9- de de 2009Boletín Literario del Año I-Nº 3Noticias Literarias del escritor Andrés Casanova Las Tunas, Cuba * Septiembre de 2009 * Mes del inicio del curso escolar en Cuba * Año I-Nº 3 NOTICIAS SOBRE EL MUNDO ARTÍSTICO- LITERARIO Los viejos amigos vuelven a encontrarme y yo vuelvo a encontrarlos a ellos, podría ser el saludo inicial en esta nueva actualización de mi blog con las que me he propuesto seguir dándole cabida a la más variada creación literaria y artística en general. Y es que en agosto pasado, al llegar a la sede de la UNEAC en nuestra ciudad me encontré con Yoel Almaguer acompañado de su esposa. De este artista plástico tunero y cubano radicado en España, me quedan ilustraciones para algunas de mis obras, el recuerdo de las conversaciones de cuando compartíamos tertulias y desde luego, saber que ahora continuamos en la misma línea (electrónica) como blogueros. También por estos días, gracias a la intervención de Delfina Acosta, he recuperado comunicación con Ramón Leonardo Sosa Azuaga (o más propiamente Moncho Azuaga), paraguayo que allá por los inicios de la década del noventa del siglo pasado dirigía la revista Cabichu’i en la que yo publicaba mis poemas; ahora Moncho continúa en activo en Asunción en la docencia, el teatro callejero y la asesoría a la Secretaría de Cultura. Y desde luego, Francisco Jiménez Fuenmayor a quien cada vez que deseo reencontrar releo su edición de El ñaque del gaznápiro y redescubro en sus textos el aliento de aquella Barcelona que bullía en la mente del poeta durante el tiempo de la escritura, las gente que ama, en fin, los recuerdos imborrables de su vida.
DONDE SIGO HABLANDO DE LA POSIBILIDAD DE EMPRENDER UN TALLER LITERARIO GRATUITO Continúo pensando en promover desde este blog un taller literario abierto, democratizador y desmitificador de la literatura, de manera que existan dos niveles de talleristas: 1º Los talleristas libres, que serían aquellos que de manera anónima seguirían el curso sirviéndose de los textos que se elaboren para este blog y otros medios. 2º Los talleristas seleccionados por mí, para lo que seguiré determinados criterios de evaluación pre-establecidos.
Yo estoy invitando desde este momento a quienes visitan mi blog (también me dirigiré en su oportunidad a algunos de manera individual para invitarlos especialmente) y son escritores de experiencia a integrarse conmigo a este proyecto como profesores-guías o más bien como facilitadores, los que: a) Discutirían conmigo el programa completo que yo propongo, y acordaríamos por consenso la modificación o corrección del mismo. b) Dirigirían y asesorarían el trabajo de entre 3 y 5 talleristas seleccionados, los que les serían indicados por mí para lograr una mejor organización del trabajo. c) Realizarían todo su trabajo de manera absolutamente gratuita y por correo electrónico.
El programa que me propongo desarrollar estará formado por 11 lecciones:
LITERATURA.MAIL-ART/envíos de casanova.net COMO HE RECIBIDO GRAN CANTIDAD DE SOLICITUDES Y ME ES ENGORROSO ENVIAR POR MAIL MI NOVELA La otra habitación, COMIENZO DESDE HOY A PONER FRAGMENTOS DE LA MISMA EN MI BLOG PARA REVITALIZAR AQUELLA ANTIGUA COSTUMBRE DE LAS “novelas por entregas” TAL COMO ESTÁ HACIENDO MI AMIGO LORENZO LUNAR EN SU BLOG PERSONAL. EL RINCÓN DE BENFERRI Quienes deseen colaborar con esta sección, pueden dejar sus textos en la dirección siguiente: http://www.tunet.cult.cu/literatura/casanova/comentarios/sign.php Les recuerdo que el tema general de estos cuentos de ficción debe ser la niñez en general y no deben exceder de los dos folios en formato DIN A-4. En esta oportunidad comparto con ustedes la ficción ESTIMADOS ENEMIGOS, que trata de responder a la preguntar: ¿qué sucedería si los niños pudieran emplazar a los padres que los maltratan?
ESTIMADOS ENEMIGOS:
En un principio, no creí conveniente dirigirles esta nota. Sin embargo, las propias razones expresadas por ustedes ante el Ministro de la Infancia, mi padre, me obliga a clarificar posiciones. Me refiero al cumplimiento de los estatutos sobre el tratamiento a la niñez. Según don Félix, sería impracticable mantener dentro de límites más amplios los derechos de Angelín, su propio hijo, porque dos nalgadas ligeras no dañan a nadie incluso cuando los dedos queden marcados en la piel. Don Carlos opina con mayor severidad: la correa debe aplicarse a la menor violación, de manera que el temor sea la nota predominante en la psiquis del infante; al menos, así procede él con Carlín. En el caso de don Vidalitos Costell, emérito profesor de la Universidad Central de Catalamarca, como no tiene hijos (aclaro de paso: tampoco tiene madre), el látigo lo aplica por el método verbal con su lengua de la cual no puede afirmarse que sea viperina, sino putrefacta. De esta reunión que sostuvieron con mi padre tan dignos integrantes del Consejo Asesor del Ministro, surgieron tres acuerdos: encargar al viceministro de compras que determine las vías más expeditas para adquirir correas de la más alta calidad; ordenar que los padres usen guantes de hierro cuando vayan a impartir justicia por medio de nalgadas; y taponar la boca de los hijos llorones con cinta adhesiva reforzada con espinas. Señores, mi comportamiento hasta ayer podría decirse que fue ejemplar. Jamás había explotado en llanto cuando no me compraban un juguete ni me quejé en ocasiones en que me prohibían comer caramelos. Ayer mi padre cuando llegó de la reunión con ustedes lo primero que ordenó fue que me colocara en medio del jardín y me bajara los pantalones. Armado de látigo y guantes de hierro, me advirtió que para prevenir mis futuras indisciplinas me iba a aplicar el consejo terapéutico de ustedes.
COMPARTIENDO EL BLOG CON MIS AMIGOS Hoy corresponde el turno a la poesía, para lo que he invitado a un grupo de amigos a acompañarme a partir de mi texto Tigres o lámparas que forma parte de la novela que tengo en fase de escritura.
TIGRES O LÁMPARAS
Tigres o lámparas que sueltan las amarras en las campanas heridas sin justicia si las paredes cambian de verdad. Pared contra pared los gallos cantan como tigres o lámparas que alumbran las amarras de la lluvia. Sin mirar hacia atrás y sin tigres ni lámparas. Andrés Casanova
AQUELLA
QUE TE AMÓ Delfina Acosta
¡OH, VOZ!… DIME, ¿A DÓNDE VAS? ¡Oh, voz!… ¿Por qué me atormentas hasta el morir anestésico cortando mi piel ya vacía por desiertos iracundos, royendo mi conciencia convertida en jaguares, en tormentas de etnias emergentes hasta la exultación, si esculpida por infiernos voy en vuelo feroz de un ave rapaz?
¡Oh, voz!… ¿Por qué abates mi alma entre graznidos de agitadas esferas irritando arenales fecundos, partiendo al orbe incierto y a trópicos baldíos distanciados por el sol?
¿Es que acaso la robustez curva de tu acervo hoy ha tañido montañas para ser mi razonar en útero?
¡Oh, voz!… Hoy tu viento juega y lucha hasta el morir, rescatando cuerpos chamuscados de negras cabelleras como olas a barcas solitarias abandonadas a la mar abierta y sin más amparo que la ley en aberrante mutismo.
¡Oh, voz!… Vas como el tiempo arrebatado por cielos desolados, dejándome caer en raudo vuelo, simulando cataratas entregadas a la vida como último aliento de un sol en retirada.
¡Oh, voz!… ¿Por qué infiernos aquietas para darme el peso del nirvana en danza feroz, obligando a enclenques guadañas batirse en duelo con la muerte?
Dime…, pero dime por qué Dime, ¿a dónde vas con tanta prisa? si tu lucha es mi derrota, y el vacío iluminador, piedra del barro? Gloria Dávila Espinoza
ORACIÓN POR EL AHOGADOIntermediaria la madera, el mar propone otra aventura, marinero. Tú lo olvidaste. Ahora, misionero de la muerte, decides convocar la vida. Lo olvidaste al levantar el ancla, pero el tiempo, bandolero sin rostro, puede más que el carpintero y el árbol. De nada vale nadar líquido el aire, la madera inclina el pecho a las columnas de agua. Todo cae. Un cuchillo de luz despedaza un trozo de cielo. Tu cuerpo termina como anzuelo. Algo nos duele. No hay modo de salvarte. Lejos, un barco pasa. Carlos Téllez Espino
CANTO DE MÍ MISMO No me llamo Walt Whitman, es bueno que así lo sepan. He visto como endurece la infancia, entre el sesgo y los gallos que en mi negrura beben. Soy quien alza su banderola al hervor de un cosmos de hontanares y siervos. Para darme captura en este oficio absurdo de ser el único, de no ser furiosamente el viejo Whitman, he de existir como una buganbilia, acostumbrándome a un nombre que cesa y se extravía, a un nombre caliente, aferrado al labio y al agua, a los pájaros que arrastran mi juventud por el humus. Pero no soy el viejo Whitman; a penas si conozco la bruma del que escribe, el cuchillo nocturno entrando en algún barco de espera. Pero me canto y me celebro, después de todo, Manhattan y Walt Whitman son los simples nombres que no supo mi madre. Carlos Esquivel
RITUAL PARA LOS OJOS VACÍOS ¿Acaso soy extranjero al umbral donde he nacido que tengo el rostro perdido como perdido el dinero? ¿Acaso soy marinero náufrago en la multitud de vidrieras? ¿Un alud ante la verde muralla ambigua y mordaz que estalla al fondo de mi ataúd? Luis Mariano Estrada
Letanías del pez Soy el pez, transcurro entre las aguas de un mar que en mi dolor invento, lejos de la arena, del cardume, de aquellos que en la espuma recortaron sus aletas. Mi cuerpo no conoce de corrientes, ignora la mentira del anzuelo, no sabe del azul que en las escamas se difunde. Reinhardt Jiménez
Conjeturas ¿Qué será de la sombra dónde lloro este mañana con temblor de sismo? ¿Acaso el resplandor del optimismo que de la juventud nazco y afloro me llenará de luz, si la tristeza penetra por mis ojos apagados? ¿Cantaré con pasión a la belleza que defiende los sueños ya cantados? ¿Tendré la pequeñez de la grandeza que tienen los poetas olvidados?. Adalberto Hechavarría Alonso
Sobre estos poetas, digo que: Delfina Acosta ya ha publicado cuento en este blog y nació en Asunción, Paraguay, en 1956: es poeta y narradora y además, columnista del diario paraguayo ABC Color. En tanto que Gloria Dávila Espinoza reside en Perú y el poema que he seleccionado para esta edición pertenece a Kantos de Ishpingo, poemario que constituye una “…representación dolida y personal de las laceraciones sufridas por la naturaleza de la selva peruana…”, según el decir del crítico y presentador de su libro Ricardo Ayllón. En cuanto a Carlos Téllez Espino, cubano nacido en 1960 en Las Tunas, es poeta, guionista y director de programas radiales y de televisión. Sobre Carlos Esquivel (http://www.tunet.cult.cu/literatura/carlos-esquivel/) reside en Colombia, Las Tunas, nació en 1968 y su literatura ha viajado más allá de las fronteras cubanas. También en esta misma ciudad residen Luis Mariano Estrada Segura (http://www.tunet.cult.cu/literatura/lewis/), nacido en Guáimaro en 1963, y es graduado de Lengua Inglesa; y Reinhardt Jiménez Cañete (http://www.tunet.cult.cu/literatura/reninha/), nacido en 1975, graduado de Ingeniero Eléctrico. Adalberto Hechavarría Alonso (http://www.tunet.cult.cu/pagsec/municip/majibacoa//personalidades/adalberto/index.php) nació en Omaja, Las Tunas, en 1956 y es profesor de nivel medio y superior. Me regocija tenerlos a todos como amigos y que con frecuencia me acompañen en el blog.
POESÍA AL PASAR Mencionaba en el artículo inicial a FRANCISCO JIMÉNEZ FUENMAYOR porque cuando buscaba mi poema para colocar en esta sección, encontré una publicación española (A TRAVÉS DEL TIEMPO, Cuadernos Literarios de la Agrupación Literaria de Autores Nuevos, Barcelona, noviembre de 1996) en la que me publicaron un poema dedicado a este amigo. Y como POESÍA AL PASAR pretende ir recogiendo esos textos que ya casi tenía olvidados, aquí les dejo este, porque no me caben dudas de que seguimos teniendo esperanza.
EL MAR Y LA ESPERANZA A Francisco Jiménez Fuenmayor, Poeta y amigo
Si fueran cierto el mar y la esperanza cruzaríamos encima de las nubes y un Ángel de Luz –que no Luzbel– traería sus noticias.
Existe la amistad. El amor triunfa contra el odio. La fe puede sanar.
El mar es cierto y su esperanza reprende a las gaviotas que vuelan extraviadas. La esperanza construye fortalezas contra murallas de llantos y renconres escondidos.
Porque Dios está vivo y navega entre el mar y la esperanza.
LA ENTREVISTA QUE MÁS HE DISFRUTADO Hace unos meses, en una escuela secundaria de nuestra ciudad organizaron un encuentro con un grupo de escritores y allí estuvimos varios de los invitados, disfrutando el saber que éramos leídos por los jóvenes. En mi caso la estudiante Lisandra Gallardo Cáceres me sometió a una entrevista que además de responder con placer, me hizo disfrutar esas respuestas porque en algunos casos era la vez primera que las ofrecía en público.
Lisandra: ¿Me puede decir el lugar y la fecha de nacimiento? Casanova: Nací el 19 de julio de 1949 en Calixto, perteneciente en la actualidad al municipio Majibacoa, pero desde muy pequeño vine para la ciudad de Las Tunas, por tal motivo me considero tunero. Lisandra: ¿Cuando comenzó a escribir? Casanova: Comencé a escribir desde muy pequeño, desde los diez o los doce años escribía con mi primo Rolando que es pintor; hacíamos un periodiquito manual y también para divertirnos escribíamos historietas. Recuerdo una que trataba sobre un soldador al que bautizamos con el nombre de Soldán. Después esos papeles se fueron perdiendo. Pero escribir como tal, con un poco más de oficio, lo hago desde que estaba en la secundaria básica, siempre vinculado a un taller literario en los diferentes centros de estudios en que me formé. Lisandra: ¿Qué lo motivó a escribir? Casanova: La propia vida. Creo que al igual que se nace siendo zapatero, mecánico o ingeniero, se nace siendo escritor. Estudié ingeniería, pero la mayor parte de mi vida la he dedicado a escribir; tanto, que cuando trabajé como ingeniero sentía que estaba perdiendo mi tiempo. Lisandra: ¿Qué otros géneros escribe aparte de la novela? Casanova: Poesía, teatro, guión de cine, libretos radiales dramatizados, crítica literaria. La clasificación en géneros literarios es un poco artificial a veces; dentro de mis novelas he escrito piezas teatrales e incluso guiones de radio. Hoy día los géneros no son como hace treinta años atrás, separados unos de unos de otros de manera absoluta. En la actualidad se entrelazan entre sí. Lisandra: ¿Ha escrito para los niños? Casanova: Sí. Los niños tienen un mundo tan rico como el de los adultos, a veces con un horizonte más amplio. Siento un gran respeto por los niños y por los jóvenes. Y no escribo para los niños que hoy son pequeños, sino para los mayores que un día serán. Lisandra: ¿Qué obra suya es la que más le ha gustado o lo ha marcado como persona? Casanova: Yo hago poesía porque la necesito; no me interesa la parte técnica de la poesía, sino lo que siento mientras la escribo. Pero no me caben dudas de que la narrativa es la que más me marca, y particularmente la novela Las Nubes de Algodón, porque es una obra en la que yo participo como personaje junto con otros escritores. Ahora bien, a mis novelas, tanto las publicadas como las inéditas, las quiero como si fueran mis hijas y por tanto las quiero a todas por igual. Lisandra: ¿Cual es su escritor favorito? Casanova: Es un poco difícil dar una respuesta estricta, porque son varios los escritores que han influido en mi obra y a los que mucho les agradezco sus enseñanzas acerca de la práctica literaria. No puedo decir que tengo un escritor favorito, yo diría que tengo varios escritores que han sido mis maestros, entre ellos: Cesar Vallejo, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, José Soler Puig, indiscutiblemente Miguel de Cervantes y Saavedra y su obra Don Quijote de la Mancha. Los he leído a todos varias veces y los sigo leyendo. Lisandra: ¿Qué me puede comentar sobre su novela Hoy es lunes? Casanova: En esta novela yo trato el mundo obrero de la Cuba contemporánea; viendo las irregularidades que tienen lugar en la actividad laboral llevé al plano de la ficción una historia que convertida en trama literaria se parece a la realidad real. Desde otro punto de vista, es la novela con la que me despido de la fábrica, del ambiente aquel donde prácticamente no podía escribir por no ser el medio más idóneo para lograrlo. Allí busqué personajes, pude recrear el lugar, incluso tengo la siguiente anécdota: hubo alguien que se ofendió porque otro alguien le dijo que él estaba reflejado en el personaje Rafael Molina y durante varios días trató de encontrarme para irse a las manos conmigo. Con el tiempo, se convenció de que en la literatura las personas y los personajes no son iguales. Pero ciertamente, Rafael Molina se parece a él. Lisandra: Quisiera finalmente saber qué mensaje le enviaría a las nuevas generaciones. Casanova: Que no renuncien nunca a los valores que nos han caracterizado como humanos. Si desea ver el blog completo, vaya a la dirección http://www.tunet.cult.cu/literatura/casanova/all.php ![]() 9- de de 2009NOVELA POR ENTREGASLa otra habitación © Andrés Casanova Derechos reservados en exclusivo, sin compromiso editorial alguno.
Prohibida su reproducción en cualquier forma conocida o por conocer sin la autorización escrita del autor.
Derechos protegidos por el autor.
Capítulo 1 Durante el atardecer de mi primer día en La Habana, recostado contra la ventana del hotel, me entretengo mirando hacia el malecón. Pasan gran cantidad de ciclistas y algunos automóviles; el sol aún alumbra tenuemente contra el mar, desatando con sus rayos un arco iris que al ser reflejado por las aguas me deja deslumbrado. Regreso hasta la cama; me acuesto sin desvestir y regulo el aire acondicionado porque siento que las gotas de sudor corren por todo mi cuerpo. Entrecierro los ojos y escucho a la sordina una conversación que viene desde la habitación aledaña a la mía. Oigo apenas unos susurros, voces apagadas, quizá hasta una risa entre palabra y palabra. La risa en unas oportunidades es de una mujer, en otras es un hombre quien prorrumpe en una carcajada estentórea, plena de vitalidad y alegría. Bocarriba en mi cama, mientras intento encender un cigarrillo feamente ensalivado por culpa del fósforo negado a prenderse, observo con toda calma esta habitación donde me encuentro. Estoy cansado. Luego de casi veinte horas de viaje en un tren colmado de incontables aromas contradictorios, desde el perfume de jazmines y violetas hasta el de pies sin lavar, desde el de la comida guardada en vasijas hasta el del polvo de los pasillos del vagón, uno desea abandonar todo el cansancio acumulado en una cama cualquiera y ahora a mí el rumor del equipo de aire acondicionado, el tenue olor de sábanas planchadas al vapor y el ambiente de pulcritud en que me encuentro, casi me adormecen. De inmediato pierdo todo interés por las paredes blancas, recién pintadas, sin una mancha o un graffiti como los que acostumbran a escribir los enamorados en los hoteles de mala muerte y continúo escuchando la conversación de mis vecinos. De pronto, el hombre comienza a rugir improperios; lo imagino saltando contra la muchacha (estoy convencido de que se trata de una muchacha: el tono de su voz es suave, claro y uniforme; las mujeres mayores en general hablan de una manera quebradiza, ronca; en cambio, las jóvenes poseen una voz atiplada parecida a la de un muchacho impúber) para apretar alguna parte de su cuerpo, quizás un brazo, violento y furioso: estaba engañándolo y a él no había mujer que lo hiciera el tonto; ella muy bien lo conocía; aunque la amaba como jamás había adorado a mujer alguna, no le iba a perdonar una traición. Le recordaba con insistencia su credo moral como hombre, la situaba en la disyuntiva de escoger entre un ambiente rodeado de comodidades y aquel en que vivía antes, sórdido, lleno de gritos callejeros en un solar asqueroso, obligada a asistir durante las mañanas a la escuela y por las tardes a dedicar el tiempo disponible en ocupaciones domésticas rutinarias y agobiantes. La muchacha lloraba y hasta podría asegurar que de rodillas frente al hombre pedía perdón. Él ya no gritó más; mantuve pegada una oreja contra la puerta cancelada desde ambas habitaciones, mientras oprimía la colilla contra el cenicero de cristal labrado que descansaba encima de la amplia cómoda, y escuché el detenerse de los sollozos y el inicio de unos jadeos acompasados.
Comienzo a cepillarme los dientes con energía luego de una noche reparadora y me vienen a la mente los problemas prácticos a los que deberé enfrentarme durante el nuevo día. El primero de ellos, buscar alguno de los cambistas clandestinos conocido por mí para convertir una fuerte suma de pesos cubanos en dólares, porque me los venden a precio más bajo que en la casa oficial de cambios. Aquí, al contrario de la ciudad provinciana donde vivo, todo se cotiza en moneda dura y es necesario tenerla si se desea disfrutar de la vida. La fragancia de la pasta dental, el golpe del chorro de agua contra el lavamanos y las notas de una canción de moda procedente de un radio cercano nublan mis sentidos, oscurecen mis percepciones del mundo exterior. Mi esposa en estos momentos debe haberse acabado de levantar y el mayor de nuestros hijos lo estará haciendo ahora; dentro de unos instantes él comenzará a calentar el motor del automóvil, a acelerarlo de una manera brusca como le tengo prohibido; el perro estará ladrando, su manera típica de reclamar que alguno de los niños pequeños vaya a zafarle la correa y apenas se vea libre meneará la cola echando a correr hacia el jardín donde abrirá algunos huecos: juguetón y desaprensivo mi cachorro bullanguero con los de mi familia y conmigo, feroz contra todo desconocido a quien olfatea. Acabo de afeitarme y mientras froto enérgico el rostro auxiliándome de una toalla, escucho a la pareja vecina hablar de dinero. Oigo perfectamente la palabra dólares y supongo que viviré durante estos días cerca de dos traficantes de drogas o de joyas; me acerco a la pared divisoria entre nuestras habitaciones y ya junto a la puerta cancelada me hago una idea del hombre mientras percibo su voz: tiene alrededor de cincuenta años, porque habla con un dejo no tanto de cansancio como de aburrimiento propio de la edad que acerca al hombre a la vejez. Apenas sabe proyectar su voz, la dicción resulta vulgar y algunas palabras del argot chabacano me revelan a un individuo sanguíneo, mal encarado, de alta estatura y guapetón. Al principio lo suponía extranjero, cuando mencionó los dólares; también anoche hablaba en un susurro y hubiese jurado que lo hacía con el acento propio del inglés; hoy en cambio ya sé que se trata de un cubano común y corriente, capaz incluso de amenazar a cualquiera con un arma. Mi intención primera es avisar a la policía. Miro hacia la mesa del teléfono e imagino mi conversación con la empleada que atiende la pizarra central; me escucho a mí mismo pedirle comunicación hacia el exterior del hotel aunque en realidad apenas me he movido de mi sitio: la muchacha del cuarto vecino ríe con estridencia tal que a mis oídos llega una especie de burla obscena, descarada. La supongo desnuda, sentada en una silla, las piernas abiertas mostrando su sexo pulposo al hombre, porque éste alude con palabras soeces a esa zona del cuerpo de su pareja preguntándole al final si las señales en el interior de los muslos fueron mordiscos furiosos o de placer por parte del italiano. Decidido a conocer a mis vecinos, comienzo a vestirme cuando la conversación de ellos languidece con una pátina de ciruelas amargas o de almíbar recocido; hablan sólo de ganancias y posibilidades de viajar fuera del país. Él revela sus planes de una manera brusca: quizá el italiano los acepte a ambos en su habitación esta noche; de suceder así, podrían volar la próxima semana a Milán y allá introducirse en los negocios de la sociedad anónima Giusseppe-Rosy. Entonces comprendo quiénes son. Durante mi recorrido por el amplio pasillo de baldosas pulidas del hotel, adivino que las paredes fueron pintadas hace poco. Quedan minúsculos rastros de pintura en el piso y el blanco es aún deslumbrante, sin las señales de decadencia que suelen imponer el ambiente y el decursar del tiempo sobre el emblemático color de la pureza. Observo breves instantes el mar por uno de los amplios ventanales; las olas embravecidas golpean los muros de contención y el viento agita mi pelo. Dentro del ascensor, recompongo el peinado maquinalmente mientras calculo dónde podrán estar mis hijos y mi esposa ahora mismo; la mucama oprime un botón luego de yo formularle una pregunta banal y me mira fijamente antes de contestarme. En estos segundos de encierro obligado con ella juego a adivinar sus pensamientos, como si fuese un personaje ocasional de mis novelas. Me está juzgando, indiscutiblemente; considera que soy uno de esos empresarios estatales cubanos de la última hornada, recién estrenado en el mundo de los negocios (hasta ayer, dirá ella para sí, un simple agitador, acostumbrado a repetir consignas y discursos), y que estoy adiestrándome en la técnica del trato protocolar, las reglas del buen vestir y las normas del bien hablar. Eso podría pensar esta mujer de mirada triste, encanecida, que viste un elegante uniforme muy bien planchado; o tal vez no, quizás los pensamientos que le supongo sólo sean el resultado de mi inveterada costumbre de narrador, obligado a dotar de cuerpo físico o psicológico a cada uno de los personajes de ficción que cobran vida en mis relatos. Llegamos a mi destino y ella me despide con un: “Su piso, señor”, atento aunque impersonal, ajeno a toda intención de recibir las gracias por haberme evitado bajar diez pisos sino deseosa de que introduzca mi mano en el bolsillo y le obsequie una propina.
