Andrés Vicente Casanova Guerrero vive en la ciudad de Las Tunas, Cuba. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) por la Filial de Escritores desde su fundación en esta provincia cubana en diciembre de 1987. Nació el 19 de julio de 1949. Ha publicado hasta la fecha presente un total de siete novelas, y una de ellas tiene segunda edición en México y la misma una tercera edición electrónica en el sitio español yoescribo.com, además de tres libros de cuentos y uno de ensayo. Tiene tres libros de poesía inéditos.
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EL NARRADOR Y EL NARRATARIO: DOS ELEMENTOS TÉCNICOS IMPORTANTES PARA ESCRIBIR NARRATIVA DE FICCIÓN.
14 Jul 2012 | Por casanova
La buena narrativa de ficción tiene para mí dos etapas bien diferentes:
La primera es la impronta, aquella cuando el autor escribe como resultado de una descarga emocional, la liberación psíquica y el inconsciente. En el momento de la escritura, el autor es un demiurgo, un creador, llega a creerse el mismo Dios.
La segunda es la terminación de la obra escrita, cuando el autor la revisa con el empleo de las herramientas que haya logrado adquirir aunque sea de manera elemental, mucho mejor si esas herramientas se basan en la técnica narrativa porque las haya aprendido de manera autodidacta o siguiendo cursos programados.
Es en esta segunda etapa que cobra importancia el dominio de las diferentes variables que operan en la narratología, la que se define de diversas maneras en dependencia del punto de vista adoptado:
a) Como disciplina autónoma encargada de estudiar la diégesis de los discursos. Aquí lo que interesa es el estudio de las acciones dentro de la narración.
b) Como una parte de la semiótica (relativo a la semiosis, o sea, la operación productora de signos) que se encarga de describir el nivel narrativo. A esta parte le interesa describir la narración.
c) Como una parte de la semiótica que se encarga de descubrir el sentido de la narración. Aquí lo que interesa es la hermenéutica o sea, la interpretación de la narración.
Las tres vertientes de la narratología para mí son bien importantes y en un sentido práctico, a todo escritor debería interesarle de esa disciplina resolver los siguientes problemas:
1º Cuáles son los mecanismos psíquicos que permiten construir la narración.
2º Por qué, para qué y para quién escribimos la narración.
3º Cómo debo narrar si pretendo convertirme en sujeto de la comunicación con un objeto de la misma que es el lector.
Hablando de esto, ya nos acercamos al tema que pretendo abordar en esta conferencia y que lo formulo así:
¿QUÉ RELACIÓN EXISTE ENTRE EL ESCRITOR Y EL LECTOR?
Daré varias respuestas a esta pregunta, siempre desde el punto de vista narratológico, pues voy a basarme en los estudios de la narratología que tanto me han ayudado a abordar los materiales que de manera cruda me da la historia (asumiendo como tal los hechos sucedidos en la vida real tamizados por mi imaginación) para convertirlos en una trama (que son los hechos que suceden en el mundo de la ficción tal como los presento en mis cuentos y novelas).
RESPUESTA 1: La existencia del narrador
Cuando uno va planificando una NARRACIÓN (llamaremos por comodidad así lo mismo al cuento que a la novela, aunque desde luego ambos géneros no son iguales en todo) dentro de mi imaginación, debo pensar no como AUTOR sino como NARRADOR.
Porque el narrador:
*Es una categoría de la ficción.
*Es un recurso ficcional o elemento técnico.
*Es el sujeto de la enunciación narrativa cuya voz cumple las siguientes funciones:
a) Describir el espacio narrativo.
b) Lograr el desarrollo del tiempo narrativo.
c) Desarrollar los personajes de la narración.
d) Describir las acciones de los personajes.
Sobre el narrador decimos entonces que nunca es el autor real del relato, sino una figura hipotética creada por el enunciado narrativo mismo.
O sea, que según este concepto el autor no crea al narrador, sino que al narrador lo crean las propias circunstancias de la narración.
Veamos un ejemplo tomado del cuento Macario de Juan Rulfo:
“Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció. Mi madrina también dice eso: que la gritería de las ranas le espantó el sueño. Y ahora ella bien quisiera dormir. Por eso me mandó a que me sentara aquí, junto a la alcantarilla, y me pusiera con una tabla en la mano para que cuanta rana saliera a pegar de brincos afuera, la apalcuachara a tablazos...”
Este narrador:
*Es protagonista de la narración por cuanto nos habla de una experiencia personal.
*Desde un supuesto presente de la narración nos narra tanto el presente (esperar a que salgan las ranas) como a cierto pasado (cuando las ranas cantaron hasta que amaneció), es decir, narra el pasado desde el presente en lo que se conoce como retrospectiva.
Veamos ahora otro narrador que sin dejar de parecerse al protagonista anterior en realidad no lo es, y sin dejar de ser testigo emplea la primera persona de una manera tangencial, tal como sucede en el cuento La intrusa de Jorge Luis Borges:
“Dicen (lo cual es improbable) que la historia fue referida por Eduardo, el menor de los Nelson, en el velorio de Cristián, el mayor, que falleció de muerte natural, hacia mil ochocientos noventa y tantos, en el partido de Morón. Lo cierto es que alguien la oyó de alguien, en el decurso de esa larga noche perdida, entre mate y mate, y la repitió a Santiago Dabove, por quien la supe…”
Hasta aquí, el fragmento tiene un total de seis narradores (a eso yo le llamo entrega de un narrador a otro) como si el autor implícito de la narración (e incluso el autor real) pretendieran confundir al narratario (ya veremos más adelante quién es este) a tal grado que ya no se sabe quién fue el narrador original de lo que nos van a narrar.
Y este otro fragmento inicial de Casa tomada de Julio Cortázar:
“Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia…”
Este es otro caso de narrador testigo protagonista que se colectiviza con el NOSOTROS-NOS para convertirse en una voz colectiva, en un narrador que asume la responsabilidad de contarnos por él y por otros.
RESPUESTA 2: El narrador fuera de la narración
Si bien ya vimos que el narrador dentro de la historia puede ser personaje protagonista, personaje no protagonista y personaje testigo, ahora debemos mirar el caso en que el narrador no está dentro de la trama. Empecemos por el fragmento inicial de Narciso de Manuel Mujica Láinez:
“Si salía, encerraba a los gatos. Los buscaba, debajo de los muebles, en la ondulación de los cortinajes, detrás de los libros, y los llevaba en brazos, uno a uno, a su dormitorio. Allí se acomodaban sobre el sofá de felpa raída, hasta su regreso. Eran cuatro, cinco, seis, según los años, según se deshiciera de las crías, pero todos semejantes, grises y rayados y de un negro negrísimo…”
Aquí aparece un narrador que podemos considerar testigo indirecto porque si bien no participa de la narración internamente (no es personaje protagonista, no protagonista ni usa la primera persona propia del testigo) tiene un conocimiento pleno de lo que sucedió en la narración.
