La XVIII Feria Internacional del Libro aún no termina. Cesó la venta, la participación masiva, pero restan las jornadas más íntimas, cuando se escoge entre “descubrir” a los nuevos inquilinos o abandonarlos en el rincón donde nos hacen parecer  sabios.

feriaDecenas de familias tuneras andan hoy en tales disquisiciones. Por lo pronto, está claro para la provincia el saldo de la recién finalizada edición, que tuvo la peculiaridad de transcurrir en cuatro días.

Los amantes de las letras tuvieron a su disposición 260 títulos más que el año anterior, así como un número muy superior de ejemplares, con una diferencia cercana a los 11 mil textos. No obstante ser designada la ciudad capital como sede oficial, a las librerías de los municipios de Puerto Padre, Jesús Menéndez, Manatí y Amancio también llegaron novedades.

En el territorio se vendieron 67 mil 961 libros, el 42 por ciento del fondo disponible (160 mil ejemplares), con un importe de 353 mil 400 pesos. Estos guarismos hablan de cantidad, pero no alcanzan a decir sobre el beneficio si se les da valor de uso a las adquisiciones. La huella de la cita que, del 5 al 8 de marzo, movilizó gustos y ahorros en torno a un tesoro de papel, depende de ello.

Cómputos del Centro Provincial del Libro aseguran la asistencia diaria de más de cinco mil personas a los espacios de venta y actividades, y vuelven a colocar a la Literatura infantil (excelente noticia) en el primer escaño de la demanda. Los diccionarios, los textos sobre béisbol y la colección conmemorativa por los 50 años de Revolución, integran la lista de lo muy solicitado.

ENCONTRARSE A SÍ MISMOS

“He estado en ferias literarias en otras naciones, prima el negocio expositivo y no el hecho cultural. La tendencia universal es a la disminución en la compra de libros, y en Cuba, un país tercermundista, existe avidez por la lectura”, comenta a 26 el caricaturista Arístides Hernández (Ares), uno de los invitados.

Los autores todos son coprotagonistas de estos días de jubileo. Es la oportunidad de encontrarse con su público, de saborear su oficio. Para los narradores y poetas tuneros, la decimoctava Feria fue provechosa, más de seis fueron antologados o publicados por  sellos nacionales. Precisamente, uno de ellos, Antonio Gutiérrez, recibió el premio provincial por la creación literaria.

La editorial SanLope, mostró cuánto labora en el objetivo de abrazar al hacer intelectual local, un aspecto resaltado por Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro en su visita a la ciudad, quien significó la alta contribución de las editoriales territoriales a democratizar el acceso a la publicación.

Sépase además, que tuvimos a Salsa paradise (Editorial Oriente), libro postmórtem de nuestro Guillermo Vidal, lástima que el escaso número de ejemplares impidiera la divulgación de esta albricia.

DE ESTELAS Y SOMBRAS

Un programa con interesantes opciones acompañó a la compra de los títulos. El Cine, la Música; las artes plásticas y escénicas se entrelazaron para adicionar belleza. No faltó el panel, la reflexión, la historia; el filón para hablar de pelota o conocer del manejo de las nuevas tecnologías.

La extensión a centros de trabajo, de estudio, a hospitales rubricó otra página altruista. Cada una de las partes de la dedicatoria: República de Chile, Casa de las Américas y los autores Fina García Marruz y Jorge Ibarra, merecieron aquí homenaje, especialmente la institución cincuentenaria.

Los infantes tuvieron otra vez un bonito Tesoro de papel y caló el espacio Desde la luz (Plaza Martiana) de la Sociedad Cultural José Martí, por la organización y calidad de los encuentros, y por lograr atraer a sus predios a la juventud. Cerca de 200 niños fueron beneficiados con la reedición de un proyecto de los Trabajadores Sociales, que permite a pequeños de sus áreas de atención, visitar actividades y llevar gratuitamente un libro a casa.

Loable ha sido el empeño puesto en esta celebración en la provincia. Para cuatro jornadas se requirieron meses de ajustes. Sin embargo, puede ser Las Tunas una anfitriona mejor.

La agónica espera para entrar y pagar en la Casa de Cultura Tomasa Varona, la iniciación tardía de hechos programados y la no explotación al máximo de la Plaza Cultural para el ambiente de festejo, han de ser en el 2010 temas de análisis. Trabajar para facilitar más el acercamiento entre el lector y el texto, jamás pasa por irritaciones innecesarias.

Las próximas miniferias en los municipios, del 26 al 28 de marzo, con propuestas de la 18 edición, apuntalan tan necesario propósito. Buscan sumar enamorados de las letras, quienes no ven al acontecimiento más aglutinador de la cultura cubana, solo como el momento para renovar colecciones personales, sino que, montados en esa nave milagrosa, despiden diciembre y reciben enero, todavía con su timonel entre las manos.

Tomado de: periódico26






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