Sentado en una mesa solitaria del restaurante ocupo el tiempo en varios asuntos a la vez. Por una parte, he elegido un lugar apropiado para vigilar a todos cuantos entren porque me he propuesto adivinar quiénes son mis vecinos de habitación; mis hijos ocupan fracciones de segundos de mi pensamiento y creo escuchar también a mi esposa riñendo con los tres, veo al perro atado a la cadena ladrando desde su soledad contra delincuentes que no existen y escucho al panadero anunciar con su silbato que hoy no habrá dificultades para el desayuno; imagino el encuentro en horas de la tarde con mi agente literario durante el cual espero recuperar la confianza en el valor de mi obra y la entrevista del día siguiente con la editora de mi última novela. También recuerdo la discusión violenta una semana antes entre mi esposa y yo porque olvidó reservar mi pasaje en avión con destino a La Habana con un mes de antelación, motivo por el cual me vi obligado a trasladarme en tren hacia la capital. La camarera llega hasta mí, con la fragancia de los azahares desbordando sus poros. Adopta una posición rígida, como si temiera equivocar el método de servir el desayuno aprendido en la escuela gastronómica. En ese instante, la puerta del restaurante se abre y el capitán guía una pareja hacia la mesa más cercana a la mía. Son ellos, por supuesto; mis vecinos de habitación a quienes he estado espiando desde mi llegada, escuchando sus conversaciones fragmentarias, oyendo los suspiros de placer que intercambian, enterándome de los detalles de su convivencia íntima. Resulta indudable: ronda en mi cabeza el plan de una nueva novela basándome en ellos como personajes centrales; sin embargo, no acabo de dar con el título pues son muchos ya entre mis libros publicados los que comienzan con las palabras muerte, asesinato y sangre. La muchacha, cuya blanca piel contrasta con el amarillo del pelo y el negro de sus vestidos, trata de afectar una clase elevada que no posee. Parece elegante, fina, delicada, al mover sus dedos con gestos amanerados; acaricia una y otra vez la servilleta, roza la copa barrigona y el esbelto vaso colocado a su derecha y sonríe cautelosa. Los tatuajes en los brazos, las uñas pintadas cada una de distinto color, los pendientes en sus orejas, las medias negras, los finos zapatos de charol y los espejuelos oscuros que descansan encima del pelo, me permiten identificarla como una de las tantas jineteras que empiezan a colmar nuestras ciudades más importantes. Es linda, cómo podría negarse. Y sobre todo muy joven: apenas unos quince años y probablemente no los haya cumplido. Ahora recuerdo las alusiones del hombre la noche antes; en realidad se trataba de una chica en edad escolar que abandonaba las aulas a cambio de la vida galante recién surgida entre nosotros de una manera pública y que ya todos veíamos como parte de nuestro folclore. El hombre vestía como yo, blue jeans y pulóver de marca. Varias prendas de oro adornaban sus manos. Era mayor que la muchacha al menos en treinta años. Acabo de desayunar y salgo, dispuesto a gastar toda la mañana paseando tranquilamente a lo largo del malecón habanero. Si desea ver el blog completo, vaya a la dirección http://www.tunet.cult.cu/literatura/casanova/all.php Enlaces y sitios donde puede obtener más información sobre el autor: http://sites.google.com/site/sigloxxiliteraturaypoesia/Home/poesia-y-narrativa-2/andres-casanova-1 http://sites.google.com/site/sigloxxiliteraturaypoesia/Home/poesia-y-narrativa-2/andres-casanova http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/casanova_andres/index.htm http://danielmontoly.blogspot.com/ search?q=ANDRES+CASANOVA ![]() 8- de de 2009Boletín Literario del Año I-Nº 2Noticias Literarias del escritor Andrés Casanova Las Tunas, Cuba * Agosto de 2009 * Mes de verano en Cuba * Año I-Nº 2
# # # # # # # # # #
ACLARACIÓN: MIS ENVIOS POR CORREO ELECTRÓNICO NO CONSTITUYEN SPAM NI UNA PUBLICACIÓN INDEPENDIENTE DE ESTE BLOG Quizás por la premura de sacar a la luz el anterior boletín en el mes de mi cumpleaños, le puse el (para mí lógico en ese momento) nombre de “boletín literario”, lo que generó un mal entendido en alguien cuya pregunta telefónica me tomó por sorpresa: si yo tenía registrada debidamente la publicación.
Me ví obligado a explicarle, suponiendo que se refería al número de ISBN o algo por el estilo, que un Mail-Art era un medio moderno en la era tecnológica de las redes electrónicas, de compartir información artístico-literaria con amigos y en mi caso particular, de anunciar entre los que están en mi libreta de direcciones, la actualización de mi blog personal alojado en la red de la cultura cubana que se hace desde la provincia Las Tunas y que responde al nombre de “Tunarte”. Y por lo tanto, constituía un simple correo electrónico enviado a personas interesadas. De ahí que a partir de ahora cambio el nombre de “Boletín Literario” por el de “Noticias Literarias”, para ser más coherente con mis intenciones originales.
Pero como dice el refrán, un camino lleva al otro y el otro al siguiente, por lo que me quedé pensando que tampoco era mi intención enviar mensajes a quienes no les interesara por lo que aquellos destinatarios que no deseen continuar recibiendo estos avisos, basta que me envíen la solicitad con la palabra “Borrar”, haciendo siempre referencia al número que aparece en el asunto. Ejemplo: si usted recibe mi mensaje con el asunto LITERATURA.MAIL-ART/envíos de casanova(006).net, basta con que me advierta al responder “Borrar mi dirección de 006”. Y así me ayudará a limpiar mi libreta de direcciones.
# # # # # # # # # #
DONDE HABLO DE LA POSIBILIDAD DE EMPRENDER UN TALLER LITERARIO GRATUITO Les aviso que estoy trabajando ya en este proyecto y tengo concebido el programa de estudios que sería de contenido teórico-práctico. Como deseo ensayar su efectividad, cuando lo tenga a punto avisaré por esta vía el método de selección que emplearé para determinar a los talleristas que atenderé.
Desde luego, trabajaría con un número definido de personas pues tal como lo he pensado, emplearía bastante tiempo en la revisión de los textos que produzcan los talleristas como parte de su entrenamiento cuyo fin último, luego de pasar por todas las etapas formativas, sería escribir su primera novela.
De más está decir que los alumnos del taller lo serían de manera virtual, a quienes atendería por la vía exclusiva del correo electrónico. Los requisitos para solicitar el ingreso los daré a conocer en meses posteriores, cuando ya tenga toda la base material a enviar preparada.
LITERATURA.MAIL-ART/envíos de casanova.net ¿QUIERES RECIBIR POR ENTREGAS MI NOVELETA TITULADA La otra habitación? * DÉJAME UN MENSAJE DE SOLICITUD EN LA DIRECCIÓN http://www.tunet.cult.cu/literatura/casanova/comentarios/sign.php
# # # # # # # # # #
COMPARTO CON USTEDES EL RINCÓN DE BENFERRI Desde hace varios meses, venía anunciando una nueva sección en mi blog que llamaría EL RINCÓN DE BENFERRI, cuya temática, desde el punto de vista literario, estaría enfocada hacia la niñez. Y además, que en esta sección invitaría a participar a mis amigos. Pues bien, aquí comparto con ustedes el primer cuento. Ah, lo olvidaba: los textos de ficción en esta sección nunca abarcarán una extensión superior a dos folios DIN A-4.
Como una sana provocación, disfruten entonces de mi primer cuento sobre el tema, con el compromiso de que iré co- locando otros de mi autoría en actuali- zaciones sucesivas. Y quienes deseen colaborar, me pueden dejar sus textos en la dirección siguiente: http://www.tunet.cult.cu/literatura/casanova/comentarios/sign.php
OFICIO DE MAESTRO
A don José Yonnis Costell Von Sterlichs le incordiaban los alumnos que no entendiesen las ecuaciones de segundo grado. Y en el caso de Alberto, resultaba peor, porque apenas hablaba en la clase. Don José siempre había odiado a los estudiantes silenciosos, porque no le halagaban sus conocimientos no sólo matemáticos, sino también los del terreno del arte.
Alberto casi nunca estaba dentro de la clase, porque soñaba con los surrealistas y era un apasionado de la corriente de los impresionistas. Don José en cambio, conceptualista convencido, proclamaba el valor absoluto de las vanguardias. Esa tal vez era la razón de su odio contra Alberto, porque en cambio Luis no sabía resolver el teorema de Pitágoras y se alegraba con él cuando hablaban entre ellos de la teoría conceptualista; lo tenía por uno de esos geniecillos en miniatura que andando el tiempo se convertiría en un hombre famoso.
El tiempo anduvo de manera tan estrecha que don José acabó convertido en un anciano renqueante y Luis compró un auto de segunda mano para dedicarse a taxista. Mientras tanto, Alberto viajaba por París, Viena y Milán, y a veces en Nueva York también exponían sus cuadros neo-surrealistas y para-impresionistas.
Mirando la tele, una lágrima rodó por la mejilla de don José. No podía creer que por Eurovisión estuviesen entrevistando al famoso pintor Alberto del Parral.
# # # # # # # # # #
PUBLICO AQUÍ LO QUE ME ENVIARON EN RESPUESTA A MI MAIL-ART ANTERIOR Como recordarán, en el Mail-Art anterior los provoqué para que tomaran como base mi texto titulado “El premio” y escribiesen su propia historia.
Como solamente recibí una respuesta, lo más práctico fue publicar aquí el texto que pertenece a Norys Nicoliello, de quien puedo decir que nació en 1966 en el Estado Falcón, Venezuela y ha participado en Seminarios y Talleres del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo y en el Ateneo de Valencia. Ha obtenido diversos premios literarios como el del IX Concurso Nacional de Literatura Poeta Pedro R. Buznego (Año 2002). Publicó los poemarios El Acecho del Cordero (Ediciones La Tuna de Oro, 2002) y Volverme Alúmina” (Editorial El Perro y La Rana, 2007).
Esta escritora, sin modificar ninguno de mis “pies forzados”, hilvanó una trama coherente y verosímil en su contexto geográfico, tal como aparece la trama desarrollada por ella, la que marcado con letras de color rojo.
EL PREMIO Texto de Norys Nicoliello Aunque su nombre real no era Tingo Malanga, cacofónico y todo, ya nadie recordaba el verdadero. Lo de Malanga se lo decíamos desde la secundaria básica, por la finca de unos parientes en Pinar del Río donde se cosechaba esta vianda en cantidades mayúsculas; y lo de Tingo fue para fastidiar a la profesora de español Ofelia Gassó, una puritana del idioma. Tingo Malanga no era un mal compañero. Compartía con nosotros las meriendas, jamás nos denunció cuando de paso por su casa lanzábamos piedras contra el frutal del patio, ponía en juego sus dotes de contorsionista cuando en un examen algunos de nosotros no sabíamos resolver un problema matemático u olvidábamos lo que decían los libros sobre la historia del país. Tingo, al que a veces agregábamos otro apellido de una copla popular, o sea, Talango, jamás pensó convertirse en un competidor y si llegó a serlo, fue por culpa de la abuela. Esta, una señora de esas que llamamos de antes, había nacido y juventeado en el siglo anterior, lo que le confería un hálito de impureza y decrepitud. La abuela de Tingo, cuando este se graduó de abogado en la Universidad Central, [se frotó las manos]. Bien, o mal, mirado, tampoco los padres de Tingo Malanga [estaban descontentos]. De aquella manera, en bien pocos minutos las manos de Tingo [sólo movían la prosa no para defender casos legales, sino para darle música a sorprendentes relatos, el ejercicio legal quedaba relegado a su destreza, a la inventiva imaginaria de la crónica policíaca, cangrejos, como le llamamos a los casos irresolubles, eran los preferidos por los insaciables lectores que se consolaban con las vueltas que Tingo diestramente les daba hasta convertirlos en descangrejados episodios. Un buen día llegó a sus manos el oficio (correspondencia oficial) que cambiaría su vida, era comedidamente solicitado en la oficina municipal. Tingo se dirigió al ayuntamiento, el día estaba soleado, presentó el oficio al policía de guardia, quien buscó su nombre en la interminable lista, el policía era desesperadamente lento, la ansiedad de Tingo no cabía en sus ojos]. Sobresaltado, quedó mirando fijamente al policía con un aire de tristeza, como si le hubieran [asestado un golpe en el estómago removiendo sus vísceras, hasta que a punto de estallar, apareció su nombre y el departamento a donde debía dirigirse]. Sus pasos fueron entonces acercándolo al lujoso edificio. Entró. En sus manos temblorosas el documento quedaba como guardando silencio, inútil, inservible. No se atrevía a moverse o al menos, bien lo simulaba cuando el funcionario enfundado en un traje gris ratón abrió la puerta que decía en letras azules ATENCIÓN AL PÚBLICO y le hizo una seña con la mano. Temblando aún, [por la emoción contenida, sabía que debía franquear cinco puertas más de las siete para llegar a su destino] Después de la conversación con él [,de explicar por tercera vez a que iba avanzó hacia su próxima alcabala]. El sol picante de la capital apenas le molestaba. El funcionario principal le acababa de advertir: “Le será muy difícil [llegar a tiempo]” y él comprendió de pronto la certeza de tal afirmación: [horas de espera, repetidas explicaciones, hasta llegar un minuto antes, exactamente un minuto antes, en que todos los funcionarios han cumplido con otro día de "labor"]. Sin mirarlo siquiera, [Tingo negaba tal merecimiento, no estaba en sus anhelos reconocimiento alguno por su obra, pues consideraba que el sólo hecho de satisfacer a sus lectores, de arrancarlos de la frustración brindándoles soluciones fantásticas a lo irresoluble, convertían su vida en un sólo disfrute, consideraba así mismo, como una ofensa a su integridad cualquier reconocimiento y mucho menos institucional, por eso insistía al funcionario, que esos recursos deberían ser mejor empleados] intentaba persuadirlo de su error. Cierto, el premio era suyo. Podía arrepentirse ahora y cobrar el monto realmente elevado, o en caso contrario [volver a su mundo altruista, de donde son los poetas]
# # # # # # # # # #
OTROS INVITADOS EN MI BLOG Y como respuesta a mi Mail-Art anterior, también recibí dos colaboraciones que ahora comparto con ustedes.
Rubén Patrizi, director de la Revista Voces, Susurros, Rumor y Gritos, desde Venezuela me envió esta historia que nos narra los amores al parecer imposibles entre Mariita y su esposo.
Mariita
# # # # # # # # # #
Delfina Acosta, desde Paraguay, me ha enviado su cuento EL BOSQUE, y sobre ella les puedo decir que nació en Asunción en 1956. Ha publicado los poemarios Todas las voces, mujer... (Primer Premio “Amigos del Arte”), La cruz del colibrí, Romancero de mi pueblo y Versos esenciales, así como el volumen de cuentos titulado El viaje. Su último libro, Querido mío, editado por “Portal de poesía”, recibió el premio “Roque Gaona 2004”. Es columnista del diario ABC Color y hace comentarios literarios sobre los escritos de los poetas y narradores paraguayos en el Suplemento Cultural de dicho diario. Dirige el Taller de Poesía de la Manzana de la Rivera.
EL BOSQUE
Olvidé cómo se escribe un cuento. Solía sentarme a las siete de la mañana frente a la máquina de escribir Remington, que ocupaba la mitad de mi escritorio, a un costado de la enorme ventana que daba a la calle. Durante los primeros momentos no ocurría nada, hasta que alguien, y otra persona parecida, y muchos individuos o sombras más que se dirigían a la fábrica textil del pueblo, pasaban con prisa por la vereda; entonces me entraba la angustia por escribir las primeras líneas, aquellas frases fijas que definen el inicio de una historia. A las diez, Cándida, la vecina que me prestaba el auto para viajar los fines de semana a alguna villa veraniega, salía a hacer una revisión minuciosa de su jardín delantero; yo solía temer que me hablara sobre los cornezuelos que a menudo desfallecían a sus caléndulas y a sus helechos porque entonces una larga distancia me separaba de mi cuento hasta que terminaba por perderlo de vista. Y ocurría que a veces me hablaba, y otras, no. El caso es que su presencia entre esas flores agitadas por los vientos de estío o de invierno me ponía ansioso, y acababa levantándome, bruscamente, del asiento, con un cigarrillo en la boca, para observar la borrosa lejanía de la zona portuaria. A las once, o a las once y media, entraba en el gabinete la empleada doméstica, y hacía tal silencio de mosca mientras pasaba una trapo humedecido con alcohol por el único mueble de estilo provenzal de la casa, y con el mismo silencio de mosca se retiraba, que me gustaba pensar, con un extraño sentimiento, que era un desperdicio tanta precaución de su parte; total, al meterse la mujer en la habitación, no me venía una sola línea a la cabeza. Es difícil escribir sin interrupción. Ocurre que alguien te llama por teléfono y te dice esas cosas que uno escucha como desde lejos: “Fue imposible hacer nada... Tendré que comprar otra camisa. La tinta no ha desaparecido ni siquiera con cloro...”. A la hora del almuerzo, cerraba con la fuerza de un latigazo que hace brincar a la bestia, la puerta del gabinete. Debía asegurarme de que mis personajes se quedaran bien encerrados en esa habitación de luces apagadas, para que yo pudiera, sin apresurar el sabor, disfrutar de aquella tregua: un plato de milanesa de pollo y otro de escabeche de berenjenas, acompañados de una botella de buen vino rosado. Luego venía la modorra. Como a las cuatro y media de la tarde, cuando el calor caía sobre el aljibe sin roldana del patio, yo me tendía sobre las baldosas de la sala, aguardando la visita de Adelfa. Mi amiga rubia, rubiácea, me solía hablar después de fumar un cigarrillo, sobre las virtudes y necedades de mis cuentos. A mí me daba igual que objetara la presencia de una antigua vitrola en la habitación donde sucedía la parte más densa de las acciones; para eso tienes el piano, Miguel, el viejo piano alemán de la familia; que tanteara una crítica sobre determinada situación o trama por su estilo tan apasionado, que desaprobara un nombre común como José o Pedro, y que, a veces, me restregara la muerte del protagonista de turno, quien merecía vivir, después de todo; total, con un final abierto, la obra quedaría bien igual. No es que fuera terco. Pero yo conocía a mi criatura. Ella era un bosque donde todos los animales (ciervos de ancas ligeras y vientres suaves, leopardos de ojos relampagueantes y aves de plumaje azul mezclado con el color de la sangre) convivían en cósmica armonía; su enorme cascarón resistía maldiciendo, pero resistía, los embates y las furias de las tormentas. Mi criatura era una luz que se abría paso entre los gajos de los eucaliptos, los algarrobos y los abedules de su propio bosque que para mostrar un camino, hecho con un polvillo como de oro y de azúcar, que tentaba a los hombres y a las mujeres que intentaban cruzar el río, para que desistieran de su propósito y se internaran en él. Al llegar la noche se me presentaban en el gabinete. Una vez fue un hombre que deseaba viajar a un pueblo donde pensaba encontrar a la mujer que había amado, y llegó, y ella estaba vestida de triste desde los pies hasta los cabellos; sentada sobre un sillón de mimbre observaba las formas humanas que tomaba el ciprés según como el viento lo cabalgara. Entonces escribí: Se vieron y se dieron un beso. En mis horas nocturnas se me rebelaban las profecías. Y entre humo y humo de cigarrillo cobraban sentimientos mis personajes, y yo debía decidir, desde luego, qué harían: la libertad o la prisión; la vagancia o el encierro; y aún esos detalles ínfimos: el viaje en barco o en tren. O la simple caminata por las calles. Perdí la manera de escribir cuentos. Este es el relatorio que –necesariamente– debo hacer sobre la maldición que ha caído sobre mí para que mi familia comprenda la decisión que he tomado. No puedo más.
# # # # # # # # # #
LITERATURA.MAIL-ART/envíos de casanova.net ¿QUIERES RECIBIR POR ENTREGAS MI NOVELETA TITULADA La otra habitación? * DÉJAME UN MENSAJE DE SOLICITUD EN LA DIRECCIÓN
# # # # # # # # # # ![]() 8- de de 2009Boletín Literario del año I-Nº 1Boletín Literario del escritor Andrés Casanova Las Tunas, Cuba * Julio de 2009 * Mes de aniversario del nacimiento del autor * Año I-Nº 1 El presente boletín literario saldrá de vez en cuando, y quienes lo reciban podrán circularlo libremente, borrarlo sin compasión alguna o reproducirlo por cualquier vía.
El autor renuncia de manera expresa con los materiales que aquí publique al concepto jurídico denominado derecho de autor, pues ha concebido los textos como parte de un mail-art y por lo tanto, echa por tierra el “delicado tópico de la autoría”.
En este primer número, les regalo un relato titulado EL PREMIO, hipertexto para que el lector, si lo desea, complete a su voluntad las partes encerradas entre corchetes. Si lo hiciere, me gustaría que me devolviere su creación para compararla con mis intenciones y quizás podríamos intercambiar algunos comentarios. Sin embargo, no es imprescindible para mí que me respondan, pues lo único que me propongo es hacer realidad el concepto de la dicotomía arte contemporáneo-tecnología: convertirse en propiedad del lector venciendo así la oposición mediática que intenta separar al binomio escritor-lector haciendo del primero un asalariado y del segundo un comprador.
