Las Tunas se viste de gala

Ahora camino sus calles y cada una de ella me regala una historia, una sonrisa, un recuerdo. Ahora sé lo que se siente ser tunera, ahora quiero a mi ciudad y le regalo todos los días mi mejor gesto porque me siento feliz de vivir en Las Tunas.

Ella se pone añeja y aunque se incluye entre las más jóvenes de Cuba, sus calles, plazas y parques sienten ya los años, los tiempos y la historia de renacer una y otra vez de las cenizas para llegar a sus 223 años un poco mejorada.

Muchos la maquillan con sus buenas sombras, yo prefiero ponerle colores y la visto de gala para mostrarle al visitante que Las Tunas es una maravilla de más de 200 años.

Yo me siento orgullosa de ella, la defiendo porque ella tiene historia, trasmite paz, pero también alegrías, ella regaló sus calles a un equipo de béisbol que por primera vez fue ganador y también a un pueblo orgulloso de su gente.

Ella se vistió de luto cuando aquel día triste su suelo atestiguó el duelo de un pueblo entristecido por la pérdida de nuestro eterno Comandante y al tiempo de su paso en aquella caravana también sintió el dolor de miles de pasos que acompañaron las cenizas de Fidel Castro.

La ciudad de Las Tunas cumple 223 años, vamos a hacerle una fiesta, pero mejor aún, vamos a cuidar cada centímetro de nuestro pedacito de tierra para que nos dure muchos años más.

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