Archivo de febrero de 2019

Inicia Jornada de la cultura en municipio de Colombia

 

El municipio de Colombia hace apertura de su Jornada de la cultura, con el firme propósito de reconocer el quehacer artístico popular.

La inauguración tuvo lugar la noche de este 27 de febrero, en un espacio histórico del municipio sureño: el Parque de Las Madres, seguidamente se desarrolló la gala inaugural en el cine-teatro Tana, con una muestra representativa del talento aficionado local.

La jornada estará dedicada este año al aniversario 103 de la fundación del poblado de Elia; a los 30 años de vida artística del escritor Carlos Esquivel Guerra y a los 25 del grupo músico danzario Orígenes. Además, rinde homenaje a la brigada de Instructores de Arte José Martí y al trabajo del grupo humorístico Certificado Médico. Todos, talentos y orgullos del municipio sureño.

Múltiples actividades completarán la fiesta de la cultura en Colombia. Este 28 de febrero, aniversario 103 de la fundación del poblado, se desarrollará en la biblioteca pública una revista oral titulada Hasta la victoria siempre, dedicada al líder de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz, en esta institución también tendrá lugar un té cultural.

Por su parte, la casa de los abuelos prepara el día 1ro de marzo una actividad caracterizada con el nombre Compartiendo alegrías, y la Banda Municipal de Conciertos ofrecerá una retreta especial a las puertas del cine teatro Tana, lugar donde será recibido, a las 9:00 de la noche, el grupo Neón Teatro, para disfrute de la población local.

Escritora de Las Tunas expresa solidaridad con Venezuela

Las Tunas.- Integrantes del grupo iberoamericano Décima al Filo, integrado por escritoras de Cuba e Hispanoamércia se pronuncian hoy en rechazo a las amenazas de agresión a Venezuela por el gobierno de los Estados Unidos.

La escritora Odalys Leyva Rosabal, presidenta del grupo, expresó a Tiempo21 que las decimistas cubanas desde su labor como escritoras comparten en las redes sociales sonetos y otras variantes métricas en llamado a la paz internacional.

Como parte de la campaña en la Isla Manos fuera de Venezuela, Leyva Rosabal reconoció «toda paz engendra desarrollo, toda destrucción presagia muerte, que los hombres de bien deben transitar por sendas seguras y no soltar sus furias al camino, pues el universo humano necesita integración, sin puñales a sus semejantes.

«Las integrantes del grupo iberoamericano Décima al Filo ven en la paz el único camino pues los líderes deben tener visión humana para respaldar sus acciones en bien de los habitantes y no en la sumisión de ideales. La verdadera paz es la que piensa en el futuro», subrayó.

La escritora mostró también su respaldo a las declaraciones realizadas por el canciller Bruno Rodríguez, quien denunció el peligro de intervención militar en el país sudamericano mediante la imposición del tema humanitario como pretexto para la intervención.

Soneto de Odalys Leyva

DILUVIOS DE MORTALES 

Estoy sentada al borde de una roca
pensé en la Paz que el mundo necesita
y un escorpión de llanto fue la cuita
que enardeció los versos de mi boca.

Pensé con ilusión, con fuerza loca:
¿cómo encontrar la Paz que se marchita?
El Universo en cada tarde grita
y el mortal con diluvios se sofoca.

¿En los hombres la Paz es diferente?
¿Mis amigos hoy sufren turbación?
¿Será la Paz  legado a lo indulgente?

¿Tendrá la primavera maldición?
¿Cómo serán los giros del torrente?
¿Alguien tendrá respuesta a mi canción?

Desde cada rincón haciendo historia

El Centro Provincial de Casas de Cultura de Las Tunas, padre de la Brigada de Instructores de Arte José Martí en este territorio y para darle el protagonismo que merece de alguna manera, se encuentra  de cumpleaños celebrando los 15 años  de esta importante organización, donde han estado realizando un sinnúmero de actividades conjuntas en saludo al día 18, natalicio de Olga Alonso, destacada Instructora de la manifestación de Teatro, quien falleciera en el cumplimiento del deber y por su destacada labor  se instituyó para esta fecha el  Día del Instructor de Arte.