Las ilustraciones que incluiré, obras concebidas por mi hijo Carlos Manuel Casanova para este boletín, también podrán reproducirse libremente. LITERATURA.MAIL-ART/envíos de casanova.net ¿QUIERES RECIBIR POR ENTREGAS MI NOVELETA TITULADA La otra habitación? * DÉJAME UN MENSAJE DE SOLICITUD EN LA DIRECCIÓN http://www.tunet.cult.cu/literatura/casanova/comentarios/sign.php Visita mi blog en http://www.tunet.cult.cu/literatura/casanova/all.php
EL PREMIO · Aunque su nombre real no era Tingo Malanga, cacofónico y todo, ya nadie recordaba el verdadero. Lo de Malanga se lo decíamos desde la secundaria básica, por la finca de unos parientes en Pinar del Río donde se cosechaba esta vianda en cantidades mayúsculas; y lo de Tingo fue para fastidiar a la profesora de español Ofelia Gassó, una puritana del idioma. · Tingo Malanga no era un mal compañero. Compartía con nosotros las meriendas, jamás nos denunció cuando de paso por su casa lanzábamos piedras contra el frutal del patio, ponía en juego sus dotes de contorsionista cuando en un examen algunos de nosotros no sabíamos resolver un problema matemático u olvidábamos lo que decían los libros sobre la historia del país. · Tingo, al que a veces agregábamos otro apellido de una copla popular, o sea, Talango, jamás pensó convertirse en un competidor y si llegó a serlo, fue por culpa de la abuela. Esta, una señora de esas que llamamos de antes, había nacido y juventeado en el siglo anterior, lo que le confería un hálito de impureza y decrepitud. · La abuela de Tingo, cuando este se graduó de abogado en la Universidad Central, […] · Bien, o mal, mirado, tampoco los padres de Tingo Malanga […] · De aquella manera, en bien pocos minutos las manos de Tingo […] · Sobresaltado, quedó mirando fijamente al policía con un aire de tristeza, como si le hubieran […] · Sus pasos fueron entonces acercándolo al lujoso edificio. Entró. En sus manos temblorosas el documento quedaba como guardando silencio, inútil, inservible. No se atrevía a moverse o al menos, bien lo simulaba cuando el funcionario enfundado en un traje gris ratón abrió la puerta que decía en letras azules ATENCIÓN AL PÚBLICO y le hizo una seña con la mano. Temblando aún, […] · Después de la conversación con el […] · El sol picante de la capital apenas le molestaba. El funcionario principal le acababa de advertir: “Le será muy difícil […]” y él comprendió de pronto la certeza de tal afirmación: […] · Sin mirarlo siquiera, […] intentaba persuadirlo de su error. Cierto, el premio era suyo. Podía arrepentirse ahora y cobrar el monto realmente elevado, o en caso contrario […] FIN DEL HIPERTEXTO Ahora, te invito a escribir tu propio texto a voluntad y enviármelo
![]() 1- de de 2008Actualización de mi blog en noviembre de 2008Ya estoy de regreso, con renovados bríos y materiales nuevos, con sueños por delante y proyectos por andar. En esta oportunidad,combino mi obra personal con la ajena o con comentarios de índole variada, siempre pensando que el arte nos acerca las distancias. Podrán leer en la actualización de hoy los siguientes artículos: * Ángel el desalmado, un cuento en el que expreso la relatividad en el actuar de un hombre cuya posición ha cambiado. *La fiebre del atún o la voluntad de narrar, crítica literaria sobre esta novela mía que hace la argentina María Helena Sofía. * La poesía que me nace del alma, donde explico la manera que tengo de poemar con mis versos. * Félix Luis Viera en la noria de la creación, que trae tres interesantes trabajos sobre la obra del poeta y narrador cubano, de la autoría de Víctor Ibarra y Abel German Díaz Castro. * Lo que no se fue, ensayo de Ricardo Riverón Rojas que trata sobre el coloquialismo y otros temas. * El tiempo y el espacio, un breve ensayo donde apunto algunos de mis criterios acerca de la manera en que se debe juzgar cualquier discurso narrativo de ficción. * Joaquín Botella escribe para ser leído, con obras de este escritor que desde Benferri tiene mucho que decirnos en los más diversos géneros de la literatura. * Cuestión de oficio, un cuento mío que resultó finalista en el 7º Certamen Internacional de Poesía y Cuento que convoca Ediciones Mis Escritos. * Lucy Araújo no podía faltar en mi blog esta vez, porque obtuvo uno de los premios en el concurso literario de Benferri recién fallado con su poemario También las hormigas habitan los bosque. * Historia futura de Lázaro, un cuento que plantea literariamente el origen de los pícaros al estilo de Lazarillo de Tormes.
* Este poema me lo dejaron en mi blog, un comentario que encontré cuando estuve actualizando mi página y le pedí a su autora Claudia Castillo que me permitiera publicarlo. * Ana Martin en mi blog, reseña de una habanera por nacimiento, laureada pianista miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.Desde ahora les aviso que en la próxima actualización de mi blog colgaré una sección que llevará por nombre EL RINCÓN DE BENFERRI, cuya temática, desde el punto de vista literario, estará enfocada hacia la niñez. En esta sección invitaré a participar a mis amigos.Y ya basta de presentaciones. Que las nuevas lecturas están a las puertas.![]() 1- de de 2008Ángel el desalmadoUn escritor, o al menos me sucede a mí, sin advertirlo va conformando no solo un estilo sino además un grupo de temáticas que se reiteran en su obra. Esas temáticas en mi criterio son las obsesiones que tenemos como individuos aislados y como seres sociales, las experiencias que acumulamos y que nos impactan, los sueños no realizados y las ofensas que recibimos en alguna ocasión en que tropezamos con alguien que se cree "el reycito de su estrecho mundo". Estos últimos nos llevan a la venganza literaria, a dejarlos ahí plasmados en nuestra obra y luego ya no recordamos cómo se llamaban en realidad, de tan insignificantes que resultan al final. En el caso de las temáticas, sé que una mía que se reitera es la niñez. Algún día compartiré con ustedes El reloj, ese asesino que da título a mi primer volumen de cuentos publicado, porque se inscribe dentro de esa línea que siguen otros textos narrativos que he publicado en este blog con anterioridad tales como No hay un solo hijo, Matrimonio bajo cuarto menguante y Padre e hijo. Entonces, ¿por qué no compartir de nuevo el tema con ustedes? A todos nos queda algo de niños, algo de ese rastro en la memoria que nos convoca a recordar con dolor o con resignación cuando nos dijo un anti-maestro que jamás aprobaríamos su asignatura, por ejemplo, o la oportunidad en que íbamos a lanzar una piedra contra un tejado y en el instante que ya teníamos la mano alzada intuimos que detrás de nosotros se encontraba nuestro padre. Esta vez la niñez es recordada en sentido contrario: en el sentido del padre que tiene algo que lamentar por su hijo. Y por un desalmado que olvidó para siempre haber sido niño.
Ángel el desalmado
Contra la opinión que se formó Hipólito sobre Ángel, este no era ningún desalmado. Amaba con pasión a su madre, sentía dolor por la muerte del padre a pesar de haber ocurrido diez años antes, y prefería repasar las asignaturas escolares a sus hijos antes que emplear el tiempo libre nocturno yendo al cine o bebiendo cerveza. Todo ocurrió por una simple cuestión de tiempo y esto determinó que Ángel le contestara a Hipólito: “No me importa que tu hijo haya muerto ayer; si no vienes a trabajar mañana, quedas despedido”. Si seis años antes, cuando Ángel no podía llevar a pasear a los hijos al finalizar la semana por falta de dinero; o diez años antes, cuando era un simple estudiante universitario, Hipólito le hubiese dicho lo mismo, Ángel seguramente le habría contestado: “Te acompaño en tu dolor”. ![]() 1- de de 2008La fiebre del atún o la voluntad de narrarpor María Helena Sofía (*) La fiebre del atún, novela de Andrés Casanova, fue publicada en el 2005 por Editorial Oriente, Santiago de Cuba.
Andrés Casanova ha jugado con el concepto de ficción con particulares intenciones, y esto no significa un juzgamiento. El progreso mejor es únicamente el estilístico, y en este sentido y para lograrlo el autor ha puesto un personaje en una realidad descrita con detalle, poblándolo de ensoñaciones y de mujeres ficticias que lo visitan en la imaginación, sin caer en el fácil juego de ir de un mundo a otro en un parpadear. Ni la honestidad ni la inescrupulosidad son puestas en duda, y ello participa al servicio de la ficción. En un tono a veces agresivo y a veces paródico muestra el especial orden de las cosas que una comunidad va desarrollando en un tiempo que transcurre lento, donde los jóvenes viven tempranamente hastiados y decepcionados y los viejos llevan la resignación calcificada en los huesos. La idiosincrasia de un pueblo (ideas, religiosidad, economía) es transmitida de tal forma que podemos reconocernos en ella quienes crecimos en otras latitudes. El encarnizamiento con la imagen del fracaso que sólo el alcohol y las mujeres de la vida pueden borrar momentáneamente, mientras la verdadera buena vida transcurre lejos y les sucede a otros, es el sentimiento que impregna los días de esos hombres que buscan un cambio y creen en el amor, en definitiva, como la última opción a la que podrían entregarse con el propósito de salvarse. Pero es una idea ilusoria del amor, por lo tanto la redención les es negada. La búsqueda de la mujer ideal –física y espiritualmente– es un pretexto existencial para Alisio, un periodista esclavizado por la mediocridad ideológica del periódico en que trabaja. Esta búsqueda se convierte en realidad en el camino hacia su propio interior, y las continuas desilusiones que esta introversión provoca es su responsabilidad, es su mirada sobre el hombre que va descubriendo sus propios defectos. Vive en un limbo mezcla de lo empírico y lo imaginario, y tal vez sólo un poco más de esa medicina (adictiva, como la repetición de sus lecturas preferidas en las cuales las parejas se relacionan con plenitud y a veces hasta la lujuria) le permita seguir viviendo. La fiebre del atún es una construcción subjetiva que logra encontrar su forma. A menudo el autor se introduce en el aura del personaje, sabiendo organizar lo objetivo en la tempestad que significa la experiencia vital de un hombre. La amenaza de una enfermedad degradante y contagiosa instala el miedo a la muerte y prepara un final inesperado: la mujer de sus sueños aparece, y de ella y con ella obtiene todo lo que anhelaba, pero esta ficción (tal vez ensoñación) tendrá un final más contundente que una realidad. Lo versátil en el uso del artificio es logro de pocos autores, por eso aquella afirmación primera en este comentario. Esta novela es una idea realizada. Andrés Casanova consigue mostrar no sólo que pudo escribir la historia que deseaba, sino también que fue capaz de desnudar su intencionalidad, su arte y su particular visión del mundo de un hombre.
Buenos Aires, enero de 2007.
![]() 1- de de 2008La poesía que me nace del almaAdmito que no soy un poeta en el sentido estricto de la palabra, es decir, las rimas me tienen sin cuidado y si un verso es cacofónico pero responde a mi sentir, no lo tacho. Como tampoco creo que existan palabras poéticas ni moldes estrechos para encasillar el verso, como pretenden algunos academicistas de la poesía anclados en el siglo XVII o quizás en alguno anterior. Entonces, sencillamente poemo como versificador desprejuiciado, al margen de métricas y rimas. No, no soy un poeta en el sentido estricto de la palabra. Dedico pues estos poemas a quienes comprenden que en mí la poesía no es cuestión de galardones o de libros publicados, sino simplemente de la necesidad de expresarme.
Triste es la soledad
No vale la pena desgastarme entre los huecos de poesía que experimento y salgo hasta el aire donde se oxigenan mis piernas y mis labios. Como de un claustro puesto a la mar de penas me refugio y abarato la cruz que me da muerte con todos los derechos extenuados: el secreto entre rejas la paz ansiada los tornillos a vuelta de correo una llamada apócrifa pues en mi otredad me duele el pecho de estar loco o de la vasta oscuridad que tritura mis carnes.
Quiero decir aspiro a retornar un día luminoso de diciembre y encontrar los áspides manchando mi corazón agangrenado mientras renuncio a los suministros de lástima y a la conmiseración de la esperanza.
Poemo entonces como audaz versificador diestro en las pariciones de la aurora momento en que surgen espinas de mis huesos y brota la semilla desde el oscuro manantial que es como decir estrella o soledad nave o laberinto.
Solázate gavilán feroz ataca a este cordero con tus uñas afiladas derrótalo de nuevo y mátalo a penurias haz que lo olviden hasta sus propios frutos que él ya verá cómo vadear el cerco apretarse los númenes cloquear con su destreza inmune destreza de felino ya no tan noble sólo esperando a ser en tu memoria un pedazo de cielo agradecido. Pero es maldito suplicar esas limosnas que ningunean al paria impidiéndole marchar a su gobierno ofendido por europeans y sudacas rogando porque una vez los años les sucedan a los días /y sea eternamente.
Por eso tragas hiel sufres despacio buscas la llama gris del candelabro y abres tu pecho para que los depredadores vengan a beber de toda la sangre que te sobra.
Pobre cordero inmóvil ya no tienes ni amor con qué alimentarte.
Exordio desde Roma
Estoy llorando, hermano sobre la tumba de nuestro padre. Mira mis lágrimas rodar por los surcos de la piel desguarnecida violentada.
Estoy llorando, fieras que van al circo a beber la carne esclava mientras mi padre yace odiando la tristeza de mis venas.
Porque trataba de enseñarme sus costumbres diciéndome no llores nunca en lugar de despedirme con un beso en la frente o ahuyentando el rugido de los leones.
Lloré por los parias de Roma. Condenados como rebaño. Pastores sin ovejas. Frutos separados de las semillas.
Tú, hermano, en cambio, manejabas la espada como nadie y pronunciabas discursos que inflamaban a las multitudes.
Convertido en el más temible de los agoreros prometías el crecimiento de las fronteras y augurabas la sangre de los enemigos olvidando que el cielo ya no te cobijaba.
Nuestro padre te llamaba hijo amado en tanto sobre mis huesos echaba su condena.
Pasan los años, hermano porque así sucede siempre con el tiempo: pasa metido dentro de un coche fúnebre donde llevamos al jefe de la guardia pretoriana. El padre ha muerto luego de tanta gloria. Te propongo derramar nuestro llanto encima de la tumba y esperar entre los escombros el paso de las golondrinas.
Búsqueda
Busco entre la multitud la señal de la redención o al menos la sangre derramada por el hijo para salvar al padre sin pretender heredarlo.
Busco las miserias en el paria relegado a la profesión de saltimbanqui que genuflexo descorre sus pantalones.
Voy buscando la luz entre tahúres corredores de bolsa camellos enlutados y otras aves migratorias.
Y cansado de buscar en los alrededores comienzo a disponer lo necesario para la marcha que he de emprender un día cuando no queden esperanzas de obtener entre los rescoldos de la hoguera imágenes con que alimentar mis versos.
Restauro el filo perdido por la espada en mis combates contra los dragones; limpio la adarga de nubes y restos de estrellas; reparo el yelmo casi destruido cuando me enfrenté a los demonios; alimento el rocín con mis ilusiones y ya estoy preparado para continuar la búsqueda. Sólo necesito un buen escudero.
Avanzada
No vuelvan a sus jaulas donde los esperan la fuerza del látigo teñido con la sangre de los otros.
Vayan hasta la selva rujan, barriten, enciendan las hogueras y no se cubran de los disparos que vienen de la nada.
Ustedes son los dueños de las metáforas: nadie, en sentido absoluto, podrá borrarlos de estos versos. ![]() 1- de de 2008Félix Luis Viera en la noria de la creaciónCada vez que recibo noticias desde México de este amigo que se ha ido convirtiendo en presencia reiterada en mi blog, aunque los temas abordados por nosotros son diversos al final terminamos hablando de algo obligado entre escritores: la literatura. Y ya desde septiembre yo quería abrir un poco el canal de esas conversaciones para ustedes, pero andaba por otros derroteros y me quedaban ahí, como un caso pendiente. Hoy al fin puedo hacerlos partícipes de un anuncio de la red de los poetas salvajes hecho por el editor Víctor Ibarra acerca de la antología poética de Viera titulada La que se fue y una reseña de Abel Germán publicada en Valencia, España.
RED DE LOS POETAS SALVAJES anuncia la puesta en circulación de La que se fue, antología breve de la obra poética del narrador y poeta cubano Félix Luis Viera, residente en México. Conformada por veinticinco poemas –todos insertos en la llamada poesía amorosa–, cinco de cada uno de los cinco libros publicados por Viera hasta hoy y escogidos por el propio autor, La que se fue nos ofrece un sucinto pero convincente recorrido por una poesía de corte directo, de gran fuerza expresiva y, asimismo, nos muestra con un sentido muy personal las distintas variantes que pueden surgir en el amor entre la pareja, incluido el desamor, así como un erotismo que viaja mediante imágenes donde lo lírico y lo propiamente voluptuoso se fusionan de manera eficaz. La antología incluye poemas escritos en la ya lejana década de 1960 hasta los últimos aparecidos en libro en la década de 1990, sin que ello resulte un obstáculo para que la unidad de conjunto y el tono se mantengan a lo largo de la obra. La que se fue estará disponible en librerías a partir del 5 de septiembre. (Fechado el 28 de agosto de 2008. Víctor Ibarra, Editor reddelospoetassalvajes@gmail.com)
COMENTARIO A LA QUE SE FUE, ANTOLOGÍA POÉTICA DE FÉLIX LUIS VIERA PUBLICADA POR LA RED DE LOS POETAS SALVAJES, MÉXICO, 2008
Félix Luis Viera acaba de publicar en México D.F. La que se fue, un breve cuaderno, con una brevísima selección de su poesía publicada: exactamente 25 poemas de cinco libros que aparecieron entre 1976 y 1994. Un cuaderno que, aparte de la eficaz belleza de sus textos (que es obvia), contiene al menos un par de elementos periféricos interesantes que el poeta parece haber situado para que descubramos algo más allá de lo que podamos hallar, per se, en los versos. En un libro de poesía (al menos en un libro de poesía de verdad, si suponemos que haya alguna que no lo sea) nada es gratuito. Cada elemento, ¿la posición de los versos, los epígrafes, los espacios en blanco…?, cada elemento, digo, es necesario, intencionado, útil; forma parte de un universo único. He aquí una prueba. Félix Luis Viera ha escogido un hermoso verso de Antonio Machado como epígrafe. Dice: Nosotros le decimos: ¿Por qué tornas/ a la morada vieja? Y en el anverso de la misma página sitúa una dedicatoria no menos sugestiva: A mi nieto Didier, a punto de nacer. Tomemos nota: El verso de Machado recrimina el retorno al pasado; la dedicatoria de Viera es un aviso (tal vez inconsciente) del paso del tiempo. El poeta que escribió esos poemas de amor y desamor ya es abuelo y, como tal, al reunir estos poemas de juventud, desoye la voz del otro poeta. Y luego, en un engarce invisible, va y fecha los poemas. O sea, rompe, de manera deliberada, su posible atemporalidad. O su tiempo eterno. Algo que sólo es necesario cuando se quiere situar, concretizar en la biografía, el hecho poetizado. O, lo que es lo mismo, transferir el presente verbal-literal de los versos al tiempo que ya no es y que, de cierta manera, se añora. El tiempo como deseo. O, dicho con Machado, el tiempo como “morada vieja”. Viera produce así pues un efecto insólito: envejece el presente. Nostalgiza, por así decirlo, lo que está sucediendo ahora mismo en el poema. Lo baña, al poema, con el color del tiempo. Y el lector no puede sustraerse a la realidad del hecho: esa lluvia que cae mientras la pareja hace el amor, cayó hace ahora 40 años; esa mujer que parecía un poema diluyéndose en la noche, se fue hace ya treinta; esa conciencia de la imposibilidad de hallar el Amor, así, con mayúscula, tal como el poeta quería, le llegó hace veinte. Cuarenta, treinta, veinte años: cifras de nostalgia. El término verbal de la poesía. Todo esto, más el dominio del verso que Viera ha demostrado desde que publicara Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia, hacen de La que se fue una experiencia poética inolvidable. Aún para aquéllos que ya conocíamos su obra. Por otra parte, una antología tiene además la propiedad de mostrar en un solo plano los distintos momentos del quehacer del poeta. Su evolución. Y, en este caso, su coherencia. De modo que tiene también una potestad, por así decirlo, iluminadora. Como de atalaya. Quien lea La que se fue se encontrará, pues, con momentos vitales de la obra del autor. Y, seguramente, de su vida. Poeta al fin, Viera provoca la ilusión de que vive también otras vidas; o hace que los demás vivamos un poco la suya, sirviéndose, en este caso, del material eterno de la poesía: el amor. Aunque en su inevitable dualidad contrastada: el amor/ el desamor (que no el odio). Como en la vida. El amor como fuga (… y verifico que de pies a cabeza todo se moría/ para renacer en el próximo encuentro ); el amor como frustración (Suerte/ que la vida/ se hace también de las cosas que no fueron ); el amor invadido por la Historia que en Cuba, ya se sabe, es todo un diluvio universal (Gracias que existes tú dentro del mundo y las paredes … Gracias que existe el mundo y tú/dentro del mundo,/ desnuda como el agua); el amor como despedida, ya casi desamor (Nada/ estrictamente nada/ un hombre solo orinándose en la oscuridad de un vacío); el amor como pasión (Cuando pregunto por mí todo desaparece, no hay mí/ ni nadie que responda, he perdido la Rosa de los Vientos…); y, finalmente, el amor como olvido. En el primer poema llueve y el poeta está con ella; en el último, ni llueve ni está con ella. En el transcurso de los 21 años que median entre esos dos poemas, el poeta ha descubierto algo estremecedor. Nos lo dice con este verso inequívoco, el último: Hoy sé que era imposible que existieras así como quería. Al llegar aquí uno siente que se ha cerrado algo más que un libro; se ha cerrado un ciclo. Casi una vida. Un turbador desfile de fantasmas que, ahora, al leer ese último verso, es triste. Muy triste. Como el tiempo que ya no es. Como aquello que quizá nunca fue. Quiero suponer que por ahí anda la razón por la que el autor fechó los textos y utilizó ese verso de Machado como epígrafe. Sí, Viera, toda poesía (toda vida) es, en cierto modo, y a la larga eso: un canto a la que se fue. Y un tornar a la morada vieja. Abel Germán, Valencia, España, septiembre 29
![]() 1- de de 2008Lo que no se fueA propósito de la obra de Félix Viera, también comparto con ustedes este ensayo de ese "bueno" que se llama Ricardo Riverón fechado el 21 de septiembre en Santa Clara.
