas, fiestas populares y otras.

Las universidades, los artistas, promotores, portadores y la comunidad han sido baluarte de las manifestaciones que perduran como parte de la cultura tradicional, aportando, además, investigaciones que, de ser socializadas, podían rescatarse fácilmente.

En mayo último, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó la Ley General de Protección al Patrimonio Cultural y al Patrimonio Natural; inclusiones, arreglos que de cualquier manera vienen siendo tardíos porque hay mucho que proteger.

Dicha Ley establece que las comunidades deben reconocer el valor de lo que constituye el Patrimonio Inmaterial, y así lo creo, pues siendo fuente y preservadora de la cultura heredada hasta debían seleccionarse los exponentes patrimoniales desde una encuesta popular para verdaderamente establecer un reconocimiento legítimo con legado garantizado.

Una vez que se han perdido determinadas tradiciones, pues la norma contempla su inclusión en una lista de salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial y se potencia el rescate como por ejemplo los juegos infantiles, los cantos de nana, las leyendas, agrupaciones o géneros y otros.

Como la comunidad define y yo soy parte de ella, detengo este análisis en una manifestación en la cual no hay suficientes investigaciones publicadas, me refiero a la música. En reiteradas ponencias, los investigadores Salvador Regüeira y Carlos Tamayo han alertado sobre la necesidad de preservar el patrimonio musical cubano.

Tengo un bichito que me corroe el alma desde que vi la selección de las Unidades Patrimoniales de Las Tunas, dadas a conocer en marzo del 2021. Y no cuestiono la selección, porque quizás estuvieron nominados otros cantantes, agrupaciones o canciones. Esa información faltó por parte de la entidad tramitadora de esta condición.

Es indiscutible el reconocimiento social del Conjunto Original Cucalambé, grupo Síncopa y orquesta Caisimú, los tres elencos proclamados como tales, pero ¿quiénes estuvieron, además? A punta de lápiz tengo otros que han tenido trayectorias y legados de suma importancia para la cultura cubana: orquesta Embajadores del Ritmo, fundada en 1929; la Banda de Concierto de Puerto Padre, creada en 1914; Barbarito Díez, defensor del género danzón que es también patrimonio de la nación; Emiliano Salvador, evocado entre lo más notorio del Jazz cubano y autor de una pieza única a Puerto Padre en el mapa musical de la Isla; grupo Los Surik, autores de la primera discografía de Las Tunas; orquesta Miramar y Banda Provincial de Concierto, cuya representación de Cristino Márquez constituyó legado imborrable.

El Patrimonio Cultural Inmaterial es diverso, es lo que nos ha llegado al presente y es hasta lo que no conocemos, porque en algún tramo del camino se dejó de alimentar, de estudiar y reconocer.

Obra patrimonial es una condición intrínseca dada por el tiempo, la intensidad y relevancia social de un hecho cultural.
Nada, solo pienso que nos merecemos más.

Leonor Pérez Hinojosa comparte el Puro Cuento desde Costa Rica (+post)

 La actriz tunera Leonor Pérez Hinojosa participa hasta el 20 de septiembre en el Festival Internacional Puro cuento que se desarrolla en Costa Rica, en representación de Cuba y del Guiñol Los Zahoríes, agrupación a la que pertenece.

Es un festival de historias, de leyendas, de tradiciones –comenta la joven-, donde interviene con dos espectáculos: Vuela pena, para el público adulto, y el infantil Cuenta clown, con títeres, juegos, canciones, manteniendo su estética de trabajo en la isla.


“Tuve el placer de presentar el espectáculo en un lugar llamado Heredia, con la bandera cubana como parte de la escenografía, fue muy bien acogido, gustó muchísimo porque las historias que me traje para acá son historias reales, son historias sobre el maltrato al adulto mayor, sobre la diversidad de género, historias que hablan de traición, de amor, es una manera de que queden en la memoria de quienes las escuchan, que pueden aportar a ayudar en algo”, declara a 26 desde las redes sociales en medio del traslado de un sitio a otro que le permite compartir con muchos creadores entregados.


“Ese es mi objetivo, un espectáculo donde combino cada historia con canciones de Carlos Varela, que me apoyan los mensajes que quiero transmitir en cada una de las historias. Está hecho con adaptaciones mías pero también de escritoras tuneros como Lucy Maestre y Saimy K Torres, tengo tres de ellas, quienes me las regalaron para que las usara, me dijeron hazlas tuyas y traté de defenderlas lo mejor que pude”.


Múltiples espacios han sorprendido a Leonor con la oportunidad de reinventarse, quien ha crecido mucho desde la niña que acompañaba a su madre Verónica Hinojosa en cada presentación para calentar su luneta en el teatro, al tiempo que se alimentaba de mil historias y formas de contar.