Actos municipales en todos los territorios, inauguración del Salón Provincial de Instructores de Artes, Expo personal  ¨Homenaje¨ del premiado Instructor plástico Baire Cartaya,  entrega del Premio Olga Alonso, entre otras, se encuentran dentro de la jornada 15 por los 15, slogan  que han dado cumplimiento con 15 actividades decisorias  en saludo a la fecha.

Le invitamos a participar en las que nos quedan en la recta final, de esta etapa, pues comenzarán con nuevas proyecciones de trabajo  dando seguimiento al legado para las nuevas generaciones que dejara aquella joven de solo 19 años, apasionada por el arte,  por lo que  tienen por delante el reto de nuevas aspiraciones artísticas y culturales al servicio de la Revolución.

Día 15    10.00am       Amancio, Jobabo, J. Menéndez, Las Tunas

Actos municipales.

 

Día 16    10.00am        Majibacoa Colombia

Actos municipales.

El Punto Cubano: génesis del nacionalismo musical

Tomado del Libro inédito “CANTARES Y CANTORES DE LA TIERRA” del investigador: máster en ciencias: Leonel José Pérez Peña “El Guajiro de Limones

Para comprender las esencias del Punto Cubano, necesariamente hay que hurgar en el conglomerado humano que se asienta en la isla, luego del descubrimiento y en los primeros años de la conquista; ahí está ese fermento esencial del entramado de la cultura cubana. Para vislumbrar cuánto aportó y aporta al concepto de nacionalidad, es indispensable percibir que el repentismo –declarado patrimonio intangible de la nación– fue la primera manifestación musical –y textual–  auténticamente cubana, surgida de ese proceso de transculturación ocurrida durante el largo período del descubrimiento y coloniaje español.

Su génesis, claro está, proviene del amplio cancionero español traído por los conquistadores, que a la vez fue síntesis de viejas maneras mediterráneas de cantar y el decir versificado, a lo que tanto contribuyó la cultura árabe.

La décima no llegó a Cuba con el encuentro de las dos culturas en 1492, porque aún su estructura no se había popularizado en Europa. Los conquistadores trajeron consigo villanelas, villancicos, cantares, romances y coplas: todas cantables, sentando las bases del viejo patrimonio melódico que han conservado y enriquecido nuestros campesinos[1].

Pronto estos modelos peninsulares de interpretar y versificar sufren cambios bajo las nuevas condiciones de vida en la Isla. Aquel coplero que respondía a las circunstancias del pueblo español, buscó el suceso local y se acomodó a  las nuevas relaciones sociales, independizándose cada vez más de las formas y estilos peninsulares, hasta convertir la copla española en la cuarteta criolla, para inspirar por su aire, por su tonada creada en Cuba[2], y se popularizó a tal punto que  adquirió la dimensión de  folclórica, y por ende, fundamento del Punto Cubano y de otras formas musicales y  literarias posteriormente escogidas para la expresión poética. En ella se encierran el gracejo y la sabiduría  del criollo y, como viene de y va al canto[3],  su redondez y musicalidad facilitan la memorización, lo que permite el canturreo en plena faena. Está presente en distintas formas del lenguaje popular, y adquirió universalidad cuando el Héroe Nacional, José Martí, la escogió – no precisamente la cuarteta, sino la redondilla- para entregarle al mundo sus Versos Sencillos:

Yo sé de un pesar profundo
entre las penas sin nombres:
¡la esclavitud de los hombres
es la gran pena del mundo![4]

Con esta tradición de narrar y vocalizar en versos octosílabos, al pueblo   cubano –como al español– le resultó fácil asimilar la estructura de la décima, que llega al país, según Adolfo Menéndez Alberdi, en el siglo XVIII. Los poetas de la ciudad –generalmente sacerdotes, médicos, etc. – que la recibieron (suponemos) por la vía culta del libro, muestran  a los hombres de la tierra esta forma de composición, cuyo artificio y resonancia pronto les resultaría familiar[5].

El Indio Naborí, en Décima y Folclor, no ofrece una fecha exacta de la introducción de la espinela en Cuba, y sí abunda en el proceso de familiarización de los campesinos con la nueva estructura, mediante la labor que realizó la iglesia con la estrofa desde su llegada a la Isla,

…como arte asequible al pueblo para divulgar las ideas religiosas. Todo parece indicar que los campesinos distantes de las iglesias convertían, en aquellos días de  los santos de su devoción, sus casas en rústicos templos, levantando un altar que adornaban con velas y flores silvestres, en torno al cual se cantaban décimas religiosas al principio, y más adelante, décimas profanas, mientras se bebía, se comía, se bailaba y, por supuesto, se enamoraba[6].

Muy significativo es el hecho de que la composición poética más antigua de nuestro país: Espejo de paciencia (1604), está escrita no precisamente en décimas y sí en  estrofas destinadas al canto, lo que constituye muestra elocuente de que  para entonces se cantaban sucesos locales, elemento que permite aseverar, que el rápido arraigo de la espinela no responde a la difusión literaria, sino al canto, a la oralidad; camino desbrozado por la cuarteta folclórica cubana, como asegura Samuel Feijóo en Cuarteta y Décima.

Sánchez de Fuentes dice que el Punto Cubano, derivación del zapateo y de la décima, constituyó la actividad musical por excelencia de nuestros campos[7]. Ya en las últimas décadas del siglo XIX en las ciudades del interior y en la capital, comienza a alternar con la contradanza y los bailes españoles.  (Téngase en cuenta esta afirmación, la cual permite- aun empíricamente- asumir que los dos géneros, o más bien complejos: el Punto Cubano y las Contradanzas constituyen la base del actual panorama musical nacional. Por una parte, el Punto Cubano es la primerísima manifestación cantable, musical, bailable y – textual– que en su amplio proceso evolutivo aporta al surgimiento de nuevas formas y géneros musicales, tales como el montuno, la guaracha, el changüí, al sucu-sucu y el son. Las Contradanzas evolucionan y da origen al Danzón y éste se enriquece al incorporársele el son, propiciando el surgimiento de nuevos ritmos: danzonete, mambo, chachachá y contemporáneamente se perciben ambos complejos en las fusiones, en las que prevalecen las células rítmicas y melódicas que enriquecen el espectro musical cubano) 

La estrofa se cubaniza, gracias a los aportes del movimiento literario del siboneyísmo y criollismo, por su redondez, singularidad y belleza, con las que Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé, primero en El Fanal, Camagüey, en 1845, y luego en Rumores del Hórmigo, en la Imprenta El tiempo, La Habana, 1857, no solo le cantó a la rica flora y fauna, sino que la usó como parábola política para fomentar lo nacional y su independencia de la colonia. Recuérdese entre estas obras que contribuyeron a la conformación de lo autóctono, su poema Hatuey y Guarina:

Tolera y sufre, bien mío,
De tu fortuna el azar,
Pues también sufro al dejar
Las riberas de tu río.
Siento dejar tu bohío,
Silvestre flor de Virama,
Y aunque mi pecho te ama,
Tengo que ser ¡oh dolor!
Sordo a la voz del amor,
Porque la patria me llama.

Nótese que durante las guerras por la emancipación, mambises y gente de pueblo repetían versos de El Cucalambé; en ellos está el clamor a la patria y a su independencia;

¡Oh mi hogar! Yo te saludo
Yo te ensalzo y te bendigo,
Porque en ti seguro abrigo
Hallar mi familia pudo.
Ojalá el destino crudo
Me niegue golpes impíos,
Y goce yo entre los míos
De vida apacible y larga,
Sin beber el «agua amarga
De los extranjeros ríos».

o sencillamente, componían los propios reafirmando la existencia de una estrofa nacional sustentada en diversos factores humanos y espirituales de la cubanidad.

Con la inmigración, fundamentalmente de canarios, que se establecen en distintas partes del país, desde los primeros años del siglo XX se produce una nueva inyección de elementos hispánicos, produciéndose un españolismo pintoresco, convencional, muy bien aprovechado por las clases dominantes, que lo convierten en un movimiento de guajirismo para «blanquear» la sociedad cubana y ocultar el bochorno de la pasada esclavitud negra.

Con el desarrollo de la industria discográfica y la introducción en Cuba de la radio, en 1922, la difusión del repentismo y su amplia diversidad de estilos devienen condimento fundamental en los productos que ambos medios expanden a toda Iberoamérica. En este proceso trascienden los más talentosos exponentes, entre ellos Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí, cuyo alcance va mucho más allá del cantor para convertirse, también desde lo teórico, en el refundidor de la estrofa como esencia de lo popular en la cultura cubana, e ingresarla con renovados vigores a las letras, para enseñorearse de lo nacional.

Este movimiento, inevitablemente, provocó un auge en el cultivo de la música «guajira» en sentido general, y en particular, la improvisación y el desarrollo de una gran variedad de tonadas al perfeccionarse el acompañamiento del punto con el laúd y sus posibilidades de ejecución, más las aportaciones rítmicas de lo africano, lo melódico de lo español y el vigor de lo cubano, ya en un formato grupal diferente conocido como conjunto. En cambio, el zapateo comienza a perder presencia, mientras se acentúan las diversas formas estilísticas de interpretación en distintas localidades, permitiendo el surgimiento de gran diversidad de tonadas, herencia que se atesora como la más rica tradición de los cantos campesinos.

En el Punto Cubano –tal cual se conoce hoy– confluyen, de forma indivisible, varias manifestaciones artísticas que conforman un todo en forma de mosaico o performance, donde el lenguaje corporal, la voz, dicción, afinación, tonalidad, ritmo, melodía, métrica, lógica e interpretación, le confieren al acto de improvisar una exclusividad de alto placer estético; es la manifestación de canto y  poesía oral y solamente entendiendo –y analizando– la obra oral en su existencia discursiva podremos controlar su existencia textual, y por ello, su realidad sintáctica[8].

Estos aspectos confirman que el origen del repentismo está en la síntesis de viejas maneras mediterráneas del cantar y el decir versificado, afirma Naborí; y no propiamente vinculado con la décima, sino con la cuarteta, descendiente de la copla española, y siempre de forma oral: canta el cantor popular desatado de otras ambiciones que no sean las de agradar, las de acertar. Las coplas van al viento, no se escriben[9], lo que permite clasificar al repentismo  como  género musical  vinculado a la oralidad pura; el intérprete  conforma su discurso  al instante para atrapar el universo que lo rodea, emplea recursos tropológicos mediante la palabra viva, para recrear una  realidad  mediante el lenguaje artístico, como vía  de   acertar y agradar al auditorio, que lo estimula con aplausos, temas y pies forzados. Es así como el repentismo, mediante   complejas técnicas improvisadoras, se forjó su propia estética, dando lugar a una diversidad de formas y estilos comúnmente conocidos como controversias, disertaciones y diálogos poéticos.

Es  cierto, el desarrollo tecnológico que comienza a manifestarse en los primeros años del siglo XX, influyó en su difusión,[10] pero esa cubanísima expresión se formó y se fomentó por el influjo de las necesidades expresivas de un importante segmento de la población, del cual unos concurrían  al hecho como creadores y otros como consumidores, siempre de forma espontánea, tal cual sucedió en Limones, un apartado barrio del actual municipio de Majibacoa, a unos 20 kilómetros al centro-sur de la ciudad de Las Tunas.

Limones es una finca fundada en 1886 por los hermanos Juan Benigno y Miguel Peña Cruz en la antigua hacienda comunera de Ochoa, que contaba con una extensión de 99 caballerías de tierra, cubiertas en su mayoría por montes vírgenes, ubicada en los límites de los partidos pedáneos de Las Arenas y Playuelas, en las inmediaciones del camino real de Bayamo.

Los bisnietos del matrimonio constituido por Don Miguel Peña Cruz y Doña Balduvina Bruzón Leyva, devenidos colaboradores de esta investigación, aseguran que llegaron a la zona procedentes de Gibara, Holguín, con el fin de fundar la referida propiedad, la cual poseyó un trapiche y produjo –durante la guerra de 1895– azúcar mascabado, melado, raspadura y aguardiente.  Don Miguel fue jefe del  predio de la prefectura del Ejército Libertador y  su trapiche estaba al servicio de la referida prefectura[11] mambisa ubicada en ese barrio,  y  su hermano Benigno mantenía el control de las 16 fincas con 557 caballerías bajo ese modo de gobierno civil que operaba al servicio del regimiento de Las Tunas.

En las tierras que comienzan a desbrozarse, el limonero solo era un pequeño arbusto rastrero,  no podía empinarse porque no alcanzaba la luz del sol y cuando fueron talados los grandes árboles de maderas preciosas,  entonces comienza a crecer con rapidez hasta adueñarse  del entorno, y los dueños registran el dominio en honor a la planta como Finca Rústica de Limones, (también existe la posibilidad, aún no confirmada, de la pretensión de conservar el nombre del lugar de origen de sus descendientes- emigrantes de España- de la actual provincia autónoma de Andalucía, donde aún existe una hacienda de igual nombre. Llegan y se asientan en Gibara donde adquieren propiedades y la nombran del mismo modo) apelativo que aún sirve en la actualidad como topónimo de ese paraje.

Quienes vinieron a servirles a los propietarios de la hacienda, – en su mayoría inmigrantes también del norte de Holguín–  trajeron consigo entre sus costumbres el gusto por la décima y el espiritismo. Estas tradiciones fueron estimuladas por Amparo Elpidia Labrada Peña, la primera nieta de Don Miguel, a principios del siglo XX. Mucho tuvo que ver en ese proceso de formación cultural su esposo Felipe Salazar Escalona, quien contrató a un experimentado tabacalero de vueltabajo para el cuidado de ese cultivo en su finca.

El vueltabajero, como le llamaban, era un ávido lector, y Amparito aprovechó esa vocación y lo subcontrató. Alumbrado con una lámpara de carburo, leyó poesía y narrativa contenidas en obras de la literatura cubana y universal[12],  y con esa iniciativa se produce el goce espiritual por las letras ilustradas entre los sencillos  hombres y mujeres del campo, mientras despalillaban tabaco, desgranaban maíz, zurcían ropas, desmotaban algodón, tejían empleitas, y otras manualidades sin remuneración alguna, solo por el placer de agradar y servirle a la familia que les garantizaba empleo todo el año y por  el deleite de escuchar al lector.

Esa vocación orientada hacia la cultura, se fomenta al llegar el matrimonio formado por  Mario Rafael Reyes Pérez y Lucinda Cruz Peña, provenientes de Velazco, Holguín, en  la década del 30 del siglo XX , quienes fundan  la organización religiosa Grupo Fraternal que construye un templo devenido en primera escuela con recinto propio, donde de lunes a viernes se impartían clases gratuitas y los sábados y domingos, luego del oficio religioso, –como Mario Rafael había heredado de su abuelo y de su padre la tradición de la versificación poética–, funcionaba como  institución cultural de la comunidad en la que se representaban las comedias escritas en cuartetas y décimas por el propio presidente del Grupo Fraternal,  –de las cuales se conservan tres de esas obras originales–, se organizaban fiestas sociales y por supuesto siempre se cantaba el punto cubano y se bailaba el son montuno.

Del matrimonio de Lucinda y Mario Rafael nace el 2 de agosto en 1931, Juan Benigno (Ningo) Reyes Cruz, quien desde muy niño participa tanto del ritual como en las veladas culturales, donde comienza a manifestarse como improvisador. Su formación en el repentismo poético, fue autodidacta, teniendo como patrón a Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé y a sus dos maestras,  las hermanas Susana y Cecilia Peña    –«ellas no producían décimas, pero sí me ayudaron mucho, tenían un refinado gusto por la literatura y la poesía, lo que les permitió orientarme adecuadamente para desarrollar  mi vocación»[13] –.