Lo que no se fue
-I- Se habla poco en Cuba —y siempre con malos ánimos— del movimiento poético que, a expensas del coloquialismo, se instaló como tendencia dominante mientras transcurrían las dos primeras décadas posteriores al triunfo de la revolución. Hacia el olvido o la insignificancia dolosa son remitidos frecuentemente, por las instancias críticas y los veleidosos movimientos pendulares de la vida literaria: libros, actos y memorias de escritores que en algunos casos merecerían, a mi entender, nuevos y más desprejuiciados enfoques. De atenernos a lo que las prerrogativas citadas establecen, podríamos terminar concluyendo al bulto (mezclando justos y pecadores) que ninguno de los textos forjados al calor de esa estética contribuyó con un mínimo aporte al tesoro poético de la nación. Las relaciones, casi siempre gentiles, de aquel movimiento con las instituciones fomentadas por la revolución no convocan a mucha indulgencia, y en dicha actitud influye el episodio de que en el infeliz entramado de esas relaciones se concretaron coyunturalmente pactos autoritarios y extremistas prestos a excluir una amplia, compleja y rica ejecutoria de creación y reflexión precedentes. El período de más de treinta años de evolución institucional que opera en nuestro país en beneficio de la pluralidad del diálogo y la «descongelación» de muchas de las figuras y procesos estigmatizados con la etiqueta de «burgueses», si bien actúan como bálsamo reparador, no han conseguido cerrar del todo las heridas, como puso de manifiesto, hace algo más de un año, la llamada «guerra de los e-mails». Es hora de parar esa noria, creo, y de adjudicarle a lo escrito por aquellos «antipoetas», el valor que lo literario podría marcar, como corresponde al momento que vivimos, evidentemente de una madurez reflexiva superior. Ahora mismo me detengo en lo intrincado y espinoso de ese camino, tan lejos de aquellos primeros arrebatos, halo la soga y traigo a mi propuesta de reanimación, no el proceso en su totalidad, sino la mención de algunos poemarios de la etapa, acaso porque entonces me parecieron —y algunos me siguen pareciendo— significativos. Lenguaje de mudos (1969), de Delfín Prats, inaugura mi lista, a manera de desagravio personal por culpas que no debo; siguen dos de los pocos que, enigmática y afortunadamente, han escapado a la pulverización crítica: Cabeza de zanahoria (1968), de Luis Rogelio Nogueras y Casa que no existía (1968), de Lina de Feria. Y en la mínima relación incluyo también: El libro rojo (1970), de Guillermo Rodríguez Rivera; De una isla a otra isla (1970), de Víctor Casaus; Ensayo sobre el entendimiento humano (1971), de Eduardo López Morales; Matar el tiempo (1969), de Sigifredo Álvarez Conesa; La tierra que hoy florece (1975), de Nelson Herrera Isla; Con el mismo violín (1971), de Jesús Cos Cause; Abrí la verja de hierro (1973), de Fayad Jamís; La isla que habitamos (1973), de Efraín Nadereau; Viejas palabras de uso (1978), de Ángel Escobar; El hombre que somos (1976), de Carlos Martí Brenes y A dos espacios (1982), de Alex Fleites. Enumero con susto por el azar, y como todo aquel que acude al recurso de esbozar un gran conjunto valiéndose de fragmentos, acaso peque de omiso. Quede constancia de que no me anima el afán de excluir, sino que acudo a algunos ejemplos de los que la caprichosa e indulgente memoria me dicta. De la relación anterior extraje, deliberadamente, algunos libros no menos significativos, no para obviarlos, sino para atenderlos y entenderlos —a tono con la voluntad de sus autores de vivir en otros sitios y al amparo de otra lógica— en párrafo aparte. En esa segunda lista, sin que la calidad determine el ordinal, menciono a algunos de los que influyeron de manera apreciable en los espacios de la vida literaria cubana de entonces, todos ellos acreedores en algún momento del entonces consagratorio Premio David: Papel de hombre (1970), de Raúl Rivero; De regreso a la tierra (1974), de Osvaldo Navarro; Escrito a los veinte años (1979), de Andrés Reynaldo; Al cierre (1972), de Minerva Salado; Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (1977), de Félix Luis Viera y Con raro olor a mundo (1981), de Víctor Rodríguez Núñez. Las nuevas consideraciones que reclamo para las obras que este grupo representa, intentan apartarse deliberadamente de razonamientos derivados de las respectivas posiciones de sus autores ante la política, así como acogerse básicamente a lo literario. Lo variable, cuestionable o atendible de sus pronunciamientos en torno a hechos extraliterarios podría ser objeto de otras reflexiones, pues mi análisis apenas propone posar una nueva mirada sobre aquella poética que ellos cultivaron y, sin que lo considere un sinsentido, leer a la luz de la actualidad algunos de sus posibles aportes. Sucede que las marejadas devaluadoras de un devenir rebosante de exabruptos han prolongado por demasiado tiempo la «evaporación» o «amputación» de esas presencias en la historia literaria cubana. Todos los autores mencionados en el párrafo anterior iniciaron su presencia pública en nuestros espacios cuando los influjos de la antipoesía se mostraban aún artísticamente renovadores. Recursos estilísticos como el desprejuicio lexical, la laxitud rítmico-melódica, la humildad del sujeto lírico, el tema inmediato y tratado anecdóticamente desde una (a la larga percuciente) segunda persona parecían en aquellos momentos el molde adecuado para expresar un entorno donde se concretaban cambios sociales, económicos y políticos de elocuente radicalidad. Hacer poesía con la materia prima opuesta a lo que hasta entonces se consideró «poético» se instauró como ruptura estética —algo trasnochada si atendemos a que ya en 1954 Nicanor Parra había publicado Poemas y antipoemas— donde cobraban cuerpo artístico las otras rupturas que vivíamos en Cuba. Los posibles aportes del coloquialismo cubano escrito desde aquellas luces y escamoteos, y extrayéndole todo el oportunismo y ciertos excesos hegemónicos que algunas de sus figuras usufructuaron, tal vez se localicen en la ampliación hacia los márgenes de la humildad de los protagonismos atribuibles al sujeto lírico y al interlocutor poemático; a ciertos juegos de ingenio y humor; al antirretoricismo; a la asunción de un fuerte influjo testimonial; a un enfoque que potenciaba las esencias populares antes vistas, en el mejor de los casos, con indiferencia. El reciclaje del prosaísmo, tan caro a algunos poetas del grupo Minorista (pensemos en Villena y Tallet) también se incorporó como elocuente marca estilística capaz de aportar cierto tono ensayístico o de crónica cinematográfica. Los rasgos que considero aportes de aquella promoción, catalizados hasta la enésima potencia por el espaldarazo de las instituciones y el monólogo mediático acabaron derivando en la autentificación de una fórmula menor, instigadora a su vez de un falaz igualitarismo cuyo saldo contribuyó, sin duda, a una pérdida de prestigio para el oficio y sus practicantes, pues toda la poesía pasó a ser vista, a expensas de cierto furor seudodemocrático, como una variante de la «literatura de campaña» (y hasta del chiste), a la que se le «perdonaba» la falta de pericia del soldado en virtud de los valores de su actitud aguerrida y el testimonio que transmitía. El nacionalismo a ultranza que encajonó sus alcances también, hoy, se nos configura claramente como otra de sus flaquezas. No obstante, aún queda mucho por bucear y mucha justicia poética por distribuir a favor de las mejores creaciones de aquella hornada, pues no es justo ni inteligente condenar al fuego a toda una escuela por la actitud herética de algunos de sus «monjes».
-II- Un hecho que podríamos suponer accidental me sirve para el redondeo mínimo de las reflexiones en que me concentré en el apartado precedente. Enviado por su autor, que a la sazón reside en México, recibí un ejemplar de La que se fue, brevísima antología de la poesía amatoria publicada por Félix Luis Viera (Santa Clara, 1945) que debemos agradecer a la editorial Red de los Poetas Salvajes. La lectura de los veinticinco textos que integran La que se fue me sirvió para captar, en un breve brochazo panorámico, importantes coordenadas de una trayectoria que, si bien conocía fragmentada, no suponía portadora de la coherencia que el opúsculo confirma. Una vez adentrado en el análisis de los poemas que lo configuran, volví a sentir el desconcierto, y hasta la vergüenza ajena, al recordar con qué tranquilidad algunas valoraciones sobre la poesía cubana —divulgadas tanto dentro como fuera de Cuba— por lo general eluden, con olvido grosero o elegante, a autores y libros que debían ser referencias naturales. No me queda otra que sospechar de quienes, con el pacto del silencio, persisten en cobrar aquellas cuentas y, en un caso como el que me sirve de apoyo —que no sería el único— por la circunstancia de que el autor se ubica en ese sitio que eufemísticamente hemos convenido en llamar, allá y acá, «la orilla opuesta», sin que la lectura sea exclusivamente geográfica. De más está decir que, con su desdeñosa actitud, los estudios que cuestiono, en pos de un pírrico y paradójico botín, extraen buenas joyas del baúl y las tiran a la papelera, lejos de atesorarlas, como indica el sentido común en un terreno tan cambiante como el de la receptividad artística. Además de la ya reseñada descalificación a priori de todo lo que huela a coloquialismo de los sesentas-setentas, las actitudes sostenidas por los autores ante los acontecimientos políticos se ha erigido cisma insalvable para la promoción y análisis de la poesía cubana. Lo mismo se devalúa adentro a los de afuera, que en aquellas latitudes se ningunea a los de estas: cada cual mirando para su lado como si el mundo inefable del espíritu de una nación y las inasibles fronteras de la poesía se pudieran demarcar con paralelos, meridianos y filiaciones y no pertenecieran a una esfera de la Historia que trasciende a los acontecimientos, y hasta a sus propios autores. Y lo peor es que en una buena parte de los casos las devaluaciones no provienen de instancias políticas, sino de figuras e instituciones literarias, aunque aquellas tampoco se quedan completamente fuera del potaje. Parece que a algunos intelectuales implicados en el asunto, atenazados por la feroz competencia en pos de los esquivos espacios, no les conviene reconocer al «otro», actitud con la cual revelan una vez más la falta de espíritu solidario y plural que en esa carrera en pos de la eternidad esgrimen algunas de las promociones actuantes en la actualidad literaria cubana. Si dicha actitud partiera solo de las instancias burocráticas, no sería motivo de sorpresa, aunque sí de alarma, pero que parta de los propios medios intelectuales provoca, cuando menos, el deseo de criticarlo. El hecho de que en fecha relativamente reciente empezáramos a asumir como tesoros de nuestro panteón literario los aportes de Gastón Baquero, Eugenio Florit y Heberto Padilla —para hablar de tres poetas de obra indiscutible—, o de Guillermo Cabrera Infante, Enrique Labrador Ruíz y Jorge Mañach —para ampliar el diapasón hasta la prosa— no debe ser leído con demasiado entusiasmo si para ese viaje los escritores debieron mostrar, sine qua non, el pasaporte que acuñó la muerte. Muchos autores cubanos vivos andan por el mundo, con actitudes de diverso tipo, y a todos les cabe el derecho de la representatividad en el país natal, que de diversa manera expresan, con la justa valoración de sus obras. Debo reconocer que también en el sentido opuesto se concretan absurdos. Aplaudo como a un acto de justicia insoslayable que, tal como se prevé, se publique la poesía completa de Heberto Padilla… pero, ¿cuándo lo haremos también con la de Rafael Alcides? No ignoro que muchos de los autores de la diáspora, más otros que permanecen en el país alejados de su vida pública, se niegan a ser publicados aquí, pero ello no justifica el ninguneo de la crítica. Me apoyo para mis reflexiones en el caso de Félix Luis Viera, porque en él se tipifican —como en otros que conozco y de cuyos últimos libros no tengo noticia— una buena parte de los males arriba puntualizados, más otros que ni siquiera menciono, como el de la cíclica invisibilidad que con tanta galanura distingue a los autores del interior del país. Inventariado como «coloquial caimanero», residente primero en provincia y luego en el exterior, Viera es injusta y frecuentemente omitido de panoramas escritos desde esta perspectiva social (1). Tanto su poesía como su narrativa, en atención a sus valores, no merecen el borrón, que probablemente provenga también de esa negligencia crítica derivada de la «visión tubular», autointerdicta y nada ingenua que impide a algunos mirar más allá de lo inmediato circundante, donde se concretan las canonizaciones que les complace aceptar y que, en el caso de los que no viven en Cuba, solo se franquean, como vimos, tras la muerte o el pronunciamiento político denotativo a favor del proceso revolucionario. Ninguna de estas dos condiciones las cumple Viera: vivo, actuante y pensante, aunque tal vez convenientemente invisible para algunos.
-III- El primer acierto de La que se fue se localiza, según creo, en la decisión de ceñirse a un tema único: la poesía de amor. La reducida posibilidad editorial en buena medida obligó al poeta a centrar su balance sobre la cuerda de sus composiciones mejor recibidas desde los primeros libros. Precisamente por esa «descontaminación» que un sentimiento tan universal como el amor propicia —lejos de cualquier política—, puedo adentrarme en mis prolijos razonamientos sobre la política y el acontecer culturales sin enrarecer las posibles lecturas del cuaderno. Al leer las primeras páginas del libro nos enfrentamos con composiciones pertenecientes al ya citado Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia. Aquel primer libro, si bien respondía a la estética coloquial en boga, se destacaba por la pericia con que el poeta desplegaba los recursos tropológicos que, aun atenuados por la sencillez y la recreación del habla común, no dejaban de mostrarse intensos. Más allá de algunas de las temáticas abordadas en el cuaderno, me interesa rememorar algunas características formales que podrían permitir considerarlo una especie de libro de transición, donde la marca antipoética, pese a estar presente con fuerza, comienza a desdibujarse como el elemento paradigmático en que las convenciones actuantes la habían transmutado. Es conveniente precisar que el sistema de analogías que establecía Félix Luis Viera en aquel poemario, a tono con la estética de la corriente, demandaba como preciada condición una «visualidad» de la metáfora. Y en su caso específico esta se manifestaba con figuras de notable vigor plástico. Casi al azar cito un fragmento del poema «Lluvia de verano»: «si llueve mi corazón se inunda, / se desborda, me hala hacia ti / con la fuerza de mil bueyes románticos»; por otra parte, en «Marianela» esta representación visual de la metáfora, pese a su contundencia plástica, gana cierta irracionalidad «Por eso cuando llegabas era igual que si se abrieran / las puertas de todas las iluminaciones y victorias / y constataba que era un zar terrible / un aguacero de ladrillos / una espada autómata en busca de tu sangre». Celebro que en la apretada selección el autor incluyera estos dos poemas, que calculo programáticos en el devenir de su poética. Los textos que continúan el conjunto, organizado cronológicamente, pertenecen al libro Prefiero los que cantan (1988), según mi punto de vista el más singular e inquietante de sus poemarios. Evidentemente, pese a la larga espera editorial que enfrentó, no transcurrieron en vano doce años, que por demás coinciden con el período de más encarnizados debates entre la emergente promoción de los ochentas y la de los setentas, esta última en franco repliegue. Pero ni crea el lector que Viera tomó partido en esos dime-que-te-diré, pues más bien mostró buen olfato estético y asumió apreciables replanteos. En Prefiero los que cantan, como primer efecto «descoloquializante» se percibe la atenuación de lo anecdótico, de lo circunstancial, mientras el sujeto lírico se sitúa en un punto de vista que le permite, entre otros, el discurso omnisciente y el desdoblamiento (Y harto y extenuado y empolvado por tan extenso recorrido / buscando la tierra indescubierta / o quién sabe si la ruta más cercana / entre las manos y la exactitud del sueño / he aquí que de pronto alguien desde mi propio palo mayor grita “tierra” y sucede que enquillo / —cuando ya no quedaba ni siquiera hambre en las bodegas— / violenta, inesperada, sorpresivamente en tus arenas / y véote y créote efectivamente como la tierra que buscaba… «Descubrimiento»); también el crédito a lo mítico (Para los que ahora, piensan en ella, / solos y cerrados en la noche, / aviso que está ahí / que habita afuera la dama de la noche, / todos pueden verla fácilmente / pero no vayan a tocarla / porque entonces se rompe / y hay que empezar de nuevo. «Dama de la noche»). Gana el lenguaje en intensidad melódica, con distribución de acentos e inoculación, acaso inconsciente, de fórmulas de versificación tradicional heterodoxamente palpables; aflora el llamado «tema eterno» y el arsenal léxico muestra un trabajo de selección con mayor y mejor uso de la pinzas para extraer vocablos de efectismo antipoético, como el de aquellos «bueyes románticos» antes citados. Conservan los textos de este libro, a todo lo largo de su estructura, ese aire de conversación cercana que demarca la continuidad con su antecesor. No pierde Félix Luis Viera el contacto con la tierra, con las problemáticas del devenir, solo que se torna, para decirlo de alguna manera, más sentencioso y esencial. El conjunto se completa con poemas de los últimos tres libros del género publicados por Viera: Cada día muero 24 horas (1989), Y me han dolido los cuchillos (1991) y Poemas de amor y de olvido (1994). En los tres aprecio un regreso con el alma purificada tras la meditación en el desierto, a los códigos más evidentes del coloquialismo, sobre todo por la reasunción de lo anecdótico y lo circunstancial y la tiranía del punto de vista del «yo»; pero, ojo, ya nunca más estaremos ante el arrebato coloquial y lo antipoético contrastante. Considero que lo prevaleciente en estos tres poemarios es una intensificación de la narratividad, que ya se anunciaba en textos anteriores, matizada con las ganancias tropológicas y de versificación que tuvieron su instante cimero en Prefiero los que cantan. Ejemplos de lo dicho pudiéramos hallar en textos como: «Desnuda» y «Como si volviera después de tanto tiempo y nos encontrara llorando» (de Cada día muero 24 horas), «Distancia» y «Última canción del caminante» (de Y me han dolido los cuchillos), «Quiero que se haga leyenda» y «Para Elisa» (de Poemas de amor y de olvido), pero estos ejemplos solo muestran una mínima parte de lo que me gustaría exponer, puesto que estamos ante la concreción de una voz cuya madurez se diseña desde el conjunto, nunca desde los textos aislados. Tengo noticias de un último poemario, inédito aún, escrito por Félix Luis Viera durante su estancia en México. Se titula La patria es una naranja e intuyo que la razón por la cual no incluye ninguno de esos poemas en La que se fue responde precisamente a su carácter inédito, tanto como a que es un libro donde está presente, más que el amor, la amargura por la lejanía. No obstante, como llevo ventaja por haberlo leído en parte, adelanto que en él, desde el punto de vista formal y de concentración de esencias poéticas, aprecio nuevos crecimientos en todos los sentidos. Concluyo casi abruptamente, con una recomendación para los editores cubanos: la poesía de Félix Luis Viera merece que en nuestro país se haga, tanto por sus calidades, como por su condición de cubano, una edición como esta que comento, solo que concretando un recorrido más abarcador, no ceñido a un tema único. Igual lo merecería su obra narrativa. Y ahí dejo en el aire la idea, pues si tuvimos la inteligencia de publicar recientemente, con elemental justicia poética, un libro de Manuel Sosa, hacerlo también con Félix Luis Viera sería equivalente a confirmar que no estábamos, en el caso de Sosa, ante un hecho casual, sino ante la materialización de una política donde cobraríamos como ganancia una notable ventaja con los pacatos y a veces furibundos espacios del exterior, cerrados (o al menos indiferentes) a los cubanos que residimos y escribimos en Cuba.
Notas: 1Un ejemplo: en el ensayo «Literatura cubana de fin de siglo» (consultado en Menchelenapo, martes 14 de junio de 2005) el crítico Francisco López Sacha omite a Félix Luis Viera de la relativamente amplia nómina con que ejemplifica sus comentarios, pese a que Viera publicó poemarios, novelas y libros de cuentos que en su momento (precisamente finales del silgo XX) recibieron comentarios muy elogiosos de la crítica y los lectores. Respeto la agudeza de Sacha, pero según creo, en el autor que analizo se tipifican en buena medida las cualidades que él resalta, amén de que algunos de sus libros fueron acreedores de importantes premios como el David, el UNEAC y el de la Crítica, este último en dos ocasiones.
Ricardo Riverón Rojas
![]() 1- de de 2008El tiempo y el espacioEn este ensayo abordo aspectos importantes que debe conocer un lector para juzgar adecuadamente cualquier discurso narrativo de ficción, entre los que incluyo la novela y el cuento como géneros abarcadores de toda una gama posible de variantes que en la actualidad han dado por definirse, tales como minicuento, relato, noveleta y más modernamente relacionado con la técnica informática, el hiperrelato o hipertexto. Siempre resulta de interés conocer algunas reglas mediante las cuales la crítica deja de ser empírica, basada en patrones del me gusta y no me gusta, para tener un fundamento científico.
EL TIEMPO Y EL ESPACIO: DOS IMPORTANTES CATEGORÍAS DE LA FICCIÓN
1. Introducción En el centro de todo discurso narrativo de ficción existen tres factores determinantes de la comunicación: -el autor, especie de dios o demiurgo de la creación; -el narrador, instrumento creado por el autor que sirve de transmisor de sus ideas; -el lector, que evalúa y juzga el discurso narrativo. Y en cuanto a la obra narrativa de ficción existen dos grandes compartimentos que sin estar absolutamente separados uno del otro, cada uno en particular tiene sus propios estatutos o reglamentos y a la vez elementos constitutivos. Estos compartimentos son lo extraliterario y lo literario.
2. Lo extraliterario En lo extraliterario entran todos aquellos elementos ajenos a la obra narrativa en sí misma pero que en un momento determinado interaccionan con ella. Para que se tengan en cuenta durante futuras lecturas de apreciación literaria, enumero los más importantes. -El autor, que crea la trama partiendo de una historia real o imaginaria pero siempre como reflejo de la realidad que él vive. Es por tanto dueño absoluto y responsable directo de su obra. -El lector, que por algún motivo cualquiera lee la obra y adquiere sobre ella el derecho de juzgarla, aceptándola o rechazándola. El crítico literario es una forma de lector más especializado, pero a fin de cuentas un lector igual que otro, con su ideología, idiosincrasia, prejuicios y gustos formados en un medio histórico-social concreto, de la misma manera que el autor. -El tiempo histórico que es aquel en que viven tanto el autor como el lector de una manera concreta, y por tanto pertenece a una determinada formación histórico-social que tiene su ideología dominante. Dentro del tiempo histórico podríamos distinguir diferentes variantes constitutivas en distintos países, pero que no podrían separarse de este concepto general. Así, podríamos hablar de un tiempo cultural para referirnos a la cultura dominante en un período dado y que influirá tanto en el autor a la hora de escribir su obra como en el lector en cuanto a juzgarla. No sería lo mismo escribir una novela cuando los valores culturales admitidos pasan por lo campesino que cuando se tamizan a través de lo citadino. Como tampoco escribiría de igual manera un autor que está influenciado por la cultura parisina que aquel que vive en un municipio cubano del llamado interior del país, donde existen una serie de prejuicios de índole supraestructual (étnicos, raciales, religiosos, políticos, etcétera) inexistentes en París. Por las mismas razones, no juzgarían de igual manera la obra escrita por un autor dos lectores que viven en diferentes lugares, porque sobre cada uno ejerce una gran influencia esto que llamo de una manera un tanto elíptica el tiempo cultural. -El espacio real, que podemos definirlo no solo como el lugar concreto donde se escribe o se lee una cierta obra narrativa, sino además el lugar donde se ha formado ese individuo concreto y que podría abarcar uno o varios espacios geográficos. Así, para un mismo tiempo histórico pueden presentarse diferentes variantes tanto para el autor como para el lector. -Pueden nacer en un espacio subdesarrollado y formarse en un espacio desarrollado. -El traslado a un espacio desarrollado puede ocurrir durante la niñez, la adolescencia o la madurez. -Pueden nacer en un espacio desarrollado y formarse en un espacio subdesarrollado. También tiene influencia sobre el espacio real la formación político-social que sea dominante en el mismo, y de igual manera la cultura dominante o lo que podríamos distinguir como el espacio cultural, entendiendo por este último concepto como el lugar o los lugares concretos bajo un sistema cultural dominante que ejercen influencia sobre el autor o el lector. Podríamos aún enunciar algunos conceptos complementarios tales como: -Tiempo del escritor: época en la cual vive el autor. -Tiempo de la escritura: cantidad de tiempo cronológico y psicológico que emplea el autor para escribir su obra. -Tiempo verbal: el empleado en las diferentes oraciones en correspondencia con las reglas lingüísticas y que se resumen en pretérito, presente y futuro con sus distintas variantes. Como conclusión, podemos decir que el conocimiento de lo extraliterario en una obra narrativa concreta ayuda a juzgar con más acierto lo literario.