“He tenido actuaciones en restaurantes, teatros, cines, también tuve la posibilidad de ser la presentadora de un espectáculo importantísimo, donde había participación de uno de los narradores cubanos, donde se iban a presentar y vender los libros de Hernán Casciari, un escritor argentino con una trayectoria magnífica, y ahí estuvimos. Vi otra manera de contar, otra manera de hacer, otra estética”.


Refiere que el público es impresionante, muy agradecido de que les lleven algo de las tradiciones nuestras: “Escuchar el acento cubano para ellos es algo hermosísimo, las palabras que tenemos nosotros, los dicharachos.


“También tuve la oportunidad de trabajar en una escuelita de niños emigrantes, es muy bonito porque son muchas culturas en un solo centro, y allí ellos te aceptan y te hacen parte de la familia. Allí estuve con mis títeres, con mis canciones, con mis juegos, y fue muy bonito porque al terminar la función varios niños llegaron hasta nosotros, y en mi caso que fui la única que trabajé me abrazaron, me dieron besitos, y hasta me hicieron llorar.


“Y es hermoso, poder salir y encontrarnos con otro público, es como un termómetro para saber si lo estás haciendo bien y tomar experiencia de todos los participantes que están aquí en este festival porque siempre que puedan hacerte crecer, ayudarte a mejorar tu línea de trabajo, bienvenido sea”.


Los miedos a la primera vez también asaltan en otras latitudes, allí el artista reconoce que siempre debe estar preparado, listo para transformarse en otro ser, conectar con el que observa y lograr transmitirle esas sensaciones que fue a buscar.
“Uno de los retos que he tenido que enfrentar aquí ha sido el contar historias de terror, historias místicas, tuve una presentación en un restaurante que tiene todo un escenario y las personas acostumbran llegar ahí.


“Es muy bonito ver cómo los costarricenses pagan para ir a ver los espectáculos, se hace toda una promoción, una campaña publicitaria maravillosa y ellos pagan y buscan a los artistas. De hecho en este restaurante el precio de la entrada era un kilo de material reciclable, y el evento tiene como objetivo eso, no desechar nada.


“Para mí fue un reto porque en la vida había contado cuentos místicos, es decir, tenía como parte de mi repertorio pero no acostumbro a hacerlo porque en Cuba no es algo común. Pero lo hice, fue un reto porque a veces lo que menos nos gusta hacer es con lo que más tratamos de entregarnos, y gustó muchísimo. Ya sé que debo estar preparada”.


El Puro cuento se realiza en Costa Rica desde el 2002, visitando en estos años las siete principales ciudades del país. En esta edición la temática central es el cuidado del medio ambiente con actividades como la siembra y mantenimiento de mil árboles en la zona de Cartago.

Tiro al blanco desde la plástica en Las Tunas

Las Tunas.- La suerte de combinar estilos, perspectivas y experiencias de vida diversas la tiene la exposición colectiva abierta en la galería La Jungla del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), a propósito del aniversario 61 de la organización.

Tiro al blanco, título de la muestra, resulta una amalgama de visiones sociales, representativa del mismo sincretismo que caracteriza a la cultura cubana, y más allá de visiones individuales anuncia el crecimiento personal y estético de un grupo que ha crecido a su amparo.

Con la curaduría de Leonardo Fuentes Caballín, presidente de la Filial de Artes Plásticas, reúne también una representación de jóvenes creadores como Luis Antonio González Rodríguez -ganador del recién finalizado Salón Guernica de la Asociación Hermanos Saíz (AHS)-, aspirantes a ingresar en la Uneac y quienes mantienen un vínculo estrecho en eventos de este perfil que promueve a lo largo del año.

Entre lo abstracto y lo figurativo se mueve la propuesta, en la que hay composiciones que requieren de cierto grado de conexión con el espectador para mover significados y propósitos discursivos, donde forma, color y soporte adquieren nuevos valores en un tiempo que para todos anuncia búsquedas, tanto desde la materia prima como por el destino final de las piezas.

Nombres imprescindibles están aquí, como Alexander Lecusay, Eliades Ávalo, Leonardo Fuentes, Gustavo Polanco, Rogelio Ricardo, Jesús Vega Faura y Alexis Roselló, quienes han escrito literal y espiritualmente la historia de la Unión y de sus salones en Las Tunas.

El poder rehabilitador del arte: rompiendo prisiones

Las Tunas.- Hasta cuatro centros penitenciarios llegó en el mes de agosto la gira de prisiones, actividad resultante del convenio entre Cultura y el Ministerio del Interior (Minint), que tiene como propósito la educación de los reclusos gracias al poder transformador del arte, pero que también influye en los creadores y su crecimiento como seres humanos.

En esta oportunidad la experiencia integró a artistas del catálogo de la empresa de la música y los espectáculos Barbarito Diez con el movimiento de aficionados del Sistema de Casas de Cultura y de los propios centros penitenciarios, en un espectáculo que rompió con la tradición de solo llevar formatos pequeños, compuestos por un trovador, solistas y humoristas.