Las veladas que se preparaban suscitaban el interés no solo de los vecinos de las cercanías de Limones, sino también de poetas ya conocidos por sus programas radiales en la ciudad de Holguín, como Vicente Serrano, el llamado Sinsonte Guacimero, Manuel Garcés y Eugenio Escobar, entre otros que acudían para medir fuerzas. Tanto era el alcance de aquellas canturías que fue necesario crear un jurado –integrado por las maestras Susana y Cecilia Peña y un tercer miembro, que se tomaba de uno de los visitantes de buena formación cultural– para seleccionar a los ganadores.

Al iniciarse las jornadas en homenaje a Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé, en 1966, en Limones fueron famosas las primeras cucalambeanas y decisivo el apoyo de sus vecinos al certamen nacional; los campesinos llegaban hasta El Cornito en cabalgatas exhibiendo sus primorosas doncellas en quitrines adornados con pencas de coco y flores silvestres – seleccionadas en medio de alegres jolgorios– y en su organización se distinguía Marino Leyva que, además de cantor, era una de esas almas protagónicas en la animación cultural.

Con el paso del tiempo los líderes naturales de la comunidad murieron y a partir de la segunda mitad de la década del 80 del siglo XX, se comienza a construir la Presa El Rincón, lo que conllevó a que se diluyera en su esencia el barrio y se perdiera aquella tradición que favoreció la raigambre de sus vecinos que fomentó el gusto por la cultura y el conocimiento, mucho de los cuales hoy en diferentes sitios muestran, con orgullo, que allí están sus orígenes.

Este fenómeno ocurrido en Limones, no resultó ajeno a otras comunidades rurales, poniéndose en peligro la memoria histórica de la nación; es a partir de la  década de los 90 cuando se crean nuevamente las condiciones para que la décima  se enseñoree y brille con mayor esplendor; en Las Tunas, el 20 de diciembre de 1993, con la misión de preservar y promover la estrofa nacional, se crea la Casa Iberoamericana de la Décima, institución que impulsa eventos nacionales y e internacionales con el fin de conservar la lozanía de la espinela en sus dos vertientes: la oral y la escrita. Entre los objetivos de esta institución también está: rescatar del olvido las obras y los autores que son testigos de una época y forman parte de la memoria colectiva. Preservarlos contribuye al sostenimiento de la cubanidad, y respeto a los cantores de la tierra porque ellos son: INSPIRACIÓN E IDENTIDAD.


[1]  cima y Folclor. Jesús Orta Ruíz. La Habana. Ed. Unión. 1980, p. 23
[2] Cuarteta y Décima. Samuel Feijóo. La Habana. Ed. Letras Cubanas. 1980. p.8
[3] Ibídem. P. 13
[4] Obras Completas. José Martí y Pérez. La Habana. Ed. Ciencias Sociales, 1974. T 16. p. 112
[5] La décima escrita en Cuba. Adolfo Menéndez. Alberti. La Habana. Ed. Unión. 1986. p 187.
[6] Décima y folclor. Ob. cit. p 39
[7] El folklor en la Música Cubana. Eduardo Sánchez de Fuente. La Habana 1923. P.51
[8] Introducción a la poesía oral. Paul Zunthor. Alfaguara, España. Ed. Tauro Humanidades, 1991. P. 15
[9] El saber y el cantar de Juan sin nada. Samuel Feijóo. La Habana. Ed. Letras Cubanas, 1965, p. 203
[10]  La discografía, la radio y luego la televisión, tan solo reflejaron la realidad objetiva que se constataba en la nación, fundamentalmente en los campos. N.A.
[11] Aún existen en Limones evidencias de la Prefectura que existió en ese barrio, sin embargo, en el libro: Las Prefecturas Mambisas (1868-1898). Raúl Izquierdo Canosa. Ed. Verde Olivo. La Habana, 1998, p 53, ubica una en Playuelas y otra en Las Arenas, quizás por ser esos los nombres de los partidos pedáneos en el que estaban ubicadas. N.A.
[12] El destacado locutor de Radio Victoria, Oraldo Solís Peña, desaparecido en lamentable accidente, comentó en entrevista con el autor, 2001 que esas lecturas forjaron su gusto por la poesía, porque desde muy niño su mamá le recitaba Las Cataratas del Niágara de Nicolás Heredia, aprendidas de memoria de la voz del vueltabajero, sustituido solo por el alcance de la radiodifusión después de 1930. N.A
[13] Ningo Reyes en entrevista con el autor.

Un artista que le canta al amor

Quien conozca a Richard Gómez quizás no imagine, detrás de esa formalidad, cuánta grandeza humana y profesional inunda su persona. Guitarra en manos y corazón abierto, suele desandar nuestras calles dispuesto a compartir su talento con amigos a quienes nunca olvida y agradece siempre.

Es, sin lugar a dudas, uno de los cantautores cubanos que más temas ha dedicado a las mujeres, con la singularidad de que varios poseen nombres de féminas. Yamilet o Casi todoCristina o Dice la nocheAídaMaribelVictoria y Amelia, están en su repertorio. «…Maimará, Maimará cuántas olas vienen de tu mar;/ Maimará, Maimará píntame un suspiro universal…» (Dedicado a su hija).

El gusto por la música le llega por la familia. «Mi padre (Rolando Gómez) formó parte del binomio autoral Yáñez y Gómez, famoso por componerles canciones a Benny Moré, José Antonio Méndez y otros grandes de Cuba. Mientras mi madre (Celestina Fortes) «siempre fue (y es aún hoy con 100 años) de esas mujeres que cantan en todo momento, ya sea entre cacerolas o debajo de una ducha.

«Desde muy chiquito cogía mi guitarrita y tocaba algo, pero no fue hasta los 12 años cuando supe que definitivamente nací para ella. Resulta que mi papá había prestado una guitarra y cuando vinieron a devolverla yo la recibí y sentí como un impacto, como que este instrumento nunca se iría de mi vida». Así fue.

A veces con amigos contemporáneos, otras con adultos, pero siempre guiado por su progenitor, aprendió a dominar la más bella forma de lo bello. «Mis padres siempre me apoyaron. Recuerdo que cuando inventaba un tema me decían: sigue así que vas bien. Pero creo que empecé a coger la música en serio a partir de mi entrada al Movimiento de la Nueva Trova en el año 1983».

No hay que hablar mucho con Richard para percatarse de su modestia. Solo gracias a su currículo pude enterarme de que, además de trovador y compositor, es productor de teatro, danza y espectáculos, así como representante de giras artísticas. Incluso en 1985 fue nombrado presidente del Movimiento de la Nueva Trova en la capital del país.

El autor del CD Guarapo frío es natal de La Habana y ha compartido escenario con Martha Campos, Frank Delgado, Noel Nicola, Carlos Varela, Liuba María Hevia, entre otros, además, fue representante y productor de Gerardo Alfonso.

Aunque residió unos años en Argentina nunca olvidó su amor por la Isla y la música cubana. Allá integró el quinteto Habana, junto a Rafael de la Torre, César Gavidia y otros. También nació su disco Del verso la pluma.

Así continuó su camino en el arte, desbordando poesía a través de las cuerdas de su guitarra en varios sitios culturales. Y, precisamente, en una de esas andanzas arriba a Las Tunas, sin sospechar que el amor (leitmotiv de su obra creadora) le esperaba para convertirlo en hijo adoptivo de esta tierra.

«… NADA HAY COMO TU AMOR,/ NADA HAY COMO TU AMOR,/ TAN DULCE CUAN GUARAPO FRÍO…»

«Yamilet llega a mi vida como un ave. Ella trabajaba en el centro cultural Huellas y le correspondió atenderme durante un concierto en ese lugar. Ya yo había venido antes al Balcón de Oriente e integraba desde el 2012 la empresa de la música Barbarito Diez. Pero Yamilet me llegó al alma de tal forma que 10 días después de haber regresado a La Habana, ya estaba de vuelta aquí.

«Ella me ha regalado muchos matices, me ha ofrecido la posibilidad de rejuvenecer y compartir momentos especiales, se lo agradezco mucho». Y a través de canciones él lo demuestra: «… No hay que hacer de la confianza una cobija,/ Ni de un beso el alivio a padecer./ Eres luz cuando se apaga mi comarca,/ El andén donde receso de escapar…» (Yamilet o Casi todo).

