HISTORIA

Desde 1930 sociedades fraternales y de recreo se reúnen en El Cornito, donde vivió el insigne poeta tunero y donde aún se conservan las ruinas de lo que fue su vivienda, para rendirle homenaje en la fecha de su natalicio el 1º de julio con la participación de algunas familias del lugar.

En 1964 Orta Ruiz, José Ramírez Cruz, Ramón Veloz y Manuel Fernández pensaron en una fiesta representativa de la cultura campesina que tomara a “El Cucalambé” como figura principal. En 1967 se eligió por primera vez la Flor de Birama que en cada jornada fue el eje principal del guateque.

Durante varios años esta fiesta se celebró con carácter nacional en El Cornito. En cada una se fueron agregando nuevos elementos hasta convertirla en un evento que reúne lo más representativo de la cultura popular, espiritual y material del cubano.

En 1968 se instituye el “Concurso Nacional EL Cucalambé en Décima”. En 1969 se construye el sendero que comunica a la ciudad con El Cornito y tiene lugar en este ámbito el primer festival de música campesina.

En 1974 se efectúa el primer Encuentro Hispanoamericano auspiciado por la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) y la Casa de Las Américas.

En 1986 las fiestas campesinas se extienden a otras regiones del país y a los ochos municipios de la provincia con la realización de “Cucalambeanas de Base”. En sus inicios estas fiestas se realizaban como un gran guateque, cuyo atractivo principal era la elección de la Flor de Birama. La fiesta siempre se organiza en dos bandos o equipos, el rojo y el azul, en el que cada uno tiene un grupo de jóvenes que lo representa y defiende.

En 1989 se concede la distinción de Huésped Ilustre de Las Tunas a los poetas Jesús Orta Ruiz y Raúl Ferrer.

En 1991 se efectúa la Jornada Cucalambeana, dedicada a los cuatrocientos años de la Décima, “Justo Vega” y el III Festival Iberoamericano de la Décima.
En 1999 se entrega por primera vez el Laúd Cucalambeano a una personalidad extranjera.

Gracias a la realización de estas jornadas se han descubierto hombres, mujeres y niños con aptitudes en las diferentes manifestaciones artísticas y no artísticas y familias enteras que con sus manos transforman fibras y maderas, y con recorterías de madera crean objetos útiles y decorativos y jugueterías, pues cultivan diversas técnicas que mantienen vigencia y continuidad en nuestra provincia y que han encontrado espacio en la Feria Nacional de Arte Popular y en varias exposiciones colectivas a nivel nacional e internacional en países como México, Colombia y la antigua Unión Soviética y se ha convertido en un movimiento que involucra, en talleres de creación, a niñas y adolescentes.

Desde 1968 se instauró el Concurso Nacional en Décima que involucró a la mayoría de los escritores de la provincia. El Concurso “Justo Vega” más contemporáneo, ha permitido la estimulación, preparación y ascenso de los jóvenes improvisadores.

Cada jornada realza los bailes tradicionales cubanos; es posible disfrutar de las ejecuciones de niños, jóvenes y adultos en el zapateo, el son, la caringa, el baile del gavilán, el papalote, el chivo, el papelón, el nengón entre otros.

Se han rescatado innumerables juegos campesinos, entre los que destacan las corridas de cintas, carreras de caballos, montas de toro, derribo de ternero, pato enterrado, el palo ensebado, el puerco ensebado, etc.

La elaboración de platos tradicionales y bebidas es otro de los espacios de estas fiestas. Han alcanzado la cifra de 756 en los que la creatividad y la presentación compiten con la alta cocina.

Los círculos socioculturales y promotores contribuyen de forma creadora al desarrollo de cada Jornada Cucalambeana de base. A partir de entonces comienzan a desarrollar un potencial artístico propio que asume las fiestas culturales campesinas en cada uno de los asentamientos rurales que reúnen las mismas características de las jornadas municipales y provincial.

Las Jornadas Cucalambeanas de base han engendrado un fuerte movimiento de masas que ha contribuido al cambio operado en las comunidades, entre los que se encuentran arreglos de calles y caminos, remozamiento de inmuebles, ornamentación y embellecimiento general de las comunidades y han contribuido notablemente a elevar el nivel de vida de sus pobladores, garantizar la presencia de la población en el proyecto cucalambeano, desde la autogestión y el diseño hasta su ejecución y convertirse en ejemplo de esfuerzo permanente para el rescate y permanencia de las más auténticas tradiciones de la cultura campesina.

Actualmente una jornada Cucalambeana, ya sea municipal o de base, es un gran certamen con espacio para todas las manifestaciones artísticas y culturales en general con elementos representativos de la cultura popular tradicional. En los eventos de base más de 142.983 habitantes de comunidades rurales han tenido una participación ya sea como aficionados o como espectadores.

Pueden apreciarse en ellas exposiciones del agro donde campesinos y cooperativistas llevan lo más selecto de su producción agropecuaria: viandas, frutas, vegetales, animales y todo tipo de materiales que facilitan su labor en el campo (yugos, arados, frontiles, espuelas, bastos, monturas, etc.). Tanto la exposición de artesanía como la de platos tradicionales y bebidas expresan con gusto lo más representativo de cada asentamiento. El Salón nacional de paisaje y décima mural es expresión del talento artístico de la plástica cubana contemporánea.

Se diseñan espacios para juegos tradicionales, de niños y adultos, que atraen gran cantidad de participantes y espectadores. En el Concurso de Décima Escrita los poetas que han presentado sus obras al jurado ese día conocen los resultados. En estos eventos tienen cobertura todos los eventos que se realizan en la Jornada Cucalambeana Provincial y Nacional, en este último las 14 provincias e Isla de la Juventud aparecen representados por su Flor de Virama y los mejores poetas, conjuntos musicales, grupos de teatro y de la danza y artistas destacados.

 

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