La presentación fue el 23 de agosto en la prisión de mujeres y luego se repuso como cierre del verano bajo la dirección artística de Orlando Matos. Allí estuvieron la compañía de danza Cueybá, los intérpretes José Fidel Sánchez, Yaniuska Hernández, Jorge Orlando Delgado y Frank Batista Sedeño, además de los aficionados de las casas de cultura Tomasa Varona, de la ciudad de Las Tunas, y Anita Cruz, de Bartle.

Tatiana Figueredo, especialista en programas culturales de la Dirección municipal de cultura en Las Tunas

Tatiana Figueredo, especialista en Programas Culturales de la Dirección Municipal de Cultura en Las Tunas, asegura que esto es el resultado de una labor de todo el año, pues mediante la relación directa con los jefes de Tratamiento Educativo de los internos, los instructores ingresan para enseñar las diferentes manifestaciones, usualmente dos veces por mes desde septiembre, a manera del cronograma del curso escolar, pues existen convenios además, con Educación y el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder).

En la relación se encuentran las instalaciones de Veguita, la Prisión Provincial, Becerra y Potosí, donde se efectúan igualmente festivales a lo largo del calendario, para en agosto resumir el progreso de los internos desde las artes en unión con los que llegan hasta ellos, para coexistir sobre el escenario en una muestra de crecimiento artístico, personal y humano que inunda a todos los implicados.

De fiesta con mi gente fue el título con el que se expandió la presencia de talento con varios grados de desempeño, pero que descubre la posibilidad para de alguna manera romper las prisiones autoimpuestas más allá de los cercos físicos que deben rehabilitarlos.

El solista Jorge Orlando Delgado Costa comenta que la experiencia “marca una posibilidad de llevar el arte a estas personas que están carentes de ver algo externo, recordemos que hay quienes se pasan todo el año sin apreciar el exterior, aunque tengan la referencia de la televisión. Es un público deseoso de ver y conocer gente nueva, de apreciar en vivo el arte y es verdad que están un poco carentes, porque las giras de prisiones se hacen solo una vez al año.

Joven artista participante en gira por prisiones

“Estuve allí disfrutando de ese público, del deseo de ellos de participar, de lograr una interacción; y la cultura demuestra eso, lo que puede lograr el arte como una posibilidad de hacer que cambie el pensamiento humano”.

El joven comentó que se vinculan directamente con los aficionados de los centros penitenciarios, donde hay mucha calidad, destacando el tallado –por ejemplo- que lo perfeccionan, aunque igual les gusta participar en las coreografías y cantar.

“Me regocijan las ganas de hacer y participar, y el respeto con que los tratan. Ellos nos agradecen el haber llegado hasta allí, es un público que realmente vale la pena”.

Quienes han compartido la experiencia saben de los avances gracias a la dedicación de los instructores, la superación en la técnica y el comportamiento. Con ellos se sienten seguros y es por el vínculo que los une a este oasis.

Existen casos como el de Eblis Suárez, que salió de allí y se hizo solista profesional, o uno más reciente, como el recluso que ya no piensa en riñas porque la guitarra le rehabilitó su mano engarrotada y ocupa buena parte de sus pensamientos.

El trovador Frank Batista Sedeño lo sabe. Es la primera vez que participa, tras su anclaje en tierra tunera al venir casualmente de visita desde Trinidad, y la invitación le interesó en primera instancia por su carácter didáctico cultural.

Confiesa que está de verdad agradecido cuando ve la aceptación de un público deseoso de muchas cosas, “un público soñador, y llega con esas canciones que te hacen soñar, pensar, que te sacan, que aunque estés preso sientes que estás fuera de ese lugar”.

Joven artista participante en gira por prisiones

En este tipo de intercambio no solo estás aportando a esa persona, también te reconstruyes como ser humano, como espectador de ese arte que ellos tienen para darte.

“Fue un crecer espiritual, pensar que todo se puede en esta vida, que cada día podemos ser mejores, que cada día pasan cosas nuevas y la vida te sorprende con algo más. Fue como una obligación a mejorar, a seguir trabajando, para en cualquier lugar seguir haciendo música y llevando lo mejor de sí a un escenario”.

Muchas veces vemos el hecho artístico solo en la obra, no desde las interacciones y lazos que crea entre las piezas que se mueven de una a otra posición con movimientos acompasados, que elevan su voz para alcanzar nuevos registros, que hilvanan letras y sacan la forma inimaginada del material en su forma más pura.

Pero la cultura nos habla precisamente de los procesos que la hacen tal cual, como condensado de una sociedad y su devenir, de la forja y la propia deconstrucción de seres humanos que desde diferentes vivencias se dan la mano en la comunión de las artes, esas que son capaces de romper las prisiones de todos.