3. Acerca de lo literario La narrativa de la que aquí vengo tratando dije al principio que es la de ficción, y por lo tanto de lo que habla este tipo de narrativa es de hechos imaginados y creados por el autor, dispuestos de tal manera en una trama no que sean verdad (que es una categoría de lo extraliterario) sino que resulten verosímiles (creíbles, aceptables) por el lector. De aquí que aun cuando pueda existir y de hecho existe una cierta correlación entre lo extraliterario y lo literario, lo primero es una realidad tangible en sí misma, con sus propias leyes físicas, económicas, políticas y sociales, es decir, leyes objetivas. Sin embargo, lo literario tiene también sus leyes particulares pero que tienen su fundamento en lo subjetivo del autor y del lector y no en lo objetivo del mundo que nos rodea. Abundando en este concepto de lo extraliterario, diremos que sus leyes pasan por un proceso psicológico tanto del emisor (autor) como del receptor (lector), de manera tal que lo que algunos críticos llaman erróneamente mensaje (para mí en realidad, un proceso de comunicación) depende tanto de la interpretación subjetiva que hace el autor acerca de la realidad real como de la interpretación subjetiva que realiza el lector acerca del texto narrativo. Sentados estos precedentes, enumero los elementos más importantes de una obra narrativa. -El narrador, que es el sujeto de que se vale el autor para contar una serie de eventos ordenados como una trama, de manera que resulten verosímiles. -El narratario, que es el elemento de ficción al que dentro de la trama, desde el punto de vista literario, va dirigido el discurso narrativo. Conceptualmente, es una función presupuesta obligatoriamente en todo texto aunque su presencia no esté marcada. -El tiempo fabular o de la acción, es aquel dentro del cual se mueve la trama que viene contando el narrador. Se diferencia del tiempo histórico (que es siempre lineal, del pasado al presente al futuro) en que puede organizarse de muy diversas maneras y por lo general no se ajusta a las secuencias cronológicas de la vida real. El manejo del tiempo en las diferentes escenas de un texto narrativo crea una cierta atmósfera, un cierto transcurrir más lento o más acelerado en dependencia de las circunstancias que se están narrando. No es lo mismo describir un paisaje (momento del relato en el debe darse la sensación de que el tiempo se detiene) que contar una pelea de perros (ocasión que debe comunicársele al lector la sensación de que todo transcurre en infinitesimales fracciones de segundos). Podríamos entonces designar esta variante de lo temporal como tiempo atmosférico, pero sin olvidar que no se trata de una categoría independiente del tiempo fabular. -El espacio fabular o novelesco es aquel que se nos presenta dentro del texto narrativo y que el lector acepta con unas leyes propias que son independientes del espacio real. En un espacio fabular los personajes podrían levitar, tener muelles en lugar de pies o estar facultados para regenerar a voluntad sus brazos e incluso crear miembros corporales totalmente nuevos, siempre que tales acciones resulten verosímiles para el espacio fabular de una obra narrativa concreta. Por lo tanto, de lo que trata lo novelesco es de una realidad literaria sin las ataduras de la realidad real, donde todo es posible siempre que resulte verosímil para el lector. -Los actantes van más allá del concepto de personaje porque más que meros actores que representan a seres humanos están referidos a determinadas funciones necesarias dentro del terreno de las acciones que deben existir para que haya trama. Entonces, diremos que lo actancial es la función narrativa que cumple cada personaje, por decirlo de tal manera que complazca a los amantes de las definiciones. Yo prefiero decir que un personaje es válido en una obra narrativa si realmente cumple una función lógica y entonces se trata de un actante. Por ejemplo, el personaje Juan en una novela no sería más que un nombre aunque lo describiésemos física y psicológicamente, y solo pasará a ser actante cuando deje de ser mero relleno para justificar páginas y sirva por ejemplo para llevarle un mensaje al protagonista de la trama diciéndole que vienen tres asesinos a acabar con su vida. El ratón es un actante cuando por haberse comido el queso provoca que el gato comience a perseguirlo. La función actancial del ratón en esta supuesta historia sería comer queso (agresor) y la función actancial del gato perseguir al ratón (defensor). El concepto de actante evita al autor que acepta tal presupuesto de la teoría literaria, crear personajes irrelevantes y gratuitos. -El asunto que narra un texto no puede confundirse con el tema. El tema es lo general (el amor, la pasión, el sexo, la muerte) en tanto el asunto es lo particular que trata una obra narrativa concreta por cada tema elegido (el fracaso matrimonial de una pareja que juró durante el noviazgo amarse hasta la muerte; una mujer que no es capaz de olvidar a un hombre que no la ama; la violación que comete un médico drogando a una paciente; la pérdida de la mujer amada por culpa de un accidente del tránsito). Con estos ejemplos estoy advirtiendo que durante la lectura de una obra narrativa resulta importante delimitar primero el tema y luego el asunto para estar en condiciones de enjuiciar adecuadamente dicha obra.
4. Las escuelas literarias Una escuela en lo educativo es el lugar que sirve para enseñar ciertas disciplinas a un grupo de educandos por parte de los maestros o profesores. Una escuela en lo artístico designa determinada corriente creativa que partiendo de un maestro (figura cimera y representativa) genera detrás de sí una cierta cantidad de epígonos (seguidores). El barroco cubano en la literatura sin lugar a dudas es una escuela literaria que parte de un maestro como Alejo Carpentier. Aun cuando antes hubo otros cultores de esta corriente, fue él quien llevó a la novelística contemporánea de nuestro país el decir recargado en lo lingüístico y el afán por mostrar paisajes tanto citadinos como exóticos con un lenguaje desbordado de imágenes y de palabras rebuscadas. No quiero mencionar otras posibles escuelas literarias porque para mí este concepto siempre sería totalmente discutible, el que más atañe desentrañar a la historia literaria que a la narratología porque, ¿quién es el maestro americano del modernismo, Martí o Darío? Para la narratología, esto carece de relevancia: lo importante es saber que existen el barroco, el modernismo, el clasicismo, etcétera, que todas han sido y serán corrientes de la vanguardia en una determinada época concreta y en un país específico.
5. Recomendación final Yo solo he apuntado conceptos muy elementales que pertenecen al campo de la narratología, ciencia que se encarga de estudiar el nivel diegético de los discursos, que es el nivel que despliega o pone de manifiesto la sintagmática de las acciones. Otras disciplinas que ayudan a la narratología como instrumentos de trabajo son la lingüística, la semiótica, el estructuralismo y la hermenéutica. Invito a los lectores a indagar en textos más amplios sobre el tema, los cuales los llevarán a descubrir los elementos técnicos de que se valen los escritores para fabricar sus obras narrativas.
![]() 1- de de 2008Joaquín Botella escribe para ser leídoJoaquín Botella tiene su sitio web en http://www.joaquinbotella.com y según él mismo expresa, escribe "...con la intención de ser leído" y a quien desee darle su opinión sobre sus escritos, la prefiere "... sincera, aunque sea un jarro de agua fría, porque siempre es más útil que unas palmaditas tibias en la espalda". Con ese ánimo entonces, he traído una pequeña muestra de su obra a mi blog, y si usted desea leer otros textos suyos y comunicarle su opinión, entre a su página personal y allí podrá encontrarlo.
Poesía:
A VOSOTRAS
A vosotras,
sin quienes, por desgracia y por fortuna, los poemas, en lenta catarata, no se hubieran precipitado en este abismo.
SI TÚ ME OFRECES TU PERFUME ABIERTO
Si tú me ofreces tu perfume abierto sobre el pétalo rojo sangrarán mis manos por tu talle agradecidas
NO LO RIMES
No lo rimes, encuentra el ritmo sin que se note que lo has buscado y tendrás el poema.
LA PRINCESAS DE CASA
Si los reyes de España supieran Lo poco que van a durar, A La calle saldrían gritando: “¡Libertad, libertad, libertad!”
(Letrilla popular, variación sobre el Himno de Riego)
Dice mi madre, sobre Blanca y Bola, que son princesas de azulada sangre. Lo dudo, yo le digo: ¿acaso nadie ha visto, a verbenero ritmo zarzuelero, cual viles verduleras, ladrar sus castañuelas, u hozar en la cocina las migajas, a su alteza real Doña Leticia, a la infanta Leonor, o, aún mucho peor, que clama a la porfía, a Helena Sofía?
Ella, que fue alumbrada el decimocuarto día del mes de abril del año treinta y uno, se calla, pues no quiere toparse con la cruda y fea realidad: que sálica realeza ahorcó el aire en los riegos libertarios, y que si bien se trata de indeseables tiempos, ya pasado, que heredó nuestro corazón-balido, ¿a qué tanto valido comiendo y vestido por la soberanía nacional costeado?.
Persígnense las cruces y los cetros, que no precisan votos, pues son reliquias viejas de museo en este nuevo mundo de sufragio. Y que esta “realidad”, que a borbotones mora en cielo pardo, se vaya deshaciendo en lluvia ya de olvido.
Mi madre calla y piensa: “¡madre mía!, ¡este hijo mío…!”, mientras a Blanca y a Bola yo voy a abrirles la puerta de la calle para que se replieguen en sus patas traseras, no en posición de salto, sino para que alivien sus riñones sobrecargados de oro, ya que su orín no vela mástiles en la mar, al tiempo que le canto a mi mamá: “ … te deseamos todos, cumpleaños feliz”.
Cuento:
DESPERTAR
La lucidez del despertar me hizo comprender que no había oído la alarma. A tientas, no palpé el interruptor. Me asusté, me asusté mucho. Entonces abrí los ojos y fue cuando el pánico me invadió de verdad, porque tampoco podía ver la luz que a esa hora ya debía estar cortando el aire de mi habitación. Respiré profundamente. Me tranquilicé. Entendí. Reflexioné. Me di cuenta de la gran ventaja de mi nuevo yo, pues en él, al no existir las sensaciones, ya no quedaba lugar para el deseo, sin el que quizás la felicidad dejara de ser tan sólo el mito de un instante. Pero no tardé en percibir el perfume de las camelias, cuyo sabor murió en mis labios.
EL SEÑOR DE LOS BANCOS
- En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “…debías haber puesto mi dinero en el banco; y al volver yo, lo habría retirado con los intereses. Así que quitadle a él el talento y dádselo al que tiene diez. Porque a todo el que tiene se le dará y tendrá de sobra; pero al que no tiene, aun aquello que tiene se le quitará.” (Mateo 25, 27-29). Palabra de Dios. - ¡Oxte, puto! –saltó entonces el pobre Sancho Panza de los bancos, saliéndose por patas de la iglesia.
ABRAZO MORTAL
Kaa, semihundida en esa pereza que ahoga al náufrago cercado de confines inalcanzables, arborecía en la espiral estática de sus serpenteados anillos mientras el sopor de su hibernación esperaba el incierto despertar de una nueva primavera. Suave, tierna bolita de pelo blanco saltarina entre los pinos, cosquilleando las hojas con sus bigotillos en su continuo hozar entre el ramaje, buscaba con sus conejunas orejas los mil y un cantos de la selva, mas no podían éstas percibir la silenciosa presencia de la sierpe, en cuyos ojos, entreabiertos por el aún adormecido noviembre, permanecía latente la fascinación abisal de ese verde tan claro que minimiza la verdadera profundidad de los océanos. El brevísimo roce en el que se encontraron sus pupilas bastó para que Suave quedase hipnotizado, prendido de aquella mirada magnética que lo llamaba desde su lejano sueño. Y allí, en un tiempo extático, permaneció el resto del otoño y todo el invierno, jugueteando entre las laberínticas ondulaciones quietas de Kaa. Hasta que medió abril y la savia de las flores, amamantada por las brisas del equinoccio adolescente, regresó su aroma almizclado y volvió a resucitar los meandros aletargados que, despacio, muy despacio, fueron recobrando la vida y envolviendo al conejillo, recostado en su dulce narcosis. Entonces, la subyugadora mirada de Kaa, fija en la de su presa, se adueñó de la dócil marioneta, quien, desde el umbral de la inconsciencia, cruzó el portal de las fauces abiertas para ser paladeada golosamente mientras iba penetrando por los sinuosos claroscuros de la garganta, hasta que desapareció por completo. La blancura de Suave, destilada por la vertiginosa espiral de la serpiente, abrazaba las entrañas que la iban desnudando a su paso, abrigándola con sus brumas suaves. Mientras, el corazón de Kaa, devorado por aquellos terciopelos rendidos, realzó su ceniciento vuelo hasta posarse en el abrazo mortal de Suave, donde la eternidad fue tan sólo un suspiro.
![]() 1- de de 2008Cuestión de oficioNo le concedo gran importancia a los premios literarios, será porque ya me he acostumbrado a no ganarlos. Sea como fuere, cuando me avisan de alguno paso unas cuantas horas pensando que en realidad vale la pena escribir aunque no se llegue a ningún sitio, y después leo el texto premiado para observar qué puede haberle encontrado un jurado que no me conoce. Después me da por compartir la noticia con ustedes, y aquí le dejo este cuento, que según consta en el certificado extendido en Lanús, Buenos Aires, fue seleccionado finalista en el 7º Certamen Internacional de Poesía y Cuento que convoca Ediciones Mis Escritos.
CUESTION DE OFICIO
Llegué donde los tres hombres seguro de no haber equivocado mi oficio y de inmediato advertí que eran de ese tipo de gente desaprensiva incapaz de tomar la vida en serio. –¿Quién te envía? –me preguntó el más grueso de los tres. Tenía la cara redonda y enrojecida tal vez por el exceso de vino. –Déjalo que pruebe nuestros puñales –intervino uno de labios gruesos y carnosos con la señal de una cicatriz en forma de cruz en el rostro. A éste yo recordaba haberlo visto en algún bar o en un partido de fútbol. Guardaba en mi memoria su rostro congestionado por la rabia y lo sabía capaz de matarme. –Parece asustado –dijo el tercero, en un tono cercano a la bondad. Temeroso, di unos pasos hacia adelante. Si descubrían que mis piernas temblaban sacarían puñales y pistolas. Estaban acostumbrados a las peleas y los gritos; fácilmente podían dejarme tendido de una cuchillada en aquel paraje. –¿Qué buscas? –indagó el gordo. Tragué saliva, cerré varias veces las sudadas manos y haciendo acopio del valor que me faltaba contesté: –Quiero saber quién de ustedes es Miguel Mejías. Me miraron. Sentía sobre mí sus ojos crueles, llenos de rencor. El de los labios carnosos se acercó y colocando una mano encima de mi hombro dijo: –¿Qué tal si fuera yo? El tono amenazante me llenó de una inquietud más fuerte que la que había sentido hasta ahora. Deseaba salir corriendo, alejarme de ellos, regresar a la tranquilidad de mi hogar. El oficio de policía no quedaba a la medida de mi soberbia, admití para mis adentros. Es un trabajo que obliga a anular los sentimientos, olvidando que los delincuentes tienen madre en incluso que suelen tener hijos. El más gordo también se me acercó. Sentí ganas de pedirles disculpas, retirarme y llegar de nuevo frente a ellos con cualquier pretexto. Cualquier pretexto menos preguntarles quién era Miguel Mejías. Deseos de regresar donde el Comisario y decirle: –Ese tipo no existe. Sin embargo, yo había llegado hasta los límites de la ciudad en busca de ese hombre y ahora lo encontraba o debía renunciar a ser yo mismo. –¿Y qué si Miguel Mejías soy yo? –amenazó el gordo llevando una mano al nivel de la cintura. Sólo el más pequeño de los tres permanecía aislado. Me miraba no tanto con recelo como con curiosidad y yo trataba de agarrarme a su misericordia. Los otros dos carecían de piedad. Cualquiera de ellos podía ser Miguel Mejías. El Comisario me había aclarado en el momento de aceptarme como uno de sus inspectores: –Es sólo una prueba para saber si sirves para este oficio. Miguel Mejías había escapado de la cárcel desde hacía meses. Las agencias noticiosas de todo el mundo lo involucraban en distintas actividades delictivas e incluso políticas. Unas lo señalaban como poderoso capo de una banda de narcotraficantes; otras, decían que se había alquilado como doble de un famoso dictador latinoamericano e incluso algunas fuentes citaban INTERPOL asegurando que él mismo era el dictador. –Quiero probar tu valor en la práctica –me dijo el Comisario en tono de chanza. Yo había vencido los estudios en la Academia Policial con notas sobresalientes y ahora se trataba de demostrarle al Comisario que mis conocimientos servían para algo. –Se reúne con otros dos de su misma calaña –me había advertido mi jefe unas horas antes señalando la puerta de salida– cerca de la fábrica de fósforos y allí planifican sus atracos. Carecen de amigos y parientes en la ciudad. Sólo tienes una forma de descubrirlo: que él mismo se identifique. Cuando le pedí datos adicionales sobre Mejías me contestó sonriente: –Si te entrego una foto, resultaría muy sencillo. Realmente había salido de la Comisaría unas horas antes creyendo ser un hombre valiente. El tiempo me estaba demostrando todo lo contrario. Cuando el más bajo de estatura comenzó a caminar hacia mí, un hálito de esperanza llegó a mi vida. –Aléjense –ordenó. El gordo y el de los labios carnosos fueron a refugiarse cerca de un coche en ruinas. Estuvo observándome un rato en silencio y luego afirmó: –Vuelva donde el Comisario y aclárele que quien pretenda capturarme, debe venir dispuesto a que lo mate. Agaché la cabeza y empecé a voltearme. En realidad no había nacido para el oficio de policía.
![]() 1- de de 2008Lucy Araújo no podía faltar en mi blog esta vezCuando organizaba los materiales para esta actualización, advertí una falta que hubiera sido imperdonable: que yo no hubiera invitado en esta oportunidad a Lucy Araújo, quien en diciembre viajará a Benferri para recibir el segundo premio del concurso que se otorga en esa ciudad española en el género de poesía. Y qué mejor invitación que mostrarles uno de los poemas ganadores, precisamente el que le da título al poemario presentado: También las hormigas habitan los bosques. Solo falta agregar que esta escritora es miembro de la UNEAC, ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales, ha publicado varios libros de diversos géneros, y reside en Manatí, ciudad costera del oriente cubano en la provincia Las Tunas. Disfruten entonces como una primicia de este poema que está entre los ganadores. También las hormigas habitan en los bosques
Ya no hay hombre superior, ni serpientes, ni águilas; y en el momento de las sombras tampoco llora el mediodía. Zaratustra no se esconde en cavernas, él, que ansiaba el fin de una época, -llena de leones- junto a ciertos magos, sólo alcanzó los despojos de la luna. Pero nadie le hizo caso; aunque tomó su bastón.
Ahora él vuelve los cardos al agua y quiebra los juncos antes de que amanezca, desecha las hierbas detrás de los hombres, ofrece aliento a quienes recogen dos veces el aire que se va, y tras de un poco de insomnio, golpea una rosa a medianoche. Zaratustra suelta el pájaro y huye de él, los peces tragan sus hechizos y se acercan demasiado a los estanques, también anda como un idiota detrás de las hormigas, regaña las cruces antes del derrumbe, -de todas formas cortarán su cabeza de gusano- después inventa mentiras cuando las velas están al revés en los funerales.
Zaratustra no vende plátanos en las plazas, ni siquiera baja de los montes; únicamente sumerge la frente en miel y fortuna. ![]() 1- de de 2008Historia futura de LázaroSiempre he pensado que la obra literaria, y el arte en general, no hay que andarla explicando y mucho menos defendiendo: que ella se defienda sola o perezca por inoperante. Sin embargo, deseo hacer un comentario de este breve cuento mío antes de que comiencen a leerlo. El proyecto LITERATURA Y COMPROMISO, del que hablaré en otro artículo, tiene colgado en su foro de discusión entre otras obras Lazarillo de Tormes, obra para mí emblemática de la picaresca española. Pues bien, hace mucho tiempo escribí esta glosa pensando en un Lazarillo moderno, pillo que se ha reproducido de manera alarmante. Simplemente decirles eso, y también que el conde Larrecameliú aunque es personaje de mi novela Las nubes de algodón tuvo existencia real en una oportunidad. Lo conocí. Se las daba de altruista y procedía como el personaje de marras. Estos condes son los verdaderos causantes de que existan Lazarillos de Tormes. Adelante pues con la ficción, que a veces suele enriquecer a la realidad.
HISTORIA FUTURA DE LÁZARO –I– –Señor, ¿podría darme una limosna? –preguntó el pequeño mendigo al conde Larrecameliú. –Ah, arrapiezo, ¿qué pretendes? ¿Hacerte rico a costa de mí?–contestó el conde, divertido. Este noble señor se sentía eufórico porque acababa de salir de la catedral de Salamanca, donde confesó cada pecado cometido desde el domingo anterior: una sirvienta descocada apareció de pronto en su alcoba y ya usted sabe, padre, la carne es débil; una injuria y algunas palabras soeces contra el mayordomo por haber olvidado llamarlo Maese Nelson y ya usted sabe, padre, si se le consienten faltas de respeto a la servidumbre las consecuencias resultan imprevisibles; una opípara cena y la consiguiente borrachera en casa de su amigo el marqués de la Cuadra y ya usted sabe, padre, no soy ningún libertino pero a veces no puedo resistir la tentación de los goces mundanos; dos latigazos en el rostro del calesero por haberlo recogido con dos minutos de retraso para conducirlo a un besamanos y ya usted sabe, padre, cómo no iba a violentarme sabiendo que Su Majestad el Rey se ha dignado visitar nuestra célebre universidad y sólo se esperaba por mí para iniciar el acto. En fin, pecadillos que el buen obispo Juan de la Regueira calificó de ligerezas propias de un caballero y absolvió a cambio de algunos rezos en voz baja. El conde, hurgando en los bolsillos, extrajo una moneda de cobre y la depositó en la mano del pedigüeño. Acababa de limpiar todas sus culpas, pues como había asegurado el confesor, los pecados se lavan con la caridad pública. Cuando el pequeño Lázaro de Tormes tuvo en su mano la moneda, aunque pequeña en denominación enorme en significado pues era otorgada por uno de los más distinguidos entre la nobleza, hizo un gesto de descontento. –¿Qué esperabas de mí? ¿Acaso un maravedí burgalés? –dijo el conde, que había advertido la señal de ingratitud en la expresión del hijo de Tomé González y Antona Pérez. Lázaro tenía en su contra, a diferencia de los restantes mendigos que merodeaban los alrededores de la catedral, ser bastante deslenguado. No mantenía buenas relaciones con sus compañeros porque estos, resignados, se contentaban simplemente con las sonrisas de los aristócratas. –Esperaba, señor, que al menos no me arrojara las sobras. Y dicho esto, partió a escape, dejando boquiabierto al noble hidalgo quien sólo atinó a murmurar que de malagradecidos estaba lleno el mundo.
–II– No era la primera vez que Lázaro ofendía al conde. Y estaba convencido de que ofenderle equivalía no sólo a exponerse a la persecución de los corchetes, sino además atraer la ira de los restantes mendigos; éstos consideraban a Larrecameliú el protector de los tullidos y menesterosos porque en su palacio cada tarde repartía sopa de chorizos para los hambrientos. Sintiendo que desfallecía, sudoroso y con el corazón temblando, llegó a la pequeña covacha del barrio Tejares donde vivía en compañía del amo a quien servía. –¿Qué nueva trapisonda has hecho? –indagó con aire severo el amo. Y acabando de contarle al amo lo sucedido frente a la catedral, éste comenzó a patear el suelo mientras rugía como un león hambriento. –¡Imbécil, mil veces imbécil! –gritaba– ¡A los nobles se les respeta, se les besan los pies! Como otras veces que el niño no traía la cantidad de dinero fijada, ya tenía en las manos la tira de cuero sin curtir y comenzó a propinarle la golpiza habitual. No, se decía Lázaro retorciéndose de dolor. No me emporcaré como ellos. No me importa tener que enfrentarme al mundo entero si fuera preciso, con tal de demostrar que al menos existe un mendigo para quien la dignidad es importante. –¡Ah, Lázaro de Tormes! –gritaba el amo– ¡Tu lengua acabará por enterrarte! ¿Ya olvidaste lo de hace dos meses atrás? Aludía a la ocasión en que Lázaro había reaccionado de manera similar frente al marqués de la Cuadra por lo miserable de sus limosnas y lo encerraron en un calabozo durante una semana. –¿Qué has logrado con tus protestas? –interrogaba el amo sin dejar de pegarle. Lázaro no es capaz de responder que ante las injusticias no hay protesta de balde pues al menos queda el ejemplo. Aún tendrán que pasar muchos años para que sepa contestar: –Los opresores se hartan, mientras nosotros comemos sus sobras; ellos beben vino, nosotros vinagre; les ganamos las guerras como soldados para que, firmada la paz, se jacten de haber vencido gracias a la estrategia de sus generales y la voluntad de Dios.
![]() 1- de de 2008Este poema me lo dejaron en mi blogPor las prisas y las gentes que ya no veré porque el tiempo nunca alcanza para vivirlo a plenitud, entro muy de tarde en tarde a actualizar mis comentarios. Y casi siempre lo hago cuando coloco nuevos artículos, de manera que en una sola entrada racionalizo los minutos. Me he encontrado las más diversas notas. Algunas realmente de contenido cercano a la broma, otras muy serias. Y en muy contadas ocasiones, sólo cuando es algún mensaje privado, he dejado de publicarlas allá en aquel apartado que se titula "Leer comentarios". Pues bien, el artículo de ahora viene dado precisamente porque un comentario que encontré me resultó un texto muy especial. Se trata de una canción-poema que me pareció realmente hermosa y contacté con su autora para que me autorizara a publicarlo. Me refiero a Si la historia me rescatara de la autora CLAUDIA OROSMIRA CASTILLO, residente en Córdoba, Argentina, por cuya gentileza puedo compartir su obra con ustedes.
SI LA HISTORIA ME RESCATARA
Estoy caminado despacio, pausado…no tengo apuro. Voy haciéndome paso, como puedo. Me di cuenta que no tengo retorno. Aquí no hay huellas que me indiquen el camino.
El sonido de un piano en un salón es lo único que me reconforta.
El aire es suficiente como para morir en vida.
Los gritos del viento y el llamado de mis antepasados no pueden atravesar estos muros empedrados. El infierno es tan quieto, tan manso, me limita a ser. Si pudiera alejarme aunque solo un momento.
A mí me abandonó la palabra, el movimiento, la libertad, la vida misma.
Hoy no sé quien soy. Perdí mi identidad. Quizás me mimeticé con este lugar. A veces la memoria me trae el vago recuerdo de unos montes con espinillos, arroyos estrechos y la sombra de un naranjo.
El tiempo ha hecho de mí una piedra más de estos muros. El sol me ilumina a veces en un pasillo, pero dura tan poco. El silencio es muy grande, el vacío es sin fin.
Mi mundo es gris. Seco. Sin perfumes.
El lugar pasó a ser patrimonio de la humanidad. ¿Qué risa de la humanidad?
Mucha gente lo visita, de diferentes lenguas.
En vano busco la forma de escapar de este hechizo.
Algunas veces esperanzado quiero que otros ojos me vean y me rescaten.
A través de los retratos, colocados en los muros. Es la única puerta que me deja ver la realidad.
Grito, aúllo, como un lobo en la noche, pero el sonido queda retumbando por los corredizos. Chocando con placas recordatorias.
En todos estos siglos solo me mantiene la ilusión.
De que la historia venga a rescatarme, recobrar su memoria pérdida.
Una verdad oculta, un prólogo nunca enunciado. Una espina. Un hijo.
Aunque solo galope unos segundos aquí, con mis sueños. Pienso.
¿Que será de mi Ongamira? Mi lugar. Mis pinturas, mi magia.
Ni siquiera tuve tiempo de extrañarle. Ni derramar una sola lágrima.
Los tambores retumban en mis huesos. Por las noches las luces envasadas no se comparan con las fogatas, nuestras, sueltas, libres.
Fui sometido a ser una bestia de un imperio, que yo no querría.
Será que también te engañaron. ¿Historia, madre, por qué no vienes por mí?
¿Cómo, tus hojas no cuentan algo de verdad?
Tengo fe en que recapacitarás y vendrás por mí. Mi pueblo fue sometido con mentiras. Fueron alejados de sus tierras, que les eran propias. Mataron a muchos.
¿Cómo es que no lo viste? ¿Dónde estabas? ¿Qué será de ellos ahora, en este mundo de máquinas? ¿Estarán envasados? ¿Privados del sol y de su tierra?
El arroyo parece venir suave, escurridizo. A mi evocación, esquivando desazones.
Para lavar mis culpas, mi impotencia. Por ese entonces tenía tan solo dieciséis años.
Nada pude hacer con esas bestias que nos disparaban.
Solo sé que llegué aquí una tarde de verano, mis pasos fueron contados, mis caminos limitados y mi voz enmudecida.
Lejos estaba de ustedes. Difícil de zafar. Las heridas eran muy grandes.
Creo que me desangré en un pasillo de aquí mismo. Las paredes fueron testigo de mi lucha y mis esfuerzos.
La luz comenzó a apagarse, y desde ese día quedé entre dos mundos.
Entre dos historias. Una que cuentan ellos. Y otra historia verdadera, que calla y se oculta como yo tras estas piedras.
Escucho el sonido de un piano y es lo único que me reconforta. Es Margarita, que toca el piano y ya no se enoja con sus maestros.
Su música me transforma en hombre libre. Puedo volar con mis pensamientos, a veces galopo en mi caballo. Cruzo el pentagrama y llego hasta mi arroyo. Me detengo. Bajo de un salto y me agarro de un montón de ramas de un sauce llorón, y me hamaco sobre el río. Y dejo que la brisa acaricie mi cara, y mueva mi pelo suelto.
El sol calienta mi cuerpo semidesnudo. Me arrojo al vacío, caigo en el agua, me hundo en ella y me abrazan los bemoles con su manto fresco.
Porque mientras Margarita mueve sus dedos, va dibujando sonidos en el aire. Rompe cadenas. Y yo soy libre. Y sigo soñando.
En mis sueños me recuesto en una piedra a secar mi cuerpo. Como una lagartija. Y escucho el trinar de los cardenales, la reina mora, las calandrias. El perfume de la peperina llena mis pulmones casi secos.
Mi caballo sacude la cabeza, bebe agua a borbotones. Las mojarras plateadas saltan por una vieja del agua. Retacona.
Y él me mira. Orgulloso. Azabache. Brillante.
Sacude sus patas. Invitándome a galopar. Relincha, me habla.
De pronto todo mi sueño se vuelve silencioso. Despierto.
Escuchó un golpe seco. Margarita cerró la tapa del piano.
Corro, la persigo como todos los viernes, como un loco enamorado, atravieso muros y más muros y la alcanzo. Por los pasillos. Ella no me ve.
De pronto se detiene frente a uno de mis tantos retratos. Se acerca despacio. Mi corazón explota, era un montón de grillos amontonados en mi pecho.
Margarita miraba hacia un lado y otro del pasillo. Cómplice, quizás sin saberlo. Viendo que nadie mire.
Se acerca despacio. Se pone en puntitas de pie. Y me da mi primer beso.
No sé cuanto duró. Solo sé que por primera vez pude sentir el amor. Se retira sonriendo, feliz. Y cuando se abre la pesada puerta, gira y exclama susurrando: "¡Otro día nos vemos!".
Aun espero en los ojos de los retratos del Montserrat que la historia haga su parte. Pero mientras, lo único que me reconforta es el sonido de un piano.
![]() 1- de de 2008ANA MARTIN EN MI BLOGDesde hace varios días tenía el propósito de cumplir este compromiso con Ana Martin, de manera que no fuese un simple enlace a su blog, sino todo que desde aquí mismo pudieran leer sobre su vida y obra. Y me pareció que lo mejor era reproducir de su propio blog dos textos que la retratan de la mejor manera. “Ana Martin, habanera por nacimiento, estudió en conservatorios de nuestra capital, miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba con una extensa carrera de tres décadas llevando su arte a escenarios internacionales en los que ha cosechado admiración y reconocimiento por su sencillez, la cubanía de sus piezas y la entrega. Sus manos generan criollísimas melodías que el ébano y marfil producen para deleite de quienes tenemos el privilegio de apreciar su arte”. Y ella misma nos cuenta sobre su vida: “Mi expresión corporal y mis manifestaciones artísticas han estado unidas en un punto común. La música. Desde muy pequeña, comencé estudiando Ballet y Baile Español, al mismo tiempo que estudiaba piano en el Conservatorio Pro- arte musical. Participé en todos los programas infantiles de la TV cubana de aquella época: "Caritas", "Amigo y sus amiguitos", "Variedades Infantiles" y en el Parque Almendares con María Antonia Fariñas. Más tarde me incliné por la Gimnasia Artística y obtuve muy buenos resultados, compitiendo en todos los juegos escolares y juveniles, hasta llegar a integrar la Pre-Selección Nacional. Acaparé un total de 17 medallas y muchísimos diplomas que guardo con orgullo y cariño, pero la vida me obligó a decidirme por una de las dos cosas, pues me chocaban los horarios y opté por la gimnasia, que requería de juventud y sabía que músico podía ser toda la vida. En ese momento solo contaba con 14 años de edad y un año más tarde tuve que afrontar con mucho dolor la pérdida de mi madre, por lo que en ese trance, ni gimnasia ni música. Solo seguí estudiando mi Pre-universitario que terminé con muy buenas calificaciones gracias al amor y apoyo de mi familia y en especial mi padre y mi hermano. Más tarde retomé nuevamente la música”. Ahora, si desean continuar conociendo detalles sobre su vida y su obra artística, los invito a entrar en http://www.apiano.blogspot.com
![]() 0- de de 2008Otros artículos que pueden ser leídos1. HOY CUMPLO 59 AÑOS (un recital de escritores amigos que me acompañaron en una tertulia electrónica el 19 de julio de 2008)
2. Francisco Jiménez Fuenmayor, poeta de la esperanza (donde les presento a este amigo a quien conocí por la vía epistolar el 24 de enero de 1995 y del que podrán conocer su forma de poemar) 3. Tres nuevos cuentos míos (que recoge los títulos No hay un solo hijo, Matrimonio bajo cuarto menguante y Todo es cuestión de acostumbrarse)4. Diálogo con Eduardo Frank (resumen de un diálogo electrónico que sostuve con este escritor cubano sobre el tema de la técnica literaria)5. Ricardo Alvarez Morel (con el relato de este autor argentino La continuación del fin donde supuestamente José Hernández le responde a Borges lo que quizás Ricardo hubiese querido responderle. Y además agrego el cuento original de Jorge Luis Borges El fin)6. Mariano Cognigni (otro escritor argentino que nos brinda su breve cuento Yo lo bajé de un hondazo a Juan Salvador Gaviota)7. Osvaldo Antonio Ramírez (cubano, del que se entrega un fragcuento de su novela fragcuenteada Mar tranquila, hombre sediento)8. María Eugenia Caseiro (cubana, nos invita a meditar con su ensayo breve Poesía: legado original versus fenómeno evolutivo)9. Lucy Araújo (cubana, que recientemente obtuvo un importante premio de poesía en España, nos dejó su relato Antillí)10. Gloria Dávila (peruana, con su cuento El dedo meñique, que nos sugiere un drama infantil dibujado con con trazos firmes y dramáticos)11. Marina Lourdes Jacobo (cubana, con una selección de poemas de su libro Vocación de ángeles)12. Una guía de escritores de América (con presentación del sitio http://letras-uruguay.espaciolatino.com/ que dirige Carlos Echinope Arce13. Un cuento mío: El asunto de los extraterrestres (una especie de alerta contra el odio y la maldad que puede corroernos y extinguirnos como especie humana)14. RECORDANDO A “EL GRAN ZOO” (una sugerencia que les hago de que obtengan este poemario de Nicolás Guillén en el sitio Letras-Uruguay)15. Un cuento mío: La voz (escrito a principios de la década de los ochenta del siglo pasado, cuando en nuestro país era habitual que los hombres fueran movilizados para el corte de caña)16. De mis amigos distantes (con obras de María Eugenia Caseiro, Félix Luis Viera y Norge Sánchez Fonseca)
17. De los ficcioneros que fuimos (con obras de María Helena Sofía y Ernesto González)
18. TRES BREVES CUENTOS MIOS PARA QUE LOS DISFRUTEN (con los que les muestro otra zona de trabajo de mi literatura personal)
19. LOS LIBROS AL DEBATE-Tema 2: (en el que defiendo mi tesis acerca de que el verdadero lector debe conocer cómo se maneja todo escritor como autor detrás de cada libro)
20. Rodolfo Mariño en torno al oficio de lector (también este escritor nos cuenta cómo se convirtió en lector empedernido)
21. Un escritor llamado Giraldo Aice (donde presento dos libros de este autor que obtuvo en 2006 el premio Rafael Soler que concede la Editorial Oriente)
22. LOS LIBROS AL DEBATE-Tema 1 (con el que inauguro una sección que estaré publicando periódicamente, con textos que leerán escritores de Las Tunas junto con mis textos en la sede del Centro de Superación para la Cultura en un taller sobre promoción del hábito de la lectura)
23. Ramiro Duarte en torno al oficio de lector (que contiene las reflexiones de este escritor en el primer taller LOS LIBROS AL DEBATE)
24. DOS POEMAS DEL 2007 (en el que comparto con ustedes dos poemas escritos en 2007 que mantienen plena vigencia)
25. LA DECIMA HUMORISTICA EN RAMIRO DUARTE (donde transcribo cuatro décimas de este escritor para que usted sonría)
26. Acercamiento a la novela NO SOMOS AQUELLOS NIÑOS (con un fragmento del narrador, poeta e investigador literario Rodolfo Mariño Osorio sobre mi novela NO SOMOS AQUELLOS NIÑOS)
27. TOMADA CASA DE LA UNEAC EN CIEGO (En el pasado mes de noviembre de 2007 estuve en la provincia cubana Ciego de Avila y de allí traje unas cuantas narraciones de varios autores que están disponibles para la lectura) 28. TRES POEMAS PARA HOY MISMO (De nuevo una trilogía que publico con muy pocas horas de haber sido escrita) 29. EL PROCESO DE CREACIÓN DE La jaula de los goces (Además de explicar cómo concebí esta novela publicada por Editorial Oriente en el año 2003, le ofrezco la posibilidad de leerla de forma gratuita) 30. POEMAS DE OSVALDO ANTONIO RAMIREZ (Cumplo una vieja deuda con este poeta al darles a conocer estas obras que me entregó hace años) 31. DIEZ LIBROS QUE ME IMPACTARON (Lecturas que he realizado en los últimos días y que me han impactado como lector) 32. MANO A MANO POÉTICO CON JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ (Seis poemas que escogí de este autor para compartir con ustedes) 33. CONFESIONES (Poemario que no pude compartir una noche por razones que explico en el artículo y deseo que ustedes conozcan) 34. LOS FACTORES NO LITERARIOS Y LA LITERATURA, partes 1 y 2 (La lectura de varios trabajos publicados en la revista digital de cultura cubana La Jiribilla me llevó a escribir este artículo donde entro a considerar cómo influyen algunos factores no literarios en la literatura actual) 35. EL BEISBOL DE MI INFANCIA (Una descripción del remedo de nuestro deporte nacional al que jugábamos en nuestra niñez en esta ciudad de Las Tunas y que hoy se sigue jugando) 36. ENCUENTRO FESTIVAL IBEROAMERICANO DE LA DÉCIMA (Evento que se celebrará en Las Tunas del 25 de Junio al 1 de julio de 2007, donde se encuentran cada dos años amigos de diversas latitudes) 37. ¿SIRVE LA POESÍA EN EL TERCER MILENIO? (Esta es la pregunta que he a Piero De Vicari, Editor responsable de POEMANÍA, hoja literaria de aparición virtual) 38. CONTRAPUNTO ENTRE DOS CUENTOS (Tienen en común que tratan el tema del deporte nacional cubano) 39. TRES POEMAS SOBRE EL AMOR EN SENTIDO UNIVERSAL (Tres poemas en los que hablo sobre el amor como categoría universal capaz de mover montañas) 40. LA VIDA REAL ES SUPERIOR A LA FICCIÓN LITERARIA (Explicación ficticia del texto de mi cuento breve EN MI PUEBLO NADIE ME QUIERE, cuya historia real podría estar relacionada con un hecho del que fui testigo hace unas pocas horas) 41. LA LLAMA DOBLE A LA LUZ DE SU PROGRAMA 2007 (Comentarios sobre lo que ha sido hasta ahora un Festival de la Narrativa del Amor) 42. Comparto con ustedes un poema este domingo (Una reflexión y un poema dedicados a la promotora y escritora Lucy Maestre por su cumpleaños) 43. Entrevista concedida al canal Tunas Visión (Versión en texto de la entrevista que concedí el pasado 25 de enero en ocasión de la Feria del Libro de Las Tunas) 44. Vida y Obra de Andrés Casanova (Un resumen sobre mi quehacer literario, mediante el cual podrán conocerme mejor) DIRECCIONES DE PÁGINAS AMIGAS A LAS QUE PUEDEN ACCEDER COPIANDO Y PEGANDO LA DIRECCION EN SUS NAVEGADORES: 1) Portal de la cultura tunera: http://www.tunet.cult.cu/html/index.php 2) Seccion web del blog de isla negra: http://isla_negra.zoomblog.com 3) Artesanías literarias: http://www.artesanias.argentina.co.il y además http://www.escritosdeandresaldao.blogspot.com 4) Espacio Latino, Uruguay: http://letras-uruguay.espaciolatino.com5) Blog de Piero De Vicari, Editor responsable de POEMANIA… la manía del poema, Hoja literaria de aparición virtual: http://www.poesiadevicari.blogspot.com
6) Mapuche, revista Literaria sin lujos ni detalles, cuyo editor responsable es Osvaldo Risso Perondi: http://www.editormapuche.blogspot.com
7) POEMAS EN AÑIL, Responsable: Viviana Alvarez http://www.entonceslapoesia.blogspot.com y http://poemasenanil.zoomblog.com
8) EL ESCRIBA, Director Lic. David Landesman http://www.elescriba.com
9) Revista cultural venezolona voces y susurros rumor y gritos, Director: Rubén Patrizi http://revistavoces.ohlog.com/profile y http://vocessusurrosrumorygritos.blogia.com
10) Sociedad de Escritores de San Martín (SESAM) http://www.lacoctelera.com/revista-sesam Suscripción gratuita enviando correo electrónico a: sesam_literatura@hotmail.com, indicando nombre, apellido, ciudad y país, sin necesidad de detallar domicilio)
11) Revista LA LETRA DEL ESCRIBA, Director: Edel Morales http://www.cubaliteraria.cu/revista/laletradelescriba/n59/index.html
![]() 7- de de 2008HOY CUMPLO 59 AÑOSTal como les he estado anunciando, hoy 19 de julio de 2008 he llegado a una edad cuando no se es tan viejo como para que el tiempo pese en las espaldas, pero tampoco se es tan joven como para que la inexperiencia se nos cuelgue del pecho.
Les prometo que como dije una vez a un pequeño círculo de amigos que se reunieron para celebrarme mis 52 años, seguiré adelante multiplicándome, aunque esta vez he elevado aquella cifra a 59x59, lo que equivale a decir que nos estaremos mirando eternamente.
Sin embargo, les aseguro que el tiempo a pesar de todo lo dicho, no es solo “un niño que juega a los dados” sino además un niño irresponsable: lanza los dados cuando menos lo esperamos.
Es por ese motivo que desde ahora anuncio que pretendo acogerme, si Dios me lo permite, a la jubilación de la vida laboral “alimenticia” (término este que me enseñó una vez el amigo Francisco Jiménez, quien se encuentra aquí entre nosotros) el 19 de julio del 2009.
Pero acogerme a la jubilación laboral no querrá decir pasar al retiro, todo lo contrario. Quiere decir que liberaré tiempo a costa de una menor remuneración para sacarme del corazón tres o cuatro novelas que se me han ido quedando pendientes por encontrarme inmerso en la lucha por la vida cotidiana, y también significa que me tomaré más en serio la poesía; que haré todo lo posible por abrir un taller literario con jóvenes ávidos de aprender el arte escriturario, que mejoraré mis libretos dramatizados y por qué no y en primer lugar, que buscaré tiempo entre mi tiempo para anunciar buenas noticias en cualquier lugar y a cualquier hora, con el propósito de ser mejor amigo de mis amigos hasta lograr convertirlos en mis hermanos.
Escritores amigos han decidido estar acompañándome esta vez con sus obras para tener una tertulia electrónica. Se trata del dominicano Daniel Montoly; los españoles Isabel Pavón Vergara y Francisco Jiménez Fuenmayor; y los cubanos Félix Sánchez Rodríguez, María Eugenia Caseiro, Carlos Esquivel Guerra, Félix Luis Viera, Giraldo Aice, Rodolfo Mariño, Osvaldo Antonio Ramírez, Norge Sánchez Fonseca y Juan José Rodríguez Morell. Además hallarán unas palabras de agradecimiento explicando el quehacer de Denys Arias Fajardo, el diseñador de este blog literario y quien me asesora electrónicamente.
Con estos propósitos formulados aquí delante de ustedes, lectores que me honran con su visita en mi página este día de mi cumpleaños 59, comencemos la tertulia electrónica.
El orden que he escogido para pedirles la lectura a los escritores amigos es por completo al azar. Haremos lo siguiente: sólo los presentaré de una manera breve cuando lean la primera de las obras que traen, los que traigan más de una. En las rondas sucesivas de lectura, los iré alternando sin orden preestablecido alguno y al final, consideraré que ha llegado “el turno del ofendido” y nos despediremos del público electrónico lector con tres poemas y un cuento míos.
Así cerraremos esta tertulia que pretendo repetir cuando cumpla otros 59 años más.
Ahhh… olvidaba aclararles algo bien importante. La tertulia he tenido que dividirla en cuatro partes, porque la extensión de los textos rebasa la capacidad en líneas programada para este blog. Pero eso no será obstáculo para que disfrutemos de momentos placenteros de su lectura.
![]() 7- de de 2008HOY CUMPLO 59 AÑOS (Primera parte)Ahora, que comience Daniel Montoly, poeta dominicano nacido en Montecristi el 22 de Marzo de 1968 y que reside actualmente en Estados Unidos. En su quehacer literario cultiva la poesía y además mantiene un blog que se encuentra en la dirección http:// www.danielmontoly.blogspot.com
Forasteros Es la esquina de Duarte con avenida Mella, esperamos con sensación de forasteros que nos va minando el entusiasmo por esta vuelta. Los conchos públicos pasan veloces a nuestro lado, ladrando como perros de hojalata con sus hediondos rabos grises infectándonos los poros.
“Ese era el banco Nova Scotia”, le digo a mi acompañante. Ella sólo ve ruinas, rostros y vestigios de las últimas elecciones en las paredes, aún intactas, de las tantas promesas a un pueblo que ha asumido su tragedia con aura carnavalesca; bebiéndose una botella de ron barato para acallar su vergüenza en los zafacones.
Al otro lado de la avenida, un ciego apela a la compasión de una ciega muchedumbre, que reza, al sin sentido para que detenga la llovizna.
Isabel Pavón Vergara nació en 1956 en España, donde reside, y allí participa habitualmente en actos públicos organizados por el Ayuntamiento de Málaga, por colegios públicos, Asociaciones Culturales y bibliotecas, recitando poemas, relatos y contando cuentos. Es además columnista semanal de la Revista Protestante-digital en la sección “Tus ojos abiertos” y además de otras revistas cristianas evangélicas españolas. Es miembro organizador de la web Sentir Cristiano (http://www.sentircristiano.com) y también pertenece a la Asociación Malagueña de Escritores “Amigos de Málaga”. En su curriculum se encuentran varios premios de relato y poesía tanto nacionales como extranjeros (con respecto a España, quiero decir). Y es ella ahora quien nos regala un gran premio con este encuentro íntimo con el que pretende transmitirnos el más importante de los avisos.
ENCUENTRO ÍNTIMO “ ... Para limpiar el aire de amenazas” Mario Benedetti
Para limpiar el aire de amenazas, le había regalado un sueño para cada madrugada, luz para las amanecidas, una hora de escucha al día, un espejo donde mirarse.
Para limpiar el aire de amenazas, le había regalado semáforos abiertos, sus párpados cerrados, páginas violetas para escribir dulzura y bandadas de calandrias con proyectos weekend.
Para limpiar el aire de amenazas, le había regalado alas para surcar promesas, nubes de ternura en la sequía un oasis de caricias cuajado de palmeras, la fórmula para borrar tristezas.
Para limpiar el aire de amenazas, le había regalado sus manos, un ramillete de versos que afloraban de sus labios, sonrisas para enjugar sus ojos, e incontables perdones, casi sin esperar nada.
Para limpiar el aire de amenazas le había regalado un principio hacia el futuro, una cuenta hacia delante, un nacer de nuevo, un calendario de días adaptables.
Para limpiar el aire de amenazas, le había regalado un par de cortinas corridas, su cuerpo a contraluz, una cama descubierta, y un casete con esencias de océano.
Pero un mal día con viento de levante quiso arrebatarle todos sus presentes con la ilusión expresa de observar lo que quedaba. Y halló un profundo agujero negro al que no quiso asomarse.
Sin nada a que aferrarse entonces se acordó de su Dios, tan olvidado, del Único dador de amor eterno, la única Luz del Universo, e inclinó su frente y lloró hasta encontrarse con Él íntimamente.
Por cada lágrima de sal vertida recibía un gozo, dos ilusiones, tres esperanzas... y vivió -galaxias, soles, brisa-
ya, ahora sí, entre luz eternamente.
Félix Sánchez Rodríguez nació en Ceballos, Ciego de Ávila, en 1955. Es miembro de la UNEAC y entre otros reconocimientos a su obra literaria, obtuvo en el año 2004 el Premio Nacional de Novela Cirilo Villaverde que otorga la UNEAC. Yo sé que como escritor y organizador de eventos es una especie de mago que encanta con su varita mágica de la amistad a todos los que toca. Nos trae precisamente de su magia, un cuento.
EL MAGO LOGAN Era la primera vez que visitaba nuestra comunidad. Un pueblito de doce chozas desperdigadas bajo unas palmas barrigonas. Los papagayos y las cotorras volaron asustadas al ver su estalaje y escuchar el tañer de su flauta. “Desaparecer. Desaparecer. Como si no existiese la magia constructiva. Como si hubiese realmente algún mérito en imitar a los terremotos, los volcanes y las bombas”. Yo tenía solo doce años, y no entendí bien al mago Logan. Ví aparecer la vieja plaza con uno de sus precisos pases, y con el otro los soldados con sus fusiles corriendo a defender la posición, y con el otro las gradas atestadas de muchachos, y con el otro las lunetas con los hombres bigotudos, de traje y corbata, y encima las mujeres desnudas. Y los arqueros. Y las teas humeantes. No había junto al mago Logan nada de lo que conocíamos, ni sombrero de copa, ni bailarina. Su capa tenía un desgarrón y hasta por ese agujero entraba el todo ininterrumpido y persistente. Como era de esperar con tanta productividad mágica, empezaban a amontonarse sobre la mesa del mago Logan, acomodados por su ayudante —uno de nosotros, ayudante improvisado, incapaz de sacarle de algún apuro— pedazos del todo que había sido nuestro pueblito doscientos años atrás. El mago Logan los hacía aparecer utilizando como materia de trucaje solo esas materias que llamamos el aire y el tiempo. “Son lo más importante para un buen mago”, decía. Logan trabajaba limpio, de eso estábamos seguros, con las mangas de la camisa en los codos, sus dedos tan gruesos que no permitían ocultamiento. Solo rompía la tranquilidad pasmosa de sus pases la exclamación de alguien que acababa de reconocer a un pariente lejano a quien hasta ese día solo conocía por fotos, y trasgredía justificadamente el silencio. Iban y venían sin receso los pases perfectos del mago Logan. Casas levantadas desde el polvo, árboles que habían ofrecido sus frutos a lejanos ascendientes que llegaban en sus carros de ruedas de madera, pieles y lanzas a la espalda. Los objetos que Logan pasaba del nada al todo caían ahora sobre el suelo, se amontonaban. No todo era servible en ellos, los había desgastados o podridos, pero formaban parte del todo y tenían ese derecho a llegar y existir. Uno de nuestros hombres lo interrumpió groseramente, había dudado de la autenticidad del mago Logan y se levantó refunfuñando, y fue a comprobarlo. Pero apenas llegó junto a él, se quedó hipnotizado por la diversidad del todo que ya comenzaba a inundar la escena, a sepultarla. Lo supimos gracias al desconfiado, que retornó llorando a su puesto. Nos empezábamos a hundir ante ese peso de los objetos. Tal vez el mago Logan no nos hacía bien con esa actitud poco discriminatoria, trayéndonos tanto pasado. Pasado sin un criterio de selección, burdo pasado total, pasado sin olvidos, sin la criba de los historiadores. “Todo por aquí, todo por allá”, repetía él, ajeno al daño que podía infligirnos. “En la nada está el todo en germen”, decía, y no parecía tener apuro, cada cierto tiempo nos repetía su arenga a favor de la magia constructiva y hacía un pase enérgico, para darnos valor, verdaderamente para darse ánimos ante la inminencia de la muerte.
Aunque a María Eugenia Caseiro ya deben conocerla porque hace poco publicó en mi espacio virtual, reitero que nació en La Habana y reside en Estados Unidos. Poeta y narradora. Integra la Muestra Permanente de Poesía siglo XXI de la Asociación Prometeo de Poesía. Miembro del INPL (Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano) e IFLAC (Foro Internacional para una Cultura y una Literatura por la Paz). Como me ha enviado además de sus poemas un interesante artículo sobre el valor de la poesía escrito de manera expresa para esta oportunidad, comencemos por dicho artículo a modo de introducción de las obras que de ella tendremos en las siguientes rondas poéticas.
POESÍA: LEGADO ORIGINAL VERSUS FENÓMENO EVOLUTIVO No es posible esquematizar un tema tan vasto; da mucho de qué hablar y ya lo hacen millones de interesados, conocedores, amateurs, involucrados en este mundo de las letras. Por mi parte, según quien y cómo me interprete, será como colocar un fósforo sobre una montaña de luz, o como poner un grano de sal sobre la herida abierta. Al menos no puedo hacerlo como quien clasifica y cataloga la poesía de nuestros tiempos a punto de quedar sin lugar en los anaqueles de la historia, derivándose éste en un tema fraccionado donde algunos intentan persuadirnos de la crisis que enfrenta nuestra generación ante el presumido y no menos cierto esplendor de las anteriores. La poesía en su cualidad lírica distintiva, es la manifestación del instante inspiracional y sus motores, como producto de una o más fases germinativas que en cada transcurso y con la tendencia del ser a perpetuar la memoria y dejar testimonio del sentimiento en el momento fechado por circunstancias y acontecer yuxtapuestos, compendia, a medida de su proyección en el tiempo, códices sugestivos, símbolos atrayentes, que además sirven de anzuelo para internarse en nuevas proyecciones y sobre todo, para lograr de ese producto revelador de estímulos hermenéuticos, efectos lúcidos capaces de despertar la inquietud y el deseo registrados para la posteridad, por la posteridad. En la actualidad y entre otros factores, el producto de la divulgación de una visión superficial que se limita a clasificar géneros por catálogos de preponderancia y no por hechos que contribuyan a aclarar la disparidad cuantitativa con respecto a la cualitativa, hay una tendencia que prácticamente sepulta esos estímulos de que hablábamos, cuando desarrolla y propaga criterios fatalistas que, sobre todo, colocan la poesía en una escala de generalidad en apariencia mediocre pero concluyentemente falsa, dada precisamente por efectos tanto teóricos como retóricos y no por esa escala de valores reflexivos que en mi criterio, se aproxima a todo lo contrario. El boom de la escritura, que incluye tanto el poético como los distintos géneros, en mayor o menor proporción, no es una exención que deja fuera otros renglones tanto de las artes como numerosas disciplinas y hasta oficios. Que el ser humano, producto del desarrollo de la vida en general debido a los avances de la tecnología, específicamente de las comunicaciones, se aventure cada vez más al desempeño de actividades que aumentan su capacidad tanto expresiva como ocupacional que abarca una amplia gama de campos, antes reservados a personas con facultades, digamos excepcionales o particularmente innatas dentro de cada campo, como a otras con mayor acceso a dichos recursos, no significa que estas últimas no continúen integrando esa franja de luz que hace de nuestro tiempo uno con bonanza literaria de características propias de este tiempo que deberíamos reconocer y atesorar sin temores a quedarnos debajo en la escala cuando nos comparamos peyorativamente con la profusión o la riqueza en movimientos literarios en el pasado, motivo que per se, nos coloca en franca desventaja con respecto a ese pasado; tampoco significa que en nuestro tiempo la poesía no haya evolucionado, creado nuevas formas, perdido valor literario y/o virtudes con capacidad generatriz, sino simplemente que de esa composición que, sabemos va en aumento, surge una nueva generalidad capaz de originar la falacia. He aquí la importancia de cambiar la forma en que se mira la facultad actual de la poesía, que por supuesto, ha comenzado a influir de diferente manera en la sociedad dado que quienes antes permanecieron en calidad de espectadores y quienes de haberse detenido el curso de la historia sin el impulso de un progreso acelerado y cada vez a mayor alcance, hubiesen quedado también paralizados en su antiguo papel de espectadores; sin embargo, hoy son capaces de dar cabida, al menos, al deseo de escribir de propia cuenta esa historia y generar con abrumador crecimiento, una nueva progenitura intermedia o de estándares, que en espera de ascender en calidad y aún en cantidad, se divulga y se estructura en una fase de contemporaneidad con características, primeramente, de desarrollo del propio individuo, y en segundo lugar y no menos importante, como punto de atracción para aquellos que continúan incorporándose, y no como formulario para rellenar datos en lo que respecta a la superioridad del género como tal o con características de mercado teniendo en cuenta que este último concepto merece un capítulo aparte. Con respecto a cambiar esa incomprensión que recae en el individuo promedio, sin habérselo propuesto, elemento del conjunto cohesivo capaz de poner en marcha una maquinaria que cobra fuerza e identidad en sentido universal, no es un mero planteamiento, sino sin lugar a dudas fenómeno evolutivo que afecta y continuará afectando de manera gradual esa forma en que debe tomársele en cuenta y que en modo alguno obstruye el paso de cualquier manifestación del arte en su carácter de autenticidad o, en nuestro caso, de la poesía como legado original. Somos hoy día, posteridad y consecuencia de aquellos que nos legaron su historia y nos estimularon a seguirlos. Somos, hoy día, elementos claves de un conjunto en estado de crecimiento constante. Somos, hoy día, argamasa y producto del fermento de otras generaciones y a la vez, fermento multiplicándose por y para la posteridad. No veo por qué tendríamos que quedarle mal a esa historia precedente y a esa posteridad que indefectiblemente ha de reemplazarnos.
Carlos Esquivel Guerra nació en Elia, Camagüey, en 1968. Es miembro de la UNEAC y además de haber publicado más de una docena de libros en Cuba y México, ha obtenido importantes premios nacionales e internacionales. En este último caso, fue merecedor en el año 2006 del Premio de Poesía Jara Carrillo que se otorga en España. Se encuentra con nosotros respondiendo a la invitación que le hice una mañana para mi cumpleaños y me place que esté, y que vuelva en otras oportunidades. Poeta por excelencia, cáustico en sus versos, nos deja siempre una esperanza de vida en ellos.
LA COLINA AHUMADA Los desnudos se arrastran bajo una hierba fina, flotan por ti, ya verás que dicen lo mismo del saltamontes, lo mismo del que no quiere llorar. Los desnudos están demasiado cerca, por eso, antes y después, no van a irse. Tú les perteneces. Quizás no estaban cuando yo vine, yo me arrastraba de la inconveniencia a La Coste, la hierba era fina, un pasillo a las aguas, una orilla más. Los desnudos aprendían a despertarse, unos rosales allí, unas espaldas quemadas como la caída final, los desnudos que guardaban una sombra luminosa y otras luces.
Hablar en esta página de Denys Arias Fajardo, un joven de 28 años que sabe aprovechar muy bien su tiempo, significa agradecerle esta página, actitud que me gusta asumir cuando alguien me ayuda. Y este caso, no existiría mi blog si este amigo que es como decir hermano, no se hubiera dispuesto a diseñarla con la pasión que lo hizo. Tras largas horas de labor robadas al descanso, halló las formas para lograr este producto informático que comparto con todos mis amigos. Y por eso deseo honrarlo antes de continuar nuestra tertulia electrónica. Se desempeña como técnico en ciencias informáticas en la Dirección Provincial de Cultura de Las Tunas, y entre algunos de sus méritos se pueden contar el haber adaptado programas de Contabilidad y Finanzas para la red cultural, haber implantado el uso del sistema de red interna en DPC optimizando y racionalizando equipos de cómputo e impresión, haber impartido cursos de superación de promoción web a especialistas informáticos de toda la red cultural de la provincia, y haber programado y diseñado foros interactivos que han propiciado el intercambio de criterios y opiniones en línea de más de 200 internautas de una docena de países. Por su trabajo como programador y diseñador de páginas web ha recibido los siguientes premios: Premio Editorial OX 2006 (México), Premio Mucho Gráfico (España), Premio Webservicio (España), Tiempo Poético (Brasil), World Web Award of Excellence 2006 (EEUU) y Premio Evento Imágenes (Cuba). Y además, ha promocionado en Internet la obra de gran cantidad de artistas y creadores, razón más que suficiente para que se cuente entre nuestros invitados de hoy. Gracias a su labor, ha logrado que hoy podamos reunirnos desde diferentes latitudes para leernos y leerles a ustedes.
Y ahora les hablo de Félix Luis Viera, quien nació en Santa Clara el 19 de agosto de 1945 y reside actualmente en México, D.F., es poeta, cuentista y novelista. Ha publicado los poemarios, libros de cuentos y novelas. Entre estas últimas no pueden dejar de mencionarse Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003) y la noveleta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2003 y 2005).
6 ¿Quién habrá de pagar tus largas noches de solitario en la enorme Ciudad? De tu desamparo en la inmensa Ciudad, ¿quién será el pagador? De esos días de invierno permanente cuando has arrastrado los cascos de todos los caballos, ¿quién será el pagador? Oh, tú, que en el sur de la Ciudad inacabable has saboreado el limón de las paredes, en ese Sur interminable, desolado, glacial donde eras menos que nada en medio de edificios congelados, entre mujeres que pasaban gélidas entre niños con sus montañas de juguetes gélidos entre puestos de vendedores ambulantes (valga la paradoja) que asaltaban con sus ojos tus bolsillos perdidos proponiéndote mercancías tan distantes de tu Sueño. En el Sur de la ciudad de México has odiado al perro que te emboscaba al regreso de tus noches, lo odiabas como se odia el dolor de una uña en el ojo, mas una noche, a gritos, dialogaste con él y el perro pareció comprenderte, comprendió su perra humanidad, tu humanidad perruna y casi te besó como se besa a un perro hermano y se hicieron amigos. En el Sur de la ciudad de México desembarcaste una tarde en la avenida Canal de Miramontes y viste cuán frágiles eran los hombres que han hecho del metal sus más logrados proyectiles, probaste en tus ojos esa tarde mexicana de junio y supiste por qué los humanos siguen fabricando juguetes. Más hacia al sur se hallaban los cerros tenuemente velados (igual que en esas cursis fantasías de ciertos dibujos tropicales) y tu destripado corazón brindó en silencio y en seco tu boca por aquellos que se hallaban mucho más allá de esos cerros, allende el mar y que estarían brindando en silencio y en seco la boca por ti allá en el rincón que tantos años habías calentado con tus versos y tus odios. Luego comprobarías que no sólo en el Sur, sino en cualquier sitio las sirenas constantemente avisaban de crímenes, incendios, inundaciones, fugas de asesinos y ladrones, que no sólo en el Sur los niños de la calle esperaban en vano aquella sombrilla policroma que Santa Claus les había prometido 200 años atrás, que no sólo en el Sur miles de mujeres, de pronto, aparecían, discretamente compacta la figura, el paso rápido, las tetas que parecían aventajar a cualquier ismo en dos segundos, esas tetas que iban temblando como si en lugar del frío, algún infiernillo les fuese naciendo desde adentro, miles, no sólo en el Sur, con sus cabezas apenas cuadradas y pequeñas, negro, liso el cabello, la piel del tamarindo, el mamoncillo, ellas mismas pequeñas y como asombradas de sus ojos oscuros, horadantes. En la avenida Canal de Miramontes cae la tarde y vienen a asumirla los soldaditos azules de todos los niños de la Tierra y tú, poeta, has comprobado, creo que por primera vez, la herida del plástico que parte en dos a la Esperanza. En el Sur de la enorme ciudad de México. En el Sur de la enorme ciudad de México el esmog a veces decrece vagamente de modo que el Sol casi es un sol y aun puede reverberar una avenida o proclamarse el brillo en las medias de una mujer o canturrear una ventana o un árbol inclinarse para tocar su sombra.
No me gusta que me elogen. No me gusta envanecerme. Y el elogio y la vanidad van tomados de la mano. Pero cuando alguien que nos aprecia bien nos elogia, no podemos evitarlo y ese es el caso para que yo le haya permitido a Giraldo Aice estas palabras que aquí publica sobre mí. Él es el merecedor realmente de todo elogio, él que a fuerza de voluntad y en solitario ha derrumbado muros. Nació en 1955 en Manatí y yo digo que nació desde siempre para ser poeta, para ser novelista, para llegar al psicoanálisis desde una posición insular y caribeña. Tiene publicaciones en Cuba, España y México, y luego de obtener gran cantidad de premios, se retiró a escribir en silencio durante dieciocho años, como si se hubiera autocondenado a sacarse de encima sus fantasmas, a exorcizarlos, hasta reaparecer hace dos años para llevarse uno de los premios más importantes de Cuba con su libro de cuentos Luna del amor infame. Y digo además que hace literatura para niños (que no infantil) y la hace de manera tan excelente que podría defender ante cualquier jurado sus maneras de hacerla. Sólo después de yo haberlo elogiado como se merece, podía permitirme que él les dijera los elogios que ha preparado por ser día de mi cumpleaños. Lo asumo como un brindis por este día, nada más.
Casanova, el taller, la moda y algo más que No todo es cuestión de acostumbrarse. Cuando llegué al taller literario Cucalambé, con un manojo de poemas bajo el brazo, me encontré con un canon establecido hasta los huesos, donde la narrativa estaba referida a ciertos modelos, con el aval presuntuoso de algunos premios —y mantuve en secreto mis aspiraciones de cuentista, porque no sentía la más mínima intención de estrujarme el cerebro, en busca de alguna técnica novedosa, o despeñarme en la búsqueda imaginaria de un “más allá” de la literatura, como pedían los funcionarios del campo. No sé qué tiempo hubiera seguido sin mostrar mis relatos primeros, si no llego a encontrar en el suplemento cultural Quehacer, del periódico local, el cuento que demostró que se podía escribir, y hacerlo bien, con un realismo descarnado y sin rebuscamientos. Más de veinte años después vieron la luz mis primeras narraciones, y espero que Casanova acepte, en el día de su cumpleaños y por siempre, que le devuelva con humildad los elogios que le ha prodigado a mi primer libro del género. Pero además de su magisterio formal, con Todo es cuestión de acostumbrarse, la impronta de Andrés Casanova va mucho más allá, al demostrar con su ejemplo que la perseverancia es una necesidad del oficio —no creo que haya un escritor que trabaje tanto como él—, y la dignidad de defender sus ideas a cualquier precio, cuando bien pudiera acomodarse a las circunstancias, y escribir sus criterios escabrosos como un legado a la posteridad.
![]() 7- de de 2008HOY CUMPLO 59 AÑOS (Segunda parte)El día 4 mi buen amigo Francisco Jiménez Fuenmayor (nacido en Santa Coloma de Gramanet, Barcelona, España en 1959) estuvo de cumpleaños y ahora está aquí para compartir con nosotros nuevamente su poesía. En los comentarios hay dos elogios para sus versos, y en esta oportunidad habrá nuevos motivos para elogiarle, porque nos vuelve a hablar con ese dejo de ironía e incredulidad a la vez, pero siempre desde el fondo de su corazón. Poesía dura la suya, que nos estremece, que nos habla desde ese quehacer que se asemeja a la dureza con que poeman otros poetas españoles contemporáneos como Luis García Montero, Luis Felipe Comendador, Víctor Botas… en fin, toda una generación poética que contempla la modernidad desde el mismo vórtice de la vida, para estremecernos con sus llamados a veces violentos a que accionemos.
Espejo Me miré al espejo y vi un payaso, un bulto con ojos, un pamplinas. Un loro que repite lo que ha escuchado afirmando discernir la verdad de la mentira.
Me miré al espejo y vi un bufón que cree no ser parte de la masa dormida, que no triunfa porque no quiere pero que tiene mucha categoría.
Me miré al espejo y vi a un desarrapado de gesto torcido y mirada perdida, que filosofea como si a alguien le importase de lo absurdo de esta vida.
Me miré al espejo y vi a un bicho que come, caga y se rasca la barriga pensando que el ser humano tiene un alma metafísica.
Me miré al espejo y vi un amigo que de mí se sonreía. Le dije que no fuera tan cabrón y volví al punto de partida: "Me miré al espejo y vi un payaso" y era yo quien se reía.
Con Rodolfo Meriño (narrador, poeta e investigador literario) converso con frecuencia porque con él debo mantener relaciones de trabajo al menos hasta mi jubilación de la vida laboral “alimenticia”; por suerte, la amistad no es susceptible de jubilación. Y cuando le comenté lo de celebrar mi cumpleaños con un encuentro electrónico de mis amigos escritores, me respondió que me enviaría tres poemas breves en los que el sujeto lírico va conversando con los poetas que son autores de los versos tomados para darle título a cada poema. Como fue de los que accedió a mi invitación enviándome los textos prometidos, pues que hable entonces el verso.
"...en cierto lugar me he detenido a esperarte" Walt Whitman ¿Por qué darnos como las estaciones si no podemos retornar, si nuestras ocupaciones y debilidades no son tan importantes como creíamos, si nos resulta imposible encarar el hambre y los rechazos como lo hace el animal, si no podemos ni describir la hierba?
De Osvaldo Antonio Ramírez, nacido en Fomento el 29 de febrero de 1956 y actualmente radicado en España como guionista de cine, puedo decir que es uno de mis amigos. He leído no solo toda su obra publicada, sino también muchas de las inéditas, algunas que no se publicarán nunca quizás y otras de las que me ha pedido opinión. Nunca olvidaré un viaje a La Habana en que leí su libro de cuentos premiado en el Concurso Literario Vitral de 2006 en cuya primera hoja me escribió, aprovechando el título: “Para Andrés Casanova, hermano de antes, hermano de siempre. Si tengo un hermano. Con la esperanza de que ¡DIOS SALVE A NUMANCIA!”. Y si dentro de la narrativa Osvaldo Antonio se caracteriza por una dureza como de piedra, donde sus personajes además de sufrir golpean y son golpeados, en la poesía nos sorprende con un aire nostálgico por medio del cual el sujeto lírico elegido en cada caso parece decirnos que la vida real en nada se parece a las noticias periodísticas.
Ensoñaciones del fugitivo que mira la ciudad La vida es una ventana en la que hundo mis garras en la ciudad-sorpresa, ciudad-marasmo, ciudad-nostalgia, ¿qué pacto propone, qué abismo confiesa? Intangible apenas, sólo compromete soledad, premoniciones, balanceos, Foucault. Ciudad viva en el reducido espacio de la ventana. Ella minúscula, comprimida en un metro cuadrado de luz, Yo, condensado en apenas un centímetro cúbico de vida.
Sobre Norge Sánchez Fonseca, nacido en 1959 en Elia, Camagüey, digo que es narrador y poeta, Licenciado en Educación y que me ha enviado un breve texto para este día que aquí les dejo.
OTRA VEZ ESOPO No es cierto que signifiques algo para nadie. No piensan en ti, no les preocupas. No es verdad que a la hora de sus comidas y licores o de las grandes bacanales, están pensando en tus problemas. Eres una columna sosteniendo, además de su peso en gastos, los embates de la gravedad. No eres nada de lo que ellos dicen, no escuches sus halagos; recuerda cuantas veces el cuervo perdió su queso y no pudo cantar. Ahora sólo eres una hormiga, pero no pierdas la esperanza, puede ser que mañana, aún sin que te lo propongas, amanezca y puedas ver el sol, esta vez desde lo alto de una rama meciéndose en la brisa. Aunque nadie lo crea, un día vas a amanecer cigarra.
Juan José Rodríguez Morell es dramaturgo, poeta y narrador. Además de haber publicado cuentos dispersos en revista literarias cubanas y extranjeras, entre otros libros suyos han salido a la luz las novelas para niños El libro de los encantamientos, El pueblito mágico y Automóvil de la fantasía y Retablo de fantasía (teatro para niños). Los poemas que hoy nos deja pertenecen a su poemario en preparación Fuego fatuo.
Elegía a mi mismo Ya sé que me estimaron, unos muchos, otros pocos, algunos me quisieron, poco me quise yo.
Yo sé que me envidiaron mi poca inteligencia, mis pírricas victorias y escasos galardones, el ser algo o no ser nada: mi pequeña autoestima.
Mi envidia fue tan poca que ya no la recuedo. ¿Fuí acaso un hombre bueno? Sólo Dios, solo él.
¿Fuí malo? ¿Fuí rebelde? ¡Cómo todos los hombres! luché con valentía y a veces fui cobarde.
Amé, amé con saña la flor y la mujer, pero, ¿cuántas me amaron? quizás me amaron muchas y yo las ignoré.
O amé y ellas me amaron y yo no supe nunca de su amor escondido. Otras jamás supieron de mi amor temeroso, de mi querer platónico.
Ahora se han vuelto polvo, recuerdos o cenizas, ahora hay un aire suave que señala al pasado y me dice que un día, junto con otros tantos, un día estuvimos vivos y algunos me quisieron.
Carlos Esquivel Guerra ENTRANDO A LA HOGUERA Vivo con Quevedo en las trincheras de Port Spirit, estoy rubio y me purgo sin lujuria. No soy peor o último que los gitanos del Louvre pero me asomo al arenque del Sex- Shop con una cuchara. Me beben en alcohol para que exteriorice, compunge dar vueltas sobre la atmósfera y decir el vuelo en círculos, la estética en círculos. No tengo un centavo para crear el equilibrio, las venas de Oriente chupan al Nietzsche ictericio. Lo malo es que no llevo bandera, no extermino, no me da democracia servir como una puta el billete nuevo. Sólo viviendo con Quevedo supe que nadie me escuchaba, nadie se atrevió a tener frío, a encontrar la decadencia de un cuerpo peor que el de los pescadores de Port Spirit.
Osvaldo Antonio Ramírez EstacionesGolondrina asustadiza, pareces buscar un atisbo en la puerta del invierno, cualquier mortal –cegado de otoños– podría describir la mesura de esos labios o la dimensión sin límites que tus ojos regalan al encuentro. Conocer por qué arrobas la existencia entre pequeñeces lacerantes y esperanzas, es tarea reservada a quien ha visto la bailarina que Degas ha puesto en tu lienzo, Frida Kahlo. Sólo un gesto tuyo puede romper el hechizo, desencadenar la alucinación para hacer danzar al avecilla diminuta que centellea en tu verano.
Félix Sánchez Rodríguez EL GRAN ZOO DE MANANTIALILLO DEL SUR (Para Anisia) A ningún pueblo del mundo le agrada ser solo un pueblo más, de esos miles perdidos en el mapa, sin nada que los distinga. Qué diferente cuando además del nombre, que por sí solo no dice nada, uno puede agregar un poquito vanidoso: “No hay otro pueblo donde haya vivido un burro tan inteligente como el burro Perico”, o, “En este pueblo nació nada menos que el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Por eso mi tío Mario Anastasio Herrera, a quién todos conocen por Mumy, cuando lo eligieron jefe del gobierno municipal lo primero que dijo en su discurso, luego de agradecer a los vecinos que votaron por él, fue que este pueblo sería conocido en todo el mundo antes de que acabara el año. —En todo el mundo. Decir en Asia Manantialillo del Sur será lo mismo que decir el Monte Éverest. Fue una buena noticia, y todos los que estábamos allí —yo también, que había ido creyendo que lo coronarían como se hacía con los reyes y que como era mi tío preferido pues me nombraría Caballero del Reino de Manantialillo del Sur o conde de la Real Orden de Manantialillo del Sur—, aplaudimos esa idea tan optimista de mi tío Mumy. Mi tío era una persona muy seria; pero, ¿cómo se las arreglaría él, si ya estábamos en septiembre, para que en menos de tres meses los italianos, los franceses, los guineanos y los esquimales, al escuchar Manantialillo del Sur levantaran la mano aquí, aquí, pidiendo la palabra para hablar de nuestro pueblo tan famoso? Primero había que resolver lo principal, decidir en qué consistiría la fama de Manantialillo del Sur. Mi tío reunió a los vecinos y pidió que todos le escribieran con sus ideas para lograr ese propósito. ¿Cual propósito? ¿Hay que escribir con lápiz o lapicero? Se lo explicaba mi tío personalmente a aquellos que tenían la boleta en las manos ya e iban camino del buzón donde decía: “DEPOSITE AQUÍ SUS PROPUESTAS PARA HACER FAMOSO A MANANTIALILLO DEL SUR”, y no tenían claro aún lo que se les pedía. Nunca antes se había organizado un proceso igual en Manantialillo del Sur. Los viejos, los niños y las mujeres en la calle con carteles saludando a mi tío Mumy, dando vivas a nuestro Manantialillo del Sur. Algunos creían que de lo que se trataba era de ganarle la emulación a Manantialillo del Norte, otros que lo que había que poner en la boleta era el compromiso de ir el domingo a un acto que se desarrollaría en Manantialillo del Este. Por fin votaron todos los habitantes de Manantialillo del Sur, no solo sus 1327 adultos sino también sus 499 niños (porque mi tío había autorizado a los niños a votar debido a la importancia del asunto), y se procedió a estudiar las propuestas recibidas. Eran tantas las propuestas que mi tío orientó crear entonces una Comisión de Suma de Boletas, una Comisión de Resta de Boletas y una Comisión de Multiplicación de Boletas, al frente de las cuales fueron nombrados, por supuesto, los tres profesores de matemática de nuestra escuela Héroes de Manantialillo del Sur. Fue gracias a esas comisiones que a mediado de octubre el gobierno de nuestro pueblo incluyó en su reunión mensual, como segundo punto (el primero fue, como siempre, desde hacía muchos años, el tema de la escasez de agua y la necesidad de ensanchar nuestro manantialillo hasta hacerlo un río como el Amazonas), el análisis de las propuestas. Pero surgió un problema para las comisiones. No había ni una sola propuesta que tuviera más de un voto, nuestro pueblo era muy creativo y nadie se repetía. Unos proponían verdaderas locuras, como convertir al pueblo en una pista de aviación y que los vecinos durmieran en tiendas de campaña, o poner todos los refrigeradores uno al lado del otro y traer a vivir con nosotros todas las focas y los pingüinos. Revisadas otra vez las boletas para comprobar que no había fraude en ellas, las tres comisiones, las de Suma, Resta y Multiplicación, entregaron el informe de los resultados a la Presidencia que encabezaba mi tío Mario Anastasio Herrera, Mumi, y este la pasó a una nueva comisión, la Comisión de Pensadores Adultos y Escolares sin Miedo de Manantialillo del Sur. Esta Comisión había sido una idea de mi tío. En esa comisión estaban tres payasos, un pintor, un aviador, un jardinero, un chofer de guagua, un lanzador de jabalina, dos escritores y un reparador de relojes antiguos. En dos horas la nueva Comisión sí tuvo un veredicto: “La mejor propuesta de todas es que Manantialillo del Sur tenga el único Zoo-Ilógico del mundo”. Al fin. Ya había una decisión sobre nuestro futuro como pueblo. Pero los periodistas, que llevaban tres días durmiendo en el portal del Gobierno, esperando una noticia exclusiva sobre Manantialillo del Sur, creyeron que los miembros de esa nueva Comisión les estaban tomando el pelo. ¿Cómo van a hacer de este pueblo un pueblo único, famoso, construyéndole un zoológico? ¿No saben que en el mundo hay 42 327 zoológicos, algunos tan grandes como el de Nueva York y el de Berlín? “Ya tenemos una cañada seca y una estación de ferrocarril donde no paran los trenes, ¿para qué queremos un zoológico ahora?” Al escucharlos, los miembros de la Comisión de Pensadores Adultos y Escolares sin Miedo se echaron a reír. Jaja, jojo, juju, y escribieron su veredicto en un gran cartel y lo mostraron a los periodistas, que estaban en el portal, con sus cámaras fotográficas y sus grabadoras, sin peinarse, sin haber recogido sus mosquiteros. UN ZOO-ILÓGICO. NO UN ZOOLÓGICO SINO UN ZOO-ILÓGICO Con el cartel ante los ojos, y luego de unos minutos más de dudas, los periodistas de Manantialillo del Sur, que son muchos pero tienen poca práctica porque solo les reciben media noticia mensual en el periódico de la provincia, cayeron en la cuenta de lo ocurrido y empezaron a enviar a todos los lugares el plan del gobierno de Manantialillo del Sur para ser un pueblo conocido en cualquier punto del planeta.
“Aprueba gobierno de Manantialillo del Sur construcción del primer Zoo-Ilógico del mundo” Todos los zoológicos se parecían por eso, por ser “lógicos” y este de Manantialillo del Sur iría contra esa tonta regla. Se trabajó duro en el acondicionamiento del terreno y las jaulas, en el traslado de los animales, miles de horas de trabajo voluntario, y en noviembre, cumpliéndose el compromiso de mi tío Mumy, vinieron las autoridades de la provincia a inaugurar nuestro Zoo-Ilógico. A las 9 en punto de la mañana estaba listo el acto. Mi tío, tan cortés, pidió a la compañera licenciada Lourdes Arévalo, Luli, del gobierno provincial, que nos honrara picando la cinta. Y detrás de la licenciada Luli y de los representantes de las organizaciones e instituciones invitadas, entramos todos, cantando, soltando globos, los 1327 adultos y los 499 niños. Los periodistas, tan poco acostumbrados a cosas como esas, boquiabiertos, escribían en sus PC y enviaban correos electrónicos en los que describían lo que estaban viendo. ¿Qué veían? En el lago de los patos —lleno de refresco de naranja— un elefante agitaba sus orejas como si fueran alas y se hacía seguir por una docena de canguritos nadadores. En la jaula de los leones, construida no con feas cabillas sino con espaguetis crudos, una serpiente de Santamaría echaba una partida de ajedrez con una caguama. Los cocodrilos corrían de una punta a la otra de la comitiva de visitantes haciendo piruetas y lanzando a los tanques de basura, muy educados, las cáscaras de los platanitos que comían. Al final de la ancha calle principal había una cerca alta con un cartel donde se pedía a los niños no arrojar frutas a las terribles fieras: cuatro gallinas pescuecipeladas que cada cierto tiempo rugían y se liaban a picotazos. No faltaban los árboles en nuestro Zoo-Ilógico. En la arboleda de la derecha una bandada de monos entonaba los más hermosos cantos y al escucharlos los hipopótamos se paraban en dos patas y agitaban sus crines azules. Mi tío, por supuesto, se veía muy feliz. La compañera licenciada Luly también. Y qué decir de nosotros, de nuestra Comisión de Pensadores Adultos y Escolares sin Miedo de Manantialillo del Sur, de todo el pueblo. Nunca se supo el nombre del autor de la idea del Zoo-Ilógico de Manantialillo del Sur. Yo tampoco lo iba a decir. Mi tío había cumplido su palabra y los vecinos, agradecidos, lo eligieron para otros cinco años en una demostración de cariño y confianza en él. “En mi próximo mandato tendremos agua, mucho agua, como los habitantes del Amazonas”. Desde entonces Manantialillo del Sur es conocido en el mundo entero, gracias a mi tío Mumy y a la Comisión de Pensadores Adultos y Escolares sin Miedo de Manantialillo del Sur. Todavía hoy, cuando sale en la TV un árabe, un angolano o un chileno que oye hablar de Manantialillo del Sur y corre a señalarlo en el mapa, a poner su dedo sobre nuestro pueblo tan pequeñito y dice: “Claro que sí, quien no sabe que allí está el único Zoo-Ilógico del universo”, yo me emociono tanto que echo a correr y voy y me meto en la jaula de los leones.
Félix Luis Viera 53 Te he llenado palabra tras palabra, gota tras gota de semen hasta desbordar los interiores de tus uñas. Hemos iniciado y consumado todos los ritos en esta tierra tuya. Has tenido la naranja que es la patria en una bolsa transparente en ocasiones, y en otras has estado lejos de tu patria y has creído que esa naranja, que es la patria, no ha sido más que el recuerdo de una avenida ancha y una bandera cuyos colores entonces no has podido discernir. Jamás has sido tan pobre como aquellos que nunca hemos tenido una pecera; mas, el dorso de tus panes a veces se ha persignado por los menesterosos. Te he llamado Eugenia en medio de esa noche y todas las patrias de todos los hombres, aun las patrias individuales de hombres individuales, se han acercado a mis manos. Tu voz me ha tocado el vientre y he sentido el aroma de una legión de azahares que me ha sanado de una soledad tan vieja como el primer árbol, en esta mole donde yo andaba con la patria en los ojos y el olor de tantas hembras agregaba plomo a la nostalgia. Quisiera haber escrito una oración donde me doliera por la infinitud de tu soberbia, donde clamase perdón para tu egolatría, tu neurosis. Quisiera haberte orado una oración donde pidiese para ti el escaño clímax, donde aparecieras como la princesa de las putas de toda la gigantesca ciudad de México y las villas circundantes. Te he llamado, Eugenia, solitario yo en una tarde de sol, más bien para no olvidar tu nombre ni aquella luz almendrada de tus ojos ni tus senos donde confluyen los balines del fierro candoroso. Si al fin hubieses existido, de la manera en que parecía que existías, quizás también te hubiera odiado (aunque hubiera seguido esperando de ti ese estribillo de los niños cuando rompen las piñatas: dale, dale, dale/ no pierdas el tino/ porque si lo pierdes/ pierdes el camino). Pero algunas veces sí te he odiado a matar. Sólo algunas veces, porque las más te he querido, mujer que no llegas, que llegaste y no, que a veces te vas y parece que llegas y a veces llegas yéndote, Eugenia, en esta Ciudad infinita donde cada diez minutos nadie me ama, y donde hay días en que nadie a nadie ama. Mas, creo que alguna vez tendremos una pecera, la cual habremos armado con los materiales que esos tipos opulentos habrán tirado en el camino. Los pececitos serán las voces de todos los niños de la inacabable Ciudad, incluidas las de los niños que no han tenido más voz que el terror. Entonces yo te llamaré Eugenia cuatro veces cuando el sol se esté poniendo. Cuatro veces te diré: corre, no demores, eres el fanal que orienta a los ángeles cuyas alas se han roto. Y nuestra naranja, nuestra patria, tendrá la piel relucientemente dorada y la verán desde todos los astros colindantes. Entonces tendremos una patria. Esa naranja enorme y brillantemente dorada. Y nadie habrá de escribir un poema que diga "hemos sido tan pobres". Y ni las plantas ni los animales ni los hombres habrán de necesitar que una mujer como tú, evidencia en el sueño, en la realidad deslumbre, viaje desesperadamente con sus aguas a salvarlos.
![]() 7- de de 2008HOY CUMPLO 59 AÑOS (Tercera parte)Rodolfo Meriño
“... y la noche estrellándose” Fayad Jamis Poeta, con aleteo de delfín a mi cabeza llega tu carta e invaden mi cama las hojas de París en otoño. Entonces salto al muro a escuchar el mar y la ciudad que nos ama, odia y olvida y descubro que también yo, junto al delfín, sobrevivo en la espuma.
Daniel Montoly Gambling With The Dead Llevamos siglos en este inaudito juego. Tal vez, los fósiles van a ocupar nuestros asientos, después de ser emboscados por sus caballos jugando al póquer, pretendiendo desconocer sus trampas. De cara al sol, y a los ancianos, humillaron nuestros nombres. Lavando en nuestros ojos, sus mentiras, escondieron en nuestra hambre, sus promesas. ¿Y qué justicia obtenemos, a cambio de sus dioses? Sólo la afable sonrisa de la muerte, cuando caen las cartas en la mesa.
Juan José Rodríguez Morell Contra mi piel sedienta Este poema no es mio, lo hiciste tú con la hondura de tus besos, lo escribieron mis manos cuando aún siendo niños, tú te fundiste en mi y me entregaste un sueño del color de la vida.
Este poema es tuyo hecho con dedos suaves, con los ojos cerrados y el alma derramada. Fue del amor que ebulle de tu sangre dorada perfume de tu piel contra mi piel sedienta.
Ahora es tuyo y mio, en la absurda distancia que tributa mi ocaso. Sé bien que el infinito recuerdo que he dejado, te quedó para siempre y vivirá contigo.
Puedo decirte amor sin que nadie se oponga, puedes darme tus besos sin que nadie lo sepa. Y entregarme los labios desesperdamente con el cándido anhelo de aprender a besar.
Yo te amé, tú me amaste, y como si hubiera sido una estrella que nace, te grabaste en mi adentro y aunque morí una tarde, no me morí del todo, porque tú que estás viva, del todo no lo estás.
Francisco Jiménez Fuenmayor Warning Es peligroso asomarse al cristal de las aguas bravas. Es peligroso asomarse, la tiza gris marca los límites y la frontera es el Álabe.
María Eugenia Caseiro A LA VIDA SOÑADA QUEMANDO EL SOL DE LOS ESPEJOS “Hay un lugar que yo me sé en este mundo, nada menos...” CÉSAR VALLEJO
Se le fueron los zapatos a perecer en el afán y por el uso perdieron. Por el uso no encontraron señales, y en la ruina, un solo parque que afilaba el rastro con dolor de vida señalaba el sitio a donde nunca llegaremos. Muerte andada, andada muerte, a tranco sobre pavimentos... ese lugar en que se abre una gran boca de miedo.
Ya la luz que no recuerda a nadie vino desde el fondo de tus zapatos niños a traerte, a colocar peldaños a la sombra de tus pies. Como un caballo sin más metáfora que el torso roto una maqueta de su anatomía salió de los espejos; bebió la brevedad, el límite para buscar el blanco.
No hay lugar en el mundo para tus pies que fueron desde mis pies cansados a buscarte en la fuente del temor a la luz para ninguno; luz unigénita del que ya me abandonaba desde siempre, esa que bañaba las preguntas, los cuartos vacíos, el acaso. Crecieron las raíces de tus pasos, buscaron el sueño entre los muertos sin rostro en el sosiego buscaron, bebieron de la sed, de las razones subieron la escalera de la lágrima rompieron, ¡ay de ti!, sombra de mi sombra, la máscara en que tu ojo se apagaba.
El sol que no sabía de nosotros que no supo de ti ante mí, encontró tu boca, mi boca esquiva en un rincón sin violencia, tu rígida inocencia paseada por la noche hasta tu yo en la pacífica muerte, en la muerte inequívoca en que no tenían cabida más que tu ojo y tus zapatos con el afán de buscar y buscar la calle.
Bajo el llanto permeable de tu lágrima, mi lágrima hueca por el cristal del fuego mataba la lumbre, la vida que soñaba, quemaba el sol, rajaba las cometas, y la fuente donde no había agua caía sin vida ante nosotros.
Yo que no soy la misma que miraba, desde el sueño partir el tren de tus zapatos señalaba con el índice tronchado por la filantropía tu alma helada, huyendo…
(Este poema mereció Tercera Mención de Honor del Certamen Internacional de Poesía César Vallejo 2006, de Londres, Inglaterra.
Rodolfo Meriño “Odisea ha muerto” Roberto Fernández Retamar Si no me reconozco estiércol ni arena, un mendigo más desesperanzado que la sombra, más loco y triste que mis hijos y mi madre; y no me es posible conocer el reino, o todo es una broma. ¿Qué hago aquí, en la sobre vida?
Francisco Jiménez Fuenmayor Heroina Sentados en la barra, como leprosos, la voz pastosa, los ojos vidriosos. Ella colgada, como Él. Mala pinta, malos pelos, delgadez... Ella sonríe mirando una planta: “De puta madre…” Él la deja sola, se va al water, al rato vuelve con sangre en la cara, servilletas de papel manchadas... ¿Contaminadas...? La gente decente mira la escena: ¡Que se vayan ya, a hacer puñetas! ¡Sidosos, parásitos y ladrones! Y yo me asusté de mí mismo, con el corazón de hierro estaba pensando lo mismo. ¿Que clase de hombre soy que en vez de sentir piedad, y comprensión sincera, me dejo llevar por la aversión y por un cruel: ¡Que se mueran! Corazón de piedra, mente de mármol, alma de lodo, manos de espinas, mandíbulas de lobo. Si no acaricio, ni beso, ni ayudo, ni ofrezco amor a los necesitados es que estoy muerto y embalsamado. Ahora entiendo por qué cada vez tengo más frías las manos.
Daniel Montoly DARK AFTERNOON IN HARLEM Bajo del taxi en The New Canaan Tabernacle. Al sentarme huelo los orines de los muros, escucho esas viejas canciones arrastradas por el viento salir melancólicas por las ventanas de Harlem. Distingo la sombra de James Brown cruzar la Lenox Avenue y desaparecer entre las luces del viejo teatro Apollo. En otra esquina, Mingus y su bajo me despiertan a ese otro mundo soterrado y frío de árboles y sogas grises en lugar de pájaros. Siento el espíritu de un fugitivo llegando al Norte, y puños al aire lo saludo. Respiro en Harlem los versos libertos de Frederick Douglass y Langston Hughes, en los ojos obnubilados del maestro Dizzy Gillespie.
Osvaldo Antonio Ramírez Distancia(Para Sarita)En mi casa no hay descensosy subidas en la escala de mercurio,sólo encuentros en el marasmo de las tardes de domingo. No hay otoño, hojas cayendo. Es posible la luz aunque anochezca.Aquel hogar, de piedras, no tiene helechos en las paredes, tiestos de flores o geranios en los balcones, ni balcones... no los necesita. En mi casa no anochece, luz y aroma agasajan los rincones, se filtran por los resquicios del deseo... En mi casa estás tú.
Juan José Rodríguez Morell Esta ciudad que ignoras Tu plantas los pies sobre mi espalda y no me quejo, pateas con prisa o con desdén mi centenaria piel, y no me ofendo.
Tú te sirves de mi y yo te amo: siento que estás herido y sangro, si te acobardas, tiemblo.
Yo parí generales y me ufano, orgullosa de saber que en mis entrañas, hubo grandes hombres y que estás tú.
Tú abres surcos en mi carne adolorida y un reflujo de amor me trepa el alma. Tu me hieres con blasfemias y mentiras y me infamas quejándote de mi y yo pienso en tus dolores, porque esta dura espalda donde naciste un día, esta ciudad por muchos ignorada, te ha de llorar con lágrimas de plata, y entonces pondré en tu frente amada un beso dulce y tibio.
Yo te diré al oido cuando nadie lo escuche que mi amor fue tan fuerte que no importó el ultraje, para abrigarte tierna como a un tierno capullo, consolar tus angustias, darte descando y paz.
Y mientras todos piensen en ti como alguien que ha muerto te sembraré en mi seno, y sin que nadie sepa, te haré brotar de nuevo como una bella flor.
María Eugenia Caseiro CRECIÉNDONOS LA TIERRA “La muerte es esa pequeña jarra, con flores pintadas a mano, que hay en todas las casas…” ELISEO DIEGO
Debajo la tierra; allí tenemos que volver aplazarnos y ser dioses... Hoy, los frutos de tonadas nacientes entre sorbos, alentando fichas de parchís aromados por la charla en corredores con céfiro de lirio y plumas de gallo reluciente. El cristal de las babosas que nos hizo encapuchar los pies descalzos nos inventó horizontes en las palmas de las manos.
¡Tierra!
de mi tierra tuya que nos cayó delante en aguacero de raíz creciéndonos los dedos para tocar el zumbido fantasma que mora los pasillos. La semilla de la tarde acomodaba el sol colándose por los resquicios entre el rojo y el verde de sus cotiledones.
¡Tierra!
de mi tierra tuya que nos cayó delante, hasta la empuñadura. (Del libro El Sopor de las Guanábanas)
Carlos Esquivel Guerra LÁMINA JUNTO AL EBRO Antes de aparecer el fantasma de François Villon yo era un hombre honrado, creía comestibles aun los desperdicios cortados por la resignación de mi especie, tenía dos mujeres y no amaba a ninguna, vivía de negocios turbulentos vendiendo mi país todas las noches al primero que comprara. Hasta donde supe, François Villon había sido ajusticiado y, quizás, escuchó el sordo gemido de su crimen en el fuego. Yo sonreía y era triste. Entonces tocó a la puerta y flotaba. Me dijo ¿quieres comprar? Yo era un hombre honrado, aun creía comestibles los desperdicios cortados por la resignación de mi especie, tenía dos mujeres y no amaba a ninguna.
Daniel Montoly Canción del amor apócrifo Quiero besarte como impetuoso rocío en la madrugada de tu sequía, bañando tu cuerpo prohibido con el sudor de mi boca. Quiero besarte saboreando el lapso que encubre esos malditos ojos hurgando siempre en mi anonimato para quemarme en su hoguera. Quiero besarte tan sólo para saber que somos dos ángeles seducidos por el aura del infierno. Tan solos, tan desnudos, que nuestro pecado a Dios ya no le importa.
Carlos Esquivel Guerra VIAJE CON DANIELA DE MADRID A ARANJUEZ 1999 Tengo un lugar y no me pertenece, me pertenece esconderme, como uno de siempre, aunque me llame como tú. Vivo a un lado de la bahía donde el mar no permite un hielo, un toque de guijarro. En una época distinta pasee en unos trenes que arrastraban Madrid a otra periferia. Recuerdo al maquinista: sonreía como en las fotos donde Aleixandre sonreía: lo vimos escalar la inocencia y hablar de los que pasaban a territorios prohibidos. Entