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Centro de Información Especializado Juan Cristóbal Nápoles Fajardo “El Cucalambé”

TODO, EL DÍA Y LO DEMÁS

Por:  Maritza Batista Batista

Por la V Bienal Identidad, homenaje a Ada Elba Pérez, la Editorial Sanlope publica en el 2005 el cuaderno poético de Argel Fernández Granado (Puerto Padre, Las Tunas, 1963) Casi todo, la noche y lo demás.

Argel Fernández

Es significativo el hecho de ser este un libro homenaje, en tanto la intención del autor, desde el punto de vista estilístico tanto formal como conceptual, va en la búsqueda de una cuidadosa armonía discurso/ estructura.

Los planos semánticos y formales se fusionan a través de recursos expresivos y literarios con los que la coherencia y la cohesión se realzan desde su condición de categorías básicas del texto.

El propio título: un verso de Ada Elba, es tributo que rinde Argel Fernández a una de las distinguidas voces femeninas de la poesía cubana actual; y en esa inconformidad por la desaparición física de la compositora comienza su “concierto lírico” con la décima endecasílaba “Jarahueca”, la cual conforma a partir de un verso de la joven poetisa “uno despierta aquí y está frente a su pan”, fusionándolo con el estilo especial reflexivo de un sujeto lírico, quien a través de un enfoque filosófico va marcando elementos anafóricos los que aproximan al lector a una atmósfera de solemnidad para la cual resultan esenciales la antonimia verbal que expresa la relación vida-muerte “duerme”/ “despierta”; las palabras relacionantes “germinan”/ “siembre”/ “sembrador”, con las cuales se significa la perdurabilidad; así como grupos metafóricos de los que emergen peculiares imágenes: “en aguas del insomnio”, “rompe sombras cuando marca su paso” y “está frente a su pan” para devolvernos una Ada Elba viva y en su lugar de origen.

Continúa su discurso glosando a la poetisa con toda la exquisitez que merece a quien rendimos honores; no es extraño, entonces, que Argel utilice en sus catorce poemas siguientes una composición poética de distinguida elegancia como lo es el soneto, el que usa desde su condición de clásico hasta pasar al estilo rubendariano y llegar al soneto postmoderno. Es notable apreciar cómo aparece intencionalmente cada tipo de soneto en correspondencia con la temática que aborda el poeta, y sólo a manera de ejemplo podemos citar el que titula “Recordarte”, el cual para acercar a la compositora hasta nuestros días lo hace con un soneto postmodernista en el que utiliza, por la sonoridad el verso endecasílabo y para una mayor libertad la rima asonante. Sin embargo en el que nombra “Arca” (Nótese ya el título con la utilización de una palabra que pasa a ser un arcaísmo) nos percatamos que usa la estructura del soneto clásico, incluso con la utilización del verso alejandrino.

En “Recordarte” se explicita la acción semántica en el inicio de cada estrofa de la composición al usar anafóricamente el infinitivo acompañado del enclítico referido a una persona con la que se dialoga.

La línea semiótica de acercar a la poetisa al mundo actual del autor se evidencia, a la vez, en el empleo de antítesis “morir”/ “nacer”; la paradoja “volver del lado oscuro/ con más lumbre en las manos”; o la imagen hiperbólica “burlar las frialdades del sepulcro”.

“Arca”, poema en el que, aunque también el sujeto lírico se dirige a una segunda persona: Ada, refleja un sistema lexical en el que ese interlocutor (a) aparece más distante; de ahí que aparezcan las palabras “rama de olivo”, “plegaria”, “tinieblas”, “escriba”, “bestias”, que producen ese distanciamiento por lejanía entre sujeto/ objeto.

Continúa el poeta transgrediendo la función poética en su discurso con otros sonetos que mantienen los deslumbramientos y desgarramientos intensos de una voz lírica en esa incesante búsqueda de otro ser, de ese ser-motivo del poemario, donde como expresara en el prólogo Olga Lidia Pérez, hermana de la poetisa: dos voces se funden y separan en un proceso incesante, que canta a la raíz, a la esencia y a la permanencia [...] El verso de Argel transita por el de Ada Elba y este por el de Argel en un exquisito encuentro en que la palabra es esencia del acto connotativo de las ideas integrado por metáforas, símiles, anáforas, antítesis, paradojas, todo lo cual es muestra evidente de un dominio lingüístico capaz de aportar imágenes que desautomatizan el texto.

El verbo es un marcador lingüístico interesante en todo el poemario en relación con los morfemas de tiempo y persona esencialmente, al moverse de manera general entre el uso de la primera y segunda persona en un diálogo/ monólogo que si, fundamentalmente emplea a lo largo de todo el texto el tiempo pretérito para dar una acción concluida, a partir del soneto “20 de septiembre” el autor utiliza en mayor proporción el tiempo presente para incorporar al lector una imagen viva de la poeta.

Los dos últimos sonetos vuelven al verso alejandrino, y en ellos un sujeto lírico en primera persona se hace cómplice de ese ser  mítico al que no se une sólo en el plano estructural con el empleo de la glosa, sino en el plano semántico y desde un enfoque antropológico que se explicita desde el primer verso del soneto final “Terminus ad quem” (límite hasta el cual): “Yo sigo tu receta para izar maravillas”

El cierre del poemario demuestra la continuidad de la armonía estética al finalizar de la misma manera con que comienza, con una décima que desde el título da razón del símbolo en que el poeta ha convertido a la figura motivacional del texto: “Ada Fénix”. Diez versos endecasílabos con una rima perfecta y la fórmula clásica de la composición espineliana  devuelven a una mujer-mito cadenciosamente viva, y para ello el autor utiliza palabras esenciales en cuanto al rango gramatical como son el verbo y el sustantivo: paraíso, resucitas, Fénix, brillo, asomas, ave, los que aportan semas que realzan la imagen de la poetisa, a la vez que este referente lexical se complementa con recursos expresivos capaces de hacer de este poema un broche de cierre semántico y semiótico para un buen libro.

Casi todo, la noche y lo demás se conforma en un entramado artístico donde la función poética y la referencial se imbrican para proporcionar al lector una obra de reconocida cohesión textual a partir de recurrencias sintácticas y lexicales.

Casi todo, la noche y lo demás ubica al lector en el paratexto al encontrar en este poemario un acertado manejo de los planos lingüísticos, temático y compositivo, que sitúan a Argel Fernández como un poeta con un estilo ya concebido para quien importa tanto la estructuración lexical como fónica del texto; de ahí que el propio lector, guiado por la mano del autor, pueda entrar en una atmósfera metatextual.

Sin dudas, el discurso poético de Argel Fernández puede reafirmar al lector las palabras de Octavio Paz: “La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono”; salvémonos, pues, con Casi todo, la noche y lo demás.

 

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