Por su parte, Yamilet Cuevas Pérez (su pareja) me comenta: «Es especial, muy dedicado al trabajo y si abre su corazón a alguien lo acoge como parte de la familia. Nuestra relación fue luchada, pero valió la pena. Como es negro y yo no, al principio tuvimos algunos detractores, pero ya eso quedó en el pasado porque comprendieron sus cualidades, que son las que realmente importan. Aunque no somos jóvenes, nuestro amor es juvenil y somos felices».

SIEMPRE AGRADECIDO

Richard se considera una persona muy agradecida. Me menciona varios nombres de amigos amantes de la buena música que ocupan un lugar especial en su corazón, entre ellos el maestro músico Juan Francisco Borges, Andrés Rivero, Niurka Márquez, Norge Batista, Carlos Tamayo y Giudel Gómez, este último director de la Orquesta de Cámara de Las Tunas.

«Uno como trovador tiene la misión de luchar por la gente. Para mí es muy importante que las personas sepan que yo formo parte de ellas. Hay que tomarse su tiempo para hablar con el vecino y no mantenerse distante», señaló.

Humanos, sensibles y obviamente enamorados, Richard y Yamilet caminan unidos, se saben cómplices del sentimiento que hace de cada día un acorde. Ella es su musa inspiradora. Él, el guardián de sus sueños. Ya se despiden, pero no sin antes invitarnos a disfrutar hoy, 14 de Febrero, del encuentro De amores y nombres, que en Las Columnas de la Plaza Cultural, de Las Tunas, reunirá a varias manifestaciones artísticas en torno al amor y la amistad.

La Biblioteca provincial José Martí promociona el libro del mes

“El libro del mes” es un proyecto creado por el Ministerio de Cultura junto al Instituto Cubano del Libro para retomar e incentivar el hábito por la lectura, es llevado a toda la red de bibliotecas del país, las que realizan acciones de promoción en escuelas, instituciones culturales y medios de difusión.

Para el mes de febrero se propone el libro “La edad de oro” escrito por nuestro héroe nacional José Martí.

En sus inicios fue una revista que se editaba mensualmente, su primer número salió a la luz en julio de 1889, durante la estancia de Martí en Nueva York. En esta etapa preparaba Martí los pormenores de la guerra de más tarde le daría la independencia a Cuba del colonialismo español.

Realizando un esfuerzo entre tantas responsabilidades Martí logró publicar 4 números de la citada revista. Los textos que la conformaban son cuentos, ensayos y poesías que en su totalidad muestran ejemplarmente el humanismo e idealismo martiano. La universalidad de los valores humanos nos llega a través de un amplio espectro de temas y épocas tratadas.

La Edad de Oro se propone incitar en el lector la búsqueda del conocimiento del amor y la justicia.

La revista solo fue publicada en cuatro ocasiones. ¿Por qué duró tan poco tiempo? A esta pregunta le merece la siguiente explicación:

El hombre en sus inicios no podía explicarse la ocurrencia de ciertos fenómenos naturales, debido a esto le dio una explicación sobrenatural, atribuyendo a estos fenómenos la ira o la benevolencia de seres inmateriales, a los que más tarde confió su protección y responsabilizó de sus males y dando el nombre de dioses. Estas creencias fueron tomando fuerza y llegaron hasta nuestros días. El editor de la revista creía en esto y pidió a Martí que le hablara a los niños del temor a Dios, a lo que Martí se negó, pues esa idea no estaba acorde con lo que Martí le había escrito ya a los niños, debido a esta divergencia la revista dejó de circular.

En 1905, 10 años después de la caída del Apóstol en Dos Ríos, peleando por la libertad de Cuba, un alumno suyo, Gonzalo de Quesada, reunió los 4 números de la revista y con ellos fue confeccionado el libro “La Edad de Oro”

En la Sala Patrimonial de nuestra biblioteca se encuentran la edición de 1905 del libro “La Edad de Oro” hecha por Gonzalo de Quesada y la realizada después del triunfo de la Revolución en 1962, siendo verdaderas joyas de nuestra institución por el alto valor que representan para nuestra cultura nacional.