Por: Lic. Yanet Ochoa Pérez.
Con la toma de la ciudad de Las Tunas por el Mayor General Vicente García González, el 23 de septiembre de 1876 no quedaba en todos los territorios de la provincia, más centro que el de Puerto Padre.
Vicente García se propuso atacar y tomar el centro citado “El Castillo de Salcedo” o Fuerte de la Loma. Es designado como primer jefe el teniente Coronel Juan Evangelista Ramírez Romagosa, que organizó y puso en marcha una columna de valerosos patriotas.
Los cubanos entraron por el antiguo camino de San Manuel y se lanzaron resueltamente contra la fortaleza. El Capitán Ramírez es herido grave y tratando de incorporarse con machete en alto exclamó: -“A tomar el Castillo carajo y no se ocupen de mi”. Hubo derroche de coraje por ambas partes, entre los mambises muertos estaban Francisco Lecia y Manuel Díaz. Los heroicos mambises se apoderaron del bastión español.
Vicente García decidió variar el plan inicial y no atacar el pueblo de Puerto Padre ya que esto ocasionaría muchas bajas a la tropa insurrecta que se encontraría con una columna española bien atrincherada.
La toma del Fuerte de la Loma fue un rotundo éxito, como consecuencia de la misma, toda la guarnición enemiga fue muerta o prisionera, se capturó un cañón de 16 mm, 16 rifles Rémington, cápsulas de 6 000 tiros, gran cantidad de granadas de cañón de 30 mm, además de todos los efectos militares existentes.
El León de Santa Rita, victorioso, regresó al campamento no sin antes retornar hasta la orilla de Puerto Padre los prisioneros capturados.
La toma del otrora Castillo de Salcedo al decir de Francisco de Paula Coronado es “una de las páginas más brillantes que escribió el heroísmo cubano, no solo por el resultado feliz de la operación, sino por la forma en que se llevó a término en los momentos que fue realizada”. |