| De
su coincidencia con el trovador Graciano
Gómez, Isaac Oviedo tercero maravilloso
que iba del son a la trova, nacieron "Los
Gracianos" este trío se nutrió
de lo más valeroso de nuestras tradiciones
e incorporó genuinas raíces:
La trova Tradicional y su gama de Habaneras,
Boleros, Guarachas, Sones, y Criollas. Por
lo general actuaban en la peña del
Café "Vista Alegre" entonces
ubicado en San Lázaro y Belascoain,
donde ya Barbarito mostraba la elegancia
que lo caracterizó durante más
de cinco decenios de vida artística.
Sobre
el referido lugar Eduardo Robreño,
teatrista y periodista, ofrece una valoración
en su libro "Cualquier Tiempo Pasado
Fue"... "no sería aventurado
decir que medio centenar de las más
gustadas melodías de nuestro cancionero
popular surgieron o se esbozaron allí
y es que el Vista Alegre fue centro perenne
de reunión de los mejores cultores
de la trova.
De
velada en velada y de baile en baile por
toda cuba y Latinoamérica anduvo
Barbarito. Deleitó a varias generaciones
con obras de Ernesto Lecuona, Moisés
Simmons, Eliceo Grenet, Pedro Flores, Rafael
Hernández y otros destacados compositores
al abrigo de guitarras, pianos y tambores,
Barbarito desplegó su virtuosismo
y encanto singular, porte erguido, sereno
de Palma Real.
En
su carrera de más de 58 años
grabó gran número de discos
de larga duración que contenían
obras que enriquecen el repertorio musical
cubano. Viajó a los países
de América, Europa y E.E.U.U., realizó
programas en Cabaret, Teatros, Bailes, la
Radio y la TV.
Por
su dedicación al desarrollo del arte
nacional, su fecunda labor en aras del enriquecimiento
cultural de nuestro pueblo le fueron impuestos
medallas, ordenes y distinciones.
Jamás
aprendió los fundamentos teóricos
del arte musical, pero demostró ser
uno de los más afinados y consecuentes
del Danzón, un género que
como ritmo permanece hasta en la misma Salsa
a pesar de contar con más de 100
años de creado. Su voz única
e irrepetible se escuchó en México,
Venezuela, República Dominicana y
Panamá entre otros escenarios del
mundo logrando a lo largo de su fructífera
carrera, el título de: "La Voz
de Oro del Danzón", o "El
Príncipe del Danzón".
Sin
proponérselo tejía una leyenda
inscrita en la buena música sin límites
de fronteras. El pueblo comenzó a
llamarlo La Voz del Danzón sobre
todo por su apego al género (Barbarito
era hombre de fidelidad) y constancia, siempre
rehuyó el cambia cambia tan socorrido
por los vocalistas y agrupaciones. Así
fue de especial con el Danzón.
Contó
con el maestro Antonio María Romeu.
Quién además de introducir
el piano en su orquesta para interpretar
danzones, tenia un modo peculiar de tocar
ese instrumento. Impresionaba con su estilo,
técnica y escalas inigualables. En
tanto que la voz por excelencia de "Tres
Lindas Cubanas" y de otras páginas
antológicas aportó bríos
mesurados y originales a la forma danzaria
y cantable reconocida como nuestro baile
nacional. Por eso resulta difícil
mencionar a la Orquesta de Antonio María
Romeu sin añadir, a su cantante Barbarito
Diez.
Buena
parte de la amplia discografía que
enriquece el acerbo musical cubano le pertenece.
Pudo ampliarla en Venezuela donde descolló
como uno de los interpretes más populares
de la década del 80 tras grabar con
la agrupación de cuerdas La Rondalla
Venezolana que dirige Luis Arismendi.
En
la prensa del país sudamericano varios
musicólogos reconocieron en fechas
recientes que Barbarito Diez fue en su momento
irrepetible en la música caribeña.
Su nombre quedará inscripto en el
pentagrama mundial de la música popular.
Esta
distinción se repite en otros lugares,
donde la voz melodiosa que recreó
como ninguna otra, Idilio, Ojos Malvados,
Junto al Palmar del Bajío y La Rosa
Roja, ameniza la fiesta entre amigos.
No
asombra la encurrencia, y mucho menos que
Alfredo Sadel y Simón Díaz,
músicos Venezolanos amigos de Cuba,
lo definieran como una de las grandes voces
de América Latina. "Entregaba
en cada interpretación por encima
de todos sus logros formales (méritos
y rítmicos) una atmósfera
auténtica, sangre de su vida",
comentó Díaz.
Esta
proyección trascendió a otros
géneros. En el Cha Cha Chá
reconoció Barbarito "una magnifica
modalidad del Danzón que ha prendido
en el corazón del cubano. lo acepto
como algo nuestro al igual que al Danzón.
Ambas ramificaciones saben a son cubano"
|