RESPUESTA 3: El narrador fronterizo con la narración
Sin agotar todavía el tema de los tipos particulares de narradores que podemos encontrar en diferentes narraciones, copio aquí un fragmento encontrado que me parece interesante por lo que nos enseña acerca del giro que podemos darle a una narración. Se trata de Tonto de Julio Cortázar que de inicio se nos presenta como si estuviera dentro de la narración como mero testigo:
“Qué le vas a hacer, ñato, cuando estás abajo todos te fajan. Todos, che, hasta el más maula. Te sacuden contra las sogas, te encajan la biaba…”
Hasta aquí tal parece que se trata, reitero, un narrador testigo no protagonista pero cuando sigue luego de un punto y seguido en la palabra biaba podemos leer:
“Andá, andá, qué venís con consuelos vos. Te conozco, mascarita. Cada vez que pienso en eso, salí de ahí, salí. Vos te creés, que yo me desespero, lo que pasa es que no doy más aquí tumbado todo el día.
Pucha que son largas las noches de invierno, te acordás el pibe del almacén cómo lo cantaba. Pucha que son largas…Y es así, ñato. Más largas que esperanza´e pobre…”
Y aquí de pronto el supuesto testigo se nos convierte en protagonista, y el ñato es el que viene a ser el testigo de un narrador protagonista en segunda persona.
Si he presentado este último ejemplo es para hacer notar por una parte que no podemos hacer juicios apresurados sobre un narrador por un fragmento de la narración, pues muchas veces suelen cambiar el tipo de narración sin que constituya un error técnico y para saberlo hay que conocer el concepto de narratario.
RESPUESTA 4: La existencia del narratario
Para formular la teoría de que en toda narración existe no sólo un narrador sino también un narratario, apelamos al argumento de la lógica: si existe narración es porque alguien narra y a ese alguien le hemos llamado narrador o sea:
SUJETO FICTICIO DE LA NARRACIÓN QUE CUMPLE LAS FUNCIONES DE DESCRIBIR: el espacio, el desarrollo del tiempo, los personajes y sus acciones”.
Pero si existe un sujeto es porque también existe un OBJETO. Al objeto de la narración se le llama de manera convencional NARRATARIO, tal como lo ha nombrado la narratología y se define así:
OBJETO FICTICIO DE LA NARRACIÓN QUE JUSTIFICA LA EXISTENCIA DE LA MISMA.
Si como dijimos, el narrador es construido por la propia narración, entonces el narratario también debe su existencia a la narración porque “no hay sujeto sin objeto” y si partimos de que el narrador es quien refiere el relato, hay que preguntarse: “¿a quién se lo refiere?”. La respuesta más general dentro de la lógica es “a alguien”, y ese alguien es lo que llamamos narratario.
Existen dos tipos de narratarios:
Marcado: cuando el narrador señala en algún momento y de cualquier manera a quién se está dirigiendo.
No marcado: cuando el narrador no se preocupa por señalar a quien le narra.
Siguiendo el criterio de Renato Prada Oropesa, podemos decir que marcar o no al narratario define:
*El vocabulario, las acciones de los personajes y las posibles interpretaciones de las mismas.
Es decir, marcar o no al narratario obliga al narrador a una composición discursiva determinada pues no es lo mismo dirigirse a un narratario en general (no marcado) que de manera específica por ejemplo:
*Policía que acaba de detener al ladrón
Algunos narradores posibles: Jefe de policía, amigo del ladrón, el propio ladrón.
*Enfermo de gravedad
Algunos narradores posibles: Médico, familiar cercano, el propio enfermo.
Lo que quiero hacer notar es que la pareja narrador-narratario resultan inseparables.
En el caso de los ejemplos expuestos antes, podemos describir a cada narratario de la siguiente manera:
* Macario de Juan Rulfo:
Narrador: testigo protagonista
Personajes: Las ranas, la madrina y el narrador.
Narratario: no marcado
* La intrusa de Jorge Luis Borges:
Narrador: testigo no protagonista
Personajes: “Dicen”, Eduardo, Cristian, alguien, alguien, Santiago Dabove, el narrador.
Narratario: no marcado
* Casa tomada de Julio Cortázar
Narrador: testigo protagonista
Personajes: “Nosotros” y sus familiares ya muertos
Narratario: no marcado
*Narciso de Manuel Mujica Láinez:
Narrador: Testigo indirecto
Personajes: Los gatos y el que encerraba a los gatos
Narratario: no marcado
* Tonto de Julio Cortázar:
Narrador: Fronterizo
Personajes: Ñato, “Todos”, el pibe del almacén, el narrador
Narratario: marcado (el tal “ñato”)
RESPUESTA 5: El narrador no es el autor pero tiene sus huellas
Aunque la teoría narratológica establece de manera absoluta que el narrador no es el autor, a mí por lo menos no me caben dudas que al narrador lo crea el autor y por lo tanto en los diferentes narradores que surgen de la mano de un mismo autor habrá siempre aspectos comunes: el estilo personal de escribir, las experiencias vitales que ha tenido, su forma de pensar, etc. Siguiendo atentamente al narrador se podrá llegar a cómo piensa el autor.
RESPUESTA 6 Y FINAL: El narratario no es el autor pero si bien el primero influye en el tipo de construcción del relato, el segundo determina la interpretación del mismo.
Ya expliqué la influencia del narratario en la construcción del relato y en el caso del lector, es evidente que los lectores más cultos, o más entrenados en la técnica y en el conocimiento del llamado pacto narrativo que existe entre él y la narración, le ayudan a acercarse más a las verdaderas intenciones del autor con cada uno de sus diferentes relatos.
Sin embargo, los menos capaces o menos entrenados en la lectura se perderán en falsas hipótesis llegando a interpretaciones erróneas o falsas del relato que terminan de leer.
ACERCAMIENTO A LA VIDA Y LA OBRA DE GILBERTO E. RODRÍGUEZ A TRAVÉS DE SU WEBGRAFÍA
05 Jun 2012 | Por casanova
(Palabras leídas por el autor el 5 de junio de 2012 en el Memoral Vicente García de Las Tunas, en ocasión de la Jornada de Poesía en homenaje a Gilberto E. Rodríguez)Parte 1: Introducción necesaria
Convocado una vez más a este encuentro anual con la vida y la obra de quien indiscutiblemente es uno de los poetas tuneros más relevantes de todos los tiempos, Gilberto E. Rodríguez, quise acercarlo a nuestro tiempo por medio de un análisis inicial de lo que constituye la WEBGRAFÍA que diferentes CIBERANALISTAS han ido desarrollando, y me encontré resultados interesantes que pretendo hoy compartir con ustedes con el propósito de alentar a quienes como yo se declaran partidarios de defender la cultura cubana en general y la literatura en particular apoyados en las llamadas NUEVAS TECNOLOGÍAS, emprendan estudios de ampliación al presente y otros nuevos que ya van siendo necesarios como una manera de crear guías para el CIBERLECTOR que a veces por falta de orientación no es capaz de llegar a los sitios apropiados donde adquirir o ampliar su conocimiento sobre temas específicos.
Este trabajo que hoy comparto no pretende ser una tesis científica, sino una propuesta sencilla para profundizar en el conocimiento de nuestros autores literarios e incitar a otros a que se amplíe la presencia de la literatura tunera en Internet.
Antes de pasar al análisis concreto de la presencia actual de GILBERTO E. RODRÍGUEZ en Internet, deseo comenzar por definirles el término WEBGRAFÍA tal como lo hace la enciclopedia libre Wikipedia (1) porque entre todas las definiciones encontradas, me pareció la más acertada por ser la más sencilla:
“Webgrafía es un conjunto de links a los que la gente suele acudir en búsqueda de una mayor información en cuanto a un tema tratado”.
Deseo agregar a esta definición la nota expresada en el propio enlace electrónico o link donde aparece esta definición, nota con la que pudiéramos o no estar de acuerdo, pero la que resulta innegable ya y es la siguiente:
“En nuestro actual siglo XXI y ya desde el pasado siglo XX, los diversos medios de masa de nuestra sociedad han ido evolucionando a un ritmo acelerado, dando origen a un mundo globalizado en que la tecnología es la ciencia predominante de la información, ya que buscamos en medios tecnológicos la satisfacción a nuestras múltiples necesidades”.
“Esta globalización ha culminado en la actualidad con una fabulosa herramienta tecnológica, "la internet", la que con sus numerosos sitios Webs es hoy en día la herramienta más popular de los jóvenes, ya sea para realizar sus tareas escolares o simplemente para comunicarse”. (2)
No soy de los que opinan que con el desarrollo y extensión de Internet (prefiero dejarlo en neutro, no con el femenino que se le acostumbra a emplear) desaparecerán los libros físicos y por lo tanto las bibliotecas y librerías reales sustituidas por espacios virtuales: no avizoro un fin escatológico de la realidad real absorbida por una realidad virtual que será siempre un medio para llegar al conocimiento y jamás un fin en sí mismo. Ahora bien, sí creo que en esa coexistencia de ambas realidades, la comodidad de Internet está contribuyendo cada día más a que sea una necesidad no ignorarlo, porque de lo contrario estaríamos involucionando hacia el analfabetismo tecnológico en una era en que se está imponiendo esta forma de hacer, de tener y de saber.
Por tanto, me resulta llamativo que podamos hablar de una Webgrafía de Gilberto E. Rodríguez tal como ilustraré, por cuanto nuestro poeta mayor no alcanzó a vivir la etapa de auge de esta herramienta del conocimiento humano en nuestro país y sin embargo, hoy puede ser conocido en cualquier rincón del mundo gracias al adelanto tecnológico.
Parte 2: El poeta en sitios paradigmáticos de la literatura
Escojo como paradigmas fundamentales de la literatura aquellos sitios Webs especializados en idioma español en los que todo autor importante debe aparecer, pues los conocedores acuden a los mismos en busca de información. Es como si dijéramos “quienes no existen en tales sitios como escritores, existen poco o no existen para el público lector”. En dichos sitios suelen encontrarse autores que llegan por una de las 3 vías siguientes:
a. Por iniciativa propia del autor
b. Por iniciativa del propio sitio que se convierte en gestor literario
c. Por iniciativa de alguna institución estatal o privada que los incluye por considerarlos “importantes” por determinadas razones de su interés.
Es adecuado que se conozca la existencia de estos 3 procedimientos, pues muchos autores no existen en Internet no ya por su voluntad, sino por el desconocimiento de los diferentes gestores literarios que no se preocupan de su presencia en sitios de obligada consulta para los que desean obtener datos de un determinado género literario.
Partiendo de este concepto, considero como sitios paradigmáticos de la literatura para un cubano aquellos cuyo fin esencial es de tipo cultural que no económico y por lo tanto en orden descendente de importancia considero que serían en el caso de los nacionales: Ecured: la enciclopedia cubana (3); el sitio de la Biblioteca Nacional José Martí (4); Cubaliteraria virtual (5); el sitio de la UNEAC (6); y los sitios provinciales. Para el caso de los extranjeros escogí: Cervantes virtual (7) y la enciclopedia libre Wikipedia (8). Está claro que existen muchos más que será necesario clasificar y rastrear por parte de quienes decidan realizar un trabajo más completo, no obstante, para el muestreo que me proponía en este primer estudio los escogidos resultaban suficientes.
Tomé como referentes también dos grupos de sitios más que se deben tener siempre en cuenta para este tipo de análisis: los sitios de descarga de libros gratuitos o vendidos y los buscadores de la Web. En el caso de los sitios de descarga de libros me limité a aquellos que son gratuitos y que admiten el donativo de textos por parte de los autores o sus causahabientes y escogí entre los más relevantes: elaleph (9), LIBROdot (10), planetalibro (11) y Alibiazul (12). No tuve en cuenta sitios importantes como Amazon, Amabook y Smashwords pero merecen ser conocidos y los apunto aquí para que se sepa de su existencia como los más relevantes en la venta de libros virtuales.
En el caso de los buscadores, elegí el más universal, Google (13) y agregué el cubano http://www.2x3.cu (14).
No fue mi intención una búsqueda exhaustiva, sino presentar una muestra que por una parte nos diese una idea de la presencia de Gilberto E. Rodríguez en los sitios de Internet y divulgar la importancia de continuar explotando lo que a no dudarlo constituye una herramienta eficaz para la promoción y divulgación literarias.
Una vez “linkeados” los sitios escogidos, los resultados obtenidos fueron los siguientes:
1º Aparece reseñado en el sitio ecured (15), con foto, síntesis biográfica y su quehacer literario que incluye los títulos de sus libros publicados y las obras en publicaciones periódicas. Constituye un resumen del autor sin entrar en detalles, tal como es la norma en este sitio.
2º No se encontraron referencias a su obra en las búsquedas internas de los sitios pertenecientes a la Biblioteca Nacional, los de Cubaliteraria y el de la UNEAC. No aparece como personalidad de la cultura en el sitio de la Dirección Provincial de Cultura de Las Tunas ni en el del Centro Provincial del Libro y la Literatura. En este último tampoco tiene una página Web como escritor de la provincia. No aparece en la relación de personalidades de la cultura en el sitio de la Dirección Municipal de Cultura de Las Tunas, a pesar de que en dicha relación aparecen escritores y artistas ya fallecidos.
3º Con los resultados del aspecto segundo, no me pareció viable realizar una búsqueda exhaustiva en los restantes sitios de las direcciones provinciales de cultura, sino sólo un muestreo por medio del directorio cultural del libro y la literatura (16) donde encontré el denominado “Sitio del poeta Gilberto E. Rodríguez” (17) con 48 visitas computadas hasta la fecha. Con muy buen diseño, recoge su bibliografía activa, la pasiva y su voz en off. Lleva la identificación “Poeta del siglo XX-Montaraz-Editorial Sanlope”, y fue realizado por el Webmaster Maikel Pérez Batista, encontrándose desactualizado.
4º No se hallaron referencias acerca del autor en los sitios extranjeros escogidos para esta búsqueda.
5º La entrada a los sitios de distribución gratuita de libros la hice con la esperanza de que aun sin el consentimiento de sus causahabientes, hubiese alguna referencia a este importante autor, búsqueda que repetí por medio de Google con este objetivo específico. El resultado de una búsqueda primaria fue nulo, lo que no descarta la existencia de algún libro de este autor en la red virtual, si se tiene en cuenta que por una parte hay registrados miles de sitios de descarga de libros y por la otra, la posibilidad de que sin autorización sea colocado un libro de cualquier autor en un sitio poco escrupuloso en estos menesteres, lo que no invalida por supuesto el valor de los sitios que sí respetan las leyes del derecho de autor, pues de igual manera existen editoriales piratas que publican libros en formato papel sin permiso autoral e incluso autores poco escrupulosos que plagian textos ajenos. Lo digo para que esta verdad no empañe de manera absoluta las ventajas culturales de Internet.
5º Más alentadora resultó sin embargo, la búsqueda de referencias sobre Gilberto E. Rodríguez en cuanto a artículos, reseñas, comentarios y otros textos que ofrecen datos de su quehacer, entre los que abundan casi de manera exclusiva los generados por autores de nuestra ciudad. Para ello recurrí al más universal de los buscadores, el Google, con el cual encontré de un total de 50 posibilidades escogidas como muestra con la expresión clave más simple, es decir “Gilberto E. Rodríguez”, un conteo estadístico de 15 resultados, para un 30 % de coincidencias. En el directorio cubano de 2x3 no se encontraron Resultados para Gilberto E. Rodríguez.
Aquí relaciono los textos que más llamaron mi atención, pues para no cansar al oyente sino simplemente para ilustrarlo en los resultados me abstengo de una lista exhaustiva:
a) Gilberto E. Rodríguez: poeta y periodista de Las Tunas, en el sitio familias tuneras (18), el que contiene además de una reseña sobre el quehacer literario y personal del autor, una sinopsis de una entrevista realizada a su hijo Rafael. Aparece firmado por la titular del blog (Ada Cristina) con la colaboración de la periodista Maira Castro Lora.
b) Gilberto E. Rodríguez, el poeta del siglo XX, sitio Web confeccionado por el Webmaster Maikel Pérez Batista (19), sitio interactivo que a pesar de no haberse actualizado desde la fecha de su confección presenta un diseño agradable y una información atractiva, pues además de la lectura con voz en off del escritor de su poema Migajas de luz, en la Sección Bibliografía Pasiva contiene un comentario crítico de Antonio Gutiérrez Rodríguez y otro de Carlos Tamayo. La sección Bibliografía Activa contiene 14 libros que de manera interactiva haciendo click encima de sus carátulas se accede a algunos de sus poemas.
c) Gilberto E. Rodríguez: Lo principal es ser un poeta de pueblo, artículo publicado en el sitio tunero Tiempo 21 (20) el lunes 17 de Octubre de 2011 por Maira Castro Lora y Ada Cristina Higuera Tur; aborda en síntesis la biografía del autor desde un punto de vista bien interesante y audaz.
d) Para que la obra del poeta no muera, artículo publicado en el sitio Tiempo 21 (21) el lunes 6 de Junio de 2011 por Darletis Leyva González, donde se hace una reseña de las actividades realizadas en homenaje al poeta durante la Jornada de Poesía de ese año.
e) Gilberto E. Rodríguez, artículo publicado en el sitio Tiempo 21 (22) sin pie de firma ni fecha de entrada. Hace referencia a la vida del poeta y relaciona sus libros publicados.
f) Las Tunas celebra Jornada de la Poesía Gilberto E. Rodríguez, noticia tomada del sitio Tiempo 21 por el Portal Cubarte (23) con fecha 5 de junio de 2010, en la que se reseñan las actividades a realizar durante la jornada de ese año.
Parte 3: A manera de conclusión provisional
No es reiterativo de mi parte que el presente trabajo de búsqueda lo realicé con fines netamente informativos, nunca con sentido crítico hacia institución o persona alguna. No obstante, me parece oportuno dejar sentado aquí lo conveniente que resultaría:
1º Que especialistas de la informática con mayores posibilidades de tiempo de conexión en máquina realicen un rastreo más exhaustivo sobre la presencia de la vida y la obra de Gilberto E. Rodríguez en Internet, extendiendo la búsqueda con palabras claves más específicas y en sitios de todo el país y del mundo.
2º La mayor incidencia de los gestores de la cultura en que la vida y la obra de Gilberto E. Rodríguez se conozca con mayor profundidad nacional e internacionalmente, aprovechando las ventajas que para ello brinda Internet y estableciendo vínculos de trabajo con sitios Webs de amplia consulta pues no resulta de igual relevancia aparecer en un sitio generado en una provincia que en otro con categoría “nacional” (entrecomillo el término pues me parece absurda tal clasificación al uso: las provincias que no son La Habana forman parte también del Territorio Nacional).
3º Solicitar autorización a los causahabientes para colocar algún libro del autor en sitios de descarga gratuita, lo que podría contribuir al interés de algún editor por su obra, teniendo en cuenta que en determinados círculos la poesía de amor y las estrofas clásicas sobre todo el soneto, tienen una gran aceptación.
4º Lograr que la Editorial Sanlope edite la valoración múltiple realizada sobre el poeta por un grupo de escritores, la cual permanece inédita.
5º Darle el lugar que merece el poeta en los sitios Webs de la Dirección Provincial de Cultura, la Dirección Municipal de Cultura en Las Tunas y el Centro Provincial del Libro y la Literatura, actualizando el existente en este último y creando la página que con toda justicia debería existir en los sitios de la cultura tunera.
Andrés Casanova, Las Tunas, 5 de junio de 2012
ENLACES CITADOS:
(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Webgrafia
(2) Idem
(3) http://www.ecured.cu
(4) http://www.bnjm.cu
(5) http://www.cubaliteraria.com y http://www.cubaliteraria.cu
(6) http://www.uneac.org.cu/
(7) http://www.cervantesvirtual.com
(8) http://www.es.wikipedia.org
(9) http://www.elaleph.com
(10) http://LIBROdot.com
(11) http://www.planetalibro.net
(12) http://www.libroos.es
(13) http://www.google.com.cu
(14) http://www.2x3.cu
(15) http://www.ecured.cu/index.php/Gilberto_E._Rodriguez
(16) http://www.directoriocultural.cult.cu/publico/default.php?m=8
(17) http://www.tunet.cult.cu/pagsec/out/gilberto/index.htm
(18) http://familiastuneras.blogspot.com/2009/06/gilberto-e-rodriguez-poeta-y-periodista.html
(19) http://www.tunet.cult.cu/pagsec/out/gilberto/index.htm
(20) http://www.tiempo21.cu/index.php/cultura/575-gilberto-e-rodriguez-lo-principal-es-ser-un-poeta-de-pueblo
(21) http://www.tiempo21.cu/index.php/cultura/347-para-que-la-obra-del-poeta-no-muera
(22) http://www.tiempo21.cu/index.php/cultura/572-gilberto-e-rodriguez
(23) http://www.cubarte.cult.cu/periodico/print/noticia/145392.html
(24)
PÉRDIDAS DE VALORES HUMANOS... y de respeto al otro
03 Jun 2012 | Por casanova
Días atrás, leyendo un tabloide cubano llamado LA CALLE, de gran demanda popular aunque poco tiraje y frecuencia de salida no muy regular, leí alarmado que se está desarrollando una “industria turística” a nivel mundial para personas a quienes el dinero sobra y ansían vivir experiencias comunes a indigentes, perseguidos y marginados de toda clase. Recuerdo los ejemplos de quienes se anotan en “tours de la muerte” artificiales hacia los campos de concentración fascistas y el cruce de la frontera entre México y Estados Unidos sin llegar desde luego al desenlace extremo de perder la vida.
Ahora más recientemente leí un artículo sobre el sexo industrializado y artificial en Japón, mediante el cual las mujeres dejan de cumplir el rol de compañeras y copartícipes durante la satisfacción erótica, dando surgimiento así a una sociedad post-industrialmente misógina.
“Cosas del mundo post-moderno”, me dije creyendo que con estos fenómenos humanos al parecer en pequeña escala no teníamos nada que ver los cubanos, desde luego, en su sentido conceptual sea dicho y me explico de inmediato.
Ayer sábado 2 de junio alrededor de las 4 de la tarde determiné hacer un alto en mis labores como escritor y dar un breve paseo por mi pequeña ciudad, provinciana ciudad de Cuba donde por lógica los adelantos tecnológicos no llegan con facilidad y por lo tanto, a nadie se le ocurriría organizar tours de la muerte ni abrir locutorios para la auto-satisfacción sexual, además de que por otra parte las leyes del país no lo permitirían y como colofón sea dicho, el sustento ideológico de la sociedad cubana actual prohibiría en el sentido moral aberraciones como estas.
Sin embargo, tropecé durante el paseo tan breve como el tiempo de que dispongo para disfrutar de paseos, con tres piedras poco habituales en el medio que me desenvuelvo, y porque no es mi intención dañar la imagen ni las funciones laborales de ninguno de mis compatriotas, me abstengo de mencionar nombres de lugares pues mi intención es alertar que entre la juventud cubana la pérdida de valores humanos comienza a manifestarse también, sin que yo logre en estos instantes dilucidar sus causas más profundas. Me limito por lo tanto a señalar los hechos desnudos, despojados de identidad aunque sí la tienen.
El primero: Pasé frente a una tienda de productos industriales cuando faltaban apenas 5 minutos para el horario del cierre y pretendía hacer una pregunta bien simple: “¿Tienen aquí tomacorrientes?”, cuando una joven empleada sin apenas responder a mis “buenas tardes” ni mirarme siquiera o decir por ejemplo: “Lo siento, es la hora del cierre” (aunque no lo era todavía por 5 minutos), literalmente me lanzó la puerta de cristal a la cara. Tal como lo cuento: ella ni siquiera lo advertiría porque yo continué mi camino mascullando para mí mismo que algo estábamos perdiendo.
El segundo: Entré a los pocos pasos a la zona llamada “el boulevard”, eufemismo desde luego para señalar unas pocas cuadras de uso exclusivo para peatones, cuando fui tocado por la espalda por un niño de apenas 10 años que me dijo al volverme hacia él: “Señor, regáleme un peso”. Lo pensé varias veces en fracciones de segundos: dice uno de mis cuentos publicados que en Cuba no hay necesidad de mendigar en la actualidad y es cierto. Hoy cada niño tiene la posibilidad en Cuba de asistir a un aula donde se le deben predicar valores humanistas y solidarios sin distinción alguna de persona, pero jamás se les alienta a convertirse en pedigüeños. Mi primera reacción fue responder con un “no” rotundo, y en el acto me dije que era menos indigno para aquel niño pedir algo que robarlo, y respondiendo a este impulso natural puse en la mano del pequeño aquella moneda de escaso valor adquisitivo, para evitar el otro peso, el que me agobiaría el alma después pensando que quizás le habría negado un simple refresco a un huérfano, por ejemplo.
El tercero: Seguí mi camino y entré a un establecimiento público que presta servicios a cubanos y extranjeros (recuérdese que en Cuba existen dos monedas diferentes de curso legal ambas) y la empleada a la que me dirigí, sin apenas responder mis buenas tardes, me dijo en tono bien amable: “¿Qué usted desea, abuelo?”. Sonreí primero. Luego fui pasando por diferentes estados anímicos, no porque yo no tuviese una nieta, sino porque esta empleada no lo es mía, aunque podría ser mi hija por mi edad y la de ella: llevo con orgullo mis 62 años y las canas las he echado en medio tanto de la alegría de vivir como por el sufrimiento que cuesta estar vivo.
Quizás alguien piense que yo exagero al calificar de descortés el trato de la empleada, pero por el lugar donde ella se encontraba y la función de relacionista pública que jugaba en aquellos momentos de su labor y habida cuenta de que no tiene la más pequeña confianza conmigo pues en ese instante éramos desconocidos el uno para el otro, debió tratarme de “señor” o al menos con el “compañero” ya habitual en Cuba como una tradición política desde hace más de 50 años. Pero… el “abuelo” ahí quedaba fuera de contexto, resultaba tan procaz como si me hubiese llamado “asere”, “tío”, “socio”, “nagüe”… o cualquier otro calificativo vulgar y familiar con que se suelen tratar los cubanos entre los que existe amistad o relaciones de confianza.
Al margen del desarrollo ulterior de los tres casos que he relatado, llegué a la conclusión por medio de estas experiencias que debemos poner un alerta en la sociedad cubana, tan inmersa en resolver las necesidades básicas de la población que quizás esté descuidando o relegando a un segundo plano el trato respetuoso y cortés entre cubanos, pues a los extranjeros suele tratársele como norma con toda cortesía. “Las zorras pequeñas son las que mayor daño hace a las viñas”, reza un refrán que le escuchaba a mi abuela con frecuencia durante mi niñez cuando algún pequeño acontecimiento venía a turbar el buen manejo de su hogar. Era una época aquella caracterizada por el respeto a las buenas costumbres y a las personas mayores y ojo con este alerta: podríamos perder la identidad nacional no sólo si nos dejamos colonizar por un amo extranjero, también si no somos capaces de defender nuestra identidad nacional de nosotros mismos. No se trata de expresiones redundantes sino surgidas del humanismo social que proclamo y defiendo desde mis obras literarias, tanto las publicadas como las inéditas.
No permitamos que las malas costumbres y la descortesía nos minen desde adentro. Esas serían las zorras pequeñas.
Andrés Casanova, Las Tunas, Cuba, 3 de junio de 2012
Crónica de una feria del libro: FINAL DE LA FIESTA
04 Mar 2012 | Por casanova
Allí donde haya libros, existe el placer por la lectura. Quizás algunos los compren para otros usos, o hasta para dejarlos empolvados de manera lamentable en el más oscuro rincón oxidado de una casa.
Sin embargo, estamos los que confiamos en el poder “mágico” de las palabras (“En el principio fue el verbo”, dice la Biblia) y por lo tanto, creemos que cualquier actividad relacionada con el libro, aunque existan carencias en ella, vanidades de uno que otro concurrente por creerse el escritor más grande del mundo e incluso, desorganización en algunas de las actividades programadas, siempre será motivo de regocijo participar en una de estas fiestas.
Y si he dicho en el título de este comentario que llego al final a pesar de que según el programa oficial mañana es que concluyen las actividades, para el mí el domingo tiene carácter de sagrado para el descanso y por lo tanto, cesan aquí mis crónicas.
A pesar de esto, me veo comprometido a resumir lo acontecido desde ayer en la tarde cuando en el patio de la UNEAC nos convocamos diez escritores para en apenas una hora hablarles a los lectores potenciales acerca de libros de narrativa, ensayo y poesía, labor difícil cuando sesenta minutos después tendríamos que darle paso a lecturas de poemas, música y el ambiente informal de la alegría por el encuentro entre amigos que desde hacía tiempo no se veían. Entonces, como me resultaría imposible reseñar todos los libros presentados, me limito a decirles mis
CONFESIONES DE UN LECTOR más adelante.
Durante la mañana del sábado fui, para emplear la imagen acuñada por Lucy Maestre durante la presentación de
Fiesta con Havana Club, “el hombre de la moto roja” que desanduvo la ciudad en busca de provisiones para que a la hora de fantasear con mis ficciones no exista en mí cargo de conciencia alguno.
La tarde, me lo había propuesto, estaría en el espacio denominado “Pensamiento literario” porque me interesaba escuchar lo que se dijera acerca del estado de la dramaturgia en Cuba y fui así como mis pasos me llevaron por un sol de horno hasta el vetusto Museo Provincial en reparación que a pesar de ello y del calor intenso, siguió acogiendo en su estrecha sala a los que escuchaban a los disertantes intentando no perderse una sola palabra de ellos.
Mi única intención aquí era adquirir el libro
El trabajo del actor sobre sí mismo, de Konstantin Stanislavski, pero quisieron los representantes de Ediciones Alarcos que me interesaran también los dos tomos con obras teatrales cubanas durante los últimos cincuenta años, para que mis ya exiguos bolsillos (metafóricamente sea dicho) dejaran de existir. Pero al menos, tendré buenas lecturas por un tiempo.
Ya en la media tarde en el patio de la UNEAC de nuevo el frescor de las cinco nos acogió para leer poesía y escuchar lo que llamamos trova de dos de los mejores cultores de este género en nuestra localidad, Norge Batista y Fredy Laffitta.
En fin, cierro estas crónicas con la alegría absoluta de lo que no estamos dispuestos a rendir nuestras armas a la mediocridad y al olvido. Yo por mi parte, seguiré escribiendo estas crónicas durante las cien siguientes ferias del libro en mi ciudad, aunque me vea obligado a hacerlo en un rollo de papiro o en unas tabletas de arcilla.
Ahora, los dejo con lo leído por mí en las tardes del viernes y el sábado.
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CONFESIONES DE UN LECTOR
Me corresponde en esta oportunidad hablarles sobre una antología de cuentos titulada CONFESIONES y que lleva por subtítulo “Nuevos cuentos policiales cubanos”, en edición preparada en 2011 por Unión, la editorial de la UNEAC.
Antes de hablarles del libro en sí, quisiera aunque de manera muy breve conceptualizar algunos tópicos que pueden servirle de guía a los posibles lectores, pues es mi deber desde este espacio que se me proporciona por los organizadores de la Feria del Libro en Las Tunas persuadirlos del interés que presentan los textos reunidos en este volumen.
Quiero comenzar por decir entonces que desde lo que podría considerarse el surgimiento de la narrativa policial hasta nuestros días han cambiando muchos puntos de vista sobre la misma. Sin afán de hacer historia y a riesgo de encontrar voces discordantes con la siguiente afirmación, digo que ya hoy el lector verdadero de este tipo de literatura no busca lo mismo que buscaba el de siglos anteriores. Si bien antiguamente para considerar que estábamos ante un texto policial se requería de un crimen o un delito espectaculares, y un detective o investigador que perseguía a un delincuente, ya hoy con la entrada en el mercado del libro del concepto
novela negra y de forma más general
narrativa negra, tal esquema ha dejado de ser funcional porque constituía una camisa de fuerza para el escritor, esquema que llegó a agotarse desde Edgar Allan Poe y Arthur Conan Doyle hasta acá, dando paso primero a las innovaciones un tanto pacatas sobre ese esquema y luego ya a una violación total de cierta Ley Orgánica que servía de base para que los detractores de este género lo calificaran incluso de no-literatura.
También resulta preciso aclarar que la literatura policial cubana ha cambiado mucho desde la década del 60 del siglo pasado hasta acá, con la llegada de nuevas generaciones de escritores a esta especie de campo minado que fue en sus inicios coto exclusivo de algunos, literatura convertida por éstos en un cliché, en otra camisa de fuerza pero ahora tropical y circunscrita a los límites de las fronteras insulares de Cuba.
Por suerte hoy podemos exhibir un pequeño botón de muestra que ha venido a romper con ambos esquemas y ha irrumpido en el mercado del libro con textos donde no aparecen los ya clásicos y manidos policías cubanos perfectos, las amables viejitas presidentas del CDR con una tacita de café para los no menos amables investigadores oficiales y otra pléyade de imaginarios actores de una literatura que estaba dejando de serlo para convertirse en mera propaganda política, ni tampoco el triunfo universal de los policías sobre los delincuentes.
La existencia de esta antología preparada por Lorenzo Lunar y Rebeca Murga, quienes desde hace tiempo vienen observando el desarrollo del género en Cuba, muestra un amplio espectro de conceptos acerca de cómo tratar fabularmente el tema del crimen y del delito en general en la Cuba posterior a 1959 sin caer en esquemas ni tópicos aburridos. En cuanto a extensión encontraremos textos que en otro contexto no se clasifican como “cuentos” sino como “relatos” (por ejemplo,
El viejo que se comía la suerte, de Mario Brito Fuentes, con 12 páginas y unas líneas más) hasta lo que ahora se ha dado en llamar “minicuentos” (por ejemplo,
Música de fondo I, de Danieris Fernández Fonseca, con menos de una página de extensión). En cuanto a temáticas, las hay diversas, desde la presentación del criminal por placer (
Una novela para Dostoievski, de María del Carmen Muzio) hasta la descripción del incremento del delito como consecuencia de lo que se ha llamado eufemísticamente el “período especial” (por ejemplo,
Río de Agua Mansa, de Angel Santiesteban).
Llama la atención también en estos textos cómo se han desacralizado los héroes típicos creídos por el imaginario popular como incorruptos e incorruptibles policías cubanos (por ejemplo, puede comprobarse leyendo
Atrapados, de Carlos Santos Montero) y también que la mujer cobra protagonismo en la escritura de textos policiales: de un total de 18 autores antologados, 7 son mujeres. Quizás esto se deba a que de los dos antologadores una es del sexo femenino, lo que también habla acerca de la democratización de este género en Cuba que tiene dos paradigmas indiscutibles en el caso de la novela: Daniel Chavarría y Leonardo Padura.
Debo aclarar que toda antología recoge en sí el criterio estético de sus antologadores, y jamás será la verdad absoluta en cuanto a calidad e intensidad de los textos elegidos, por lo que advierto a los que decidan darse una vuelta por la nueva literatura negra cubana, que se encontrarán diferentes niveles de calidad en las obras aquí recogidas: unas realmente pequeñas piezas maestras del género que vale la pena conocer, otras de manera lamentable se quedan en los intentos. Sin embargo, recomiendo la compra de este libro: sus textos apuestan por la desacralización del héroe, la introducción de personajes novedosos y raros para la literatura cubana, la exploración de diversos niveles de realidad que ya está exigiendo toda la narrativa cubana en general y no solamente la policial, así como una libertad creativa que va contra criterios dogmáticos de algunos con deficiente visión estética que califican cada propuesta artística que se salga de sus moldes mentales oscurantistas e inquisitoriales de poco menos que “nocivas para la salud”.
¡Doy la bienvenida a estos cuentos que a no dudarlo abrirán las mentes de escritores y lectores, porque podrán observar que, parafraseando una consigna conocida entre nosotros, sí se puede en Cuba… hacer verdadera literatura desde el llamado género negro o policial!
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DESTINOSoy zurdo
y no me creo
un adalid de la gloria sino más bien
el judío errante que ya no adivina los caminos de la historia.
No merezco
aplausos por mis acciones
pues lo que hago con mis manos
mis sueños lo deshabitan
porque he perdido caminos.
Soy diestro
para escribir
la memoria que no olvido
pues con mi mano derecha
tomo la verdad y miro
hasta dónde la mentira ha hecho de mí pordiosero.
No miento
sino el quehacer
en mis días se fracciona
porque convierto en teorema
lo que fue una pobre burla.
Vamos a ver
si tus perros
que muestran sus fieros dientes
con sus odios pasajeros
son capaces de tragar
los sueños que no he soñado.
Entonces ya vencedor
voy a la luna y me pierdo
porque allí
no habitan ángeles.
Al final sólo quedamos
yo y tu desprecio
yo y tu mirada vacía
yo y tu silencio asesino
yo y tu recuerdo que fui
quien sostuvo tus olvidos.
Entonces nunca me pierdas
de vista porque te pierdes:
Soy zurdo porque perdono
Y derecho porque olvido.
MOSCU YA NO CREE EN SUS LAGRIMASNo fui a Moscú como simple turista
hombre de paso que viene y va sin echar raíces
afianzado en las imágenes de postal
o las fotos posadas para un regreso que jamás llega a ser.
En Moscú no fui a ver el cadáver de Lenin
porque en dos oportunidades me lo impidió
el programa de clases en la Universidad.
Al Kremlyn me acerqué casi con miedo
como si el centro del poder me alertargara.
En cambio
estuve paseando por la plaza Alejandro Nevski
catorce horas tomado de la mano de Sofía Alexandrova
la última nieta de Boris Pasternak
quien me confió frotándose las manos de tanto frío dentro de su alma
que al abuelo no le importó jamás ser ignorado
confiando como estaba en el curso de la historia.
Eché raíces en Moscú.
Pasé frío en Moscú.
Tuve hambre en Moscú
de ser un poeta.
Viaje de gratis
en el Metro de Moscú
algunas veces.
Viví en Moscú
en la calle Kapraia Domi
en el número cinco
junto a Sofía Alexandrova
que amaba a Moscú
tanto como a su abuelo Boris.
En Moscú me gradué
gracias al Manual de Afanasiev
y trabajé dos años
como montador de tornos.
Entonces Moscú fue
el pasado sin manchas
la estrella con la hoz
y el martillo escudado.
Hoy que despierto
soñando con mis poemas
comprendo que Moscú
tanto como La Habana
no puede creer en lágrimas.
Crónica de una feria del libro: LA BIBLIOTECA ME ABRIÓ SUS PUERTAS
03 Mar 2012 | Por casanova
Hoy, viernes 2 de marzo, ha sido para mí pródigo en actividades propias de la feria e incluso, unas cuantas netamente privadas. Me ha quedado un gran agotamiento de tanto corretear por la ciudad, hacer gestiones para…, pensar lo que voy a decir en cada lugar porque…, no debo incomodarme pues…, en fin, esos pequeños conflictos cotidianos que le suceden a cualquiera en cualquier latitud.
La mañana en la Biblioteca Provincial, cuya directora Carmen Velázquez me acogió una vez más en su institución creando todas las condiciones para que fuese un éxito la presentación no sólo de mi novela
Fiesta con Havana Club, sino también la de
Canción desde la huida pero sobre todo, de mis vínculos como escritor con la Editorial Amarante y las razones por las que estoy entregándole obras hasta este momento inéditas.
Considero que las palabras de Lucy Maestre, la presentadora, resultan tan elocuentes como para que no sean necesarias más explicaciones de mi parte.
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ELOGIO DE FIESTA CON HAVANA CLUB
Por Lucy Maestre
Me causa un enorme placer ser la presentadora de la novela
Fiesta con Havana Club de nuestro escritor Andrés Casanova, pero antes de hablarles del texto que en formato digital de la editorial española Amarante ha sido puesto a la venta mundial en varias librerías virtuales, les hago una breve semblanza como creador de quien debe ser orgullo de los tuneros que lo ven andar día a día por las calles de nuestra ciudad, lo mismo a pie que en su pequeño motor rojo.
Confieso en primer lugar que me considero su amiga a pesar de que a veces hemos discrepado por su manera recta de hablar, por no tener como decimos habitualmente “pelos en la lengua”, pero eso ya sería parte de su biografía y yo prefiero presentárselos como el escritor empecinado que es, dispuesto a toda costa a defender la publicación de sus obras.
En esta semblanza, comienzo por su novela
Hoy es lunes, libro cuyo espacio fabular es una fábrica cubana contemporánea con los conflictos entre los obreros y una administración corrupta, texto que hoy más que nunca cobra vigencia a pesar de haber sido publicado por Letras Cubanas en 1995.
Luego le siguen en orden de publicación, en el caso de las novelas,
Tormenta tropical de verano con tres ediciones diferentes, la primera por nuestra tunera Editorial Sanlope, novela que yo califico de divertida comedia de contraespionaje y además, una manera de mostrar al cubano de hoy inmerso en su realidad habitual. También por Sanlope vimos en las librerías
Las trágicas pasiones de Cándida Moreno, que comienza siendo un canto de amor y termina convertida en un texto sobre el desamor.
Luego la Editorial Oriente le publica dos obras más,
La jaula de los goces y
La fiebre del atún. La primera una sátira pero a la vez una demoledora crítica contra las ansias de poder de los hombres, de gobernar los cerebros ajenos. La otra, radiografía psicológica de un hombre frustrado que construye la mujer ideal en su mente y esa imagen se vuelve contra él mismo. En ambas los espacios fabulares son totalmente ficticios, pero pueden extrapolarse a cualquier realidad terrenal.
Disfruté la lectura de
Las nubes de algodón porque me parecía estar viviendo entre escritores reales. Cuando pasaba sus páginas donde los miembros del taller literario viajan por diferentes países fabulares hasta llegar a la Casa de Contratación de Sevilla en busca de su amigo el escritor y mecánico Cundo Núñez, me parecía en realidad que me movía en el Tren Fantasma con escritores tuneros.
Finalmente, puedo decir con orgullo que fui la editora de
No somos aquellos niños, puesta a la venta por la Editorial Sanlope en el 2007. Un texto que me permitió apreciar más de cerca al Andrés Casanova escritor, conocer sus sueños y frustraciones como creador, su laboriosidad pero también sus méritos. Porque debo aclarar que la obra suya no ha sido lo suficientemente valorada por la crítica, la que no se ha detenido a evaluar lo que lleva dentro de cubanía a la vez que de universalidad, lo que aporta en el campo de la técnica literaria y lo que nos deja como enseñanza para nuestra vida.
Debo mencionar una octava novela publicada en edición digital por la portuguesa Emooby en 2011 titulada
Atrapados por el vicio, pero sobre la que no puedo abundar por no haberla leído. Aclaro que también dicha editorial, con sede en la Isla Madeira, tiene en su librería virtual cinco libros electrónicos de Andrés Casanova, los que salvo el que acabo de mencionar que era inédito al momento de su publicación, son reediciones de obras anteriormente impresas.
Fiesta con Havana Club la entregó a la Editorial Amarante, recientemente fundada en la española ciudad de Salamanca, cuando ésta contactó con él interesándose por una novela inédita suya. Muestra de los valores que encontró el Consejo Editorial en esta obra, puede dejar constancia lo que opinó de ella la editora Mercedes Andrés (cito textualmente): “…obra magnífica, muy bien escrita; en la línea de la última novela negra cubana; donde aparecen tres aspectos fundamentales muy valorables y que ofrecen su sello de distinción: En primer lugar "obra coral" donde ninguno de los personajes toma especial protagonismo (…). En segundo lugar (…) cargada de un humor inteligente, muy agradable al lector pues no se cae en los tópicos ni en los arquetipos sociales jocosos. Y un surrealismo enmascarado en las situaciones del otro plano astral, lo cual es de agradecer cuando nos encontramos abrumados por una literatura plagada de vampiros, zombies, etc en tono serio y aburrido. Y en tercer (…) lugar, el aspecto crítico que desprende la obra. Cuando, los agentes perjudiciales externos van perdiendo importancia, cuando el exterior es cada vez menos peligroso para una sociedad; entonces cada uno nos miramos más en nuestro ombligo. En resumen, una novela entretenida y que recomendaremos y promocionaremos con todo nuestro (…) potencial”.
Creo de interés agregar también a manera de información, que el crítico español Eladio Martín en el espacio virtual “Crítica de Libros” se refiere a esta novela de manera elogiosa y que ya la obra se encuentra catalogada en el importante sitio cuya dirección electrónica es
http://www.bibliotecanegra.com.
Está seleccionado este mes por la Editorial Amarante como “libro destacado”, en correspondencia a la coordinación que se estableció por parte del Centro Provincial del Libro y la Literatura en Las Tunas para presentar este importante texto en nuestra feria, por lo que ahora sólo me queda pedir que luego de las palabras de Andrés Casanova, se les distribuya el folleto de muestra de la novela que ha confeccionado Amarante de manera especial para nosotros, en el que podrán encontrar además de un fragmento de la obra, una explicación sobre los libros electrónicos, una semblanza del autor y una valoración de esta importante novela.
Escrito el 1º de Marzo del 2012
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