“CIUDAD DE LAS TUNAS”
 
Belleza singular exhibe la ciudad de Las Tunas cuando despierta. Una belleza que escapa de su ecléctica arquitectura, las esculturas que nos distinguen o el inmenso caudal de tradiciones materiales y espirituales de profundo arraigo campesino, para fundirse con la sencillez e ingenio de sus moradores.
Personajes pintorescos invaden la cotidianidad, esos que la gente ya bautizó de manera especial y hoy no necesitan sus nombres para ser reconocidos al instante. Aquellos que, a pesar de su ausencia física, se mantienen en el recuerdo de los tuneros de viejas y nuevas generaciones para enriquecer el acervo cultural de este pueblo y enorgullecernos de vivir en él.
Quienes aquí habitamos somos portadores de una rica herencia que nos legaron los nativos, los mambises, los obreros, los hombres y mujeres de la campiña, cuyo sueño y empeño fue la edificación de una ciudad libre: Quemada antes que esclava. Y así, sin proponérselo forjaron una identidad y moldearon una idiosincrasia.
Pueblo de cantores y poetas deviene Las Tunas. A cada paso salen a la luz de las enseñanzas de antaño. Voz y puño se funden para defender el canto inspirado en el paisaje, en la hermosura del entorno que lleva la impronta de sus parajes naturales.
Fiestas del Folklore aquí tienen ingredientes de tonadas, música afro, haitiana, tangos y rancheras que se unen a otras que nos dignifican aún más con los acordes de la Caldosa.
La vida en este pequeño sitio del archipiélago cubano transcurre apacible, ser laboriosos nos impulsa al desarrollo y el amor por este terruño nos convoca a elevar el sentido de pertenencia que no merma con la palabra guajiros, sino que nos enaltece.
Así somos los tuneros, fieles, nobles, rebeldes, revolucionarios, entusiastas. Sabemos convertir lo gris en colores más destellantes cuando de marchas revolucionarias, carnavales, fiestas cederistas, semanas de la cultura y Cucalambeanas se trata.
Anfitriones que dejamos marcados recuerdos felices y deseos de volvernos a visitar.
© 2013, Miguel Bermúdez López, Jorge Lázaro Oduardo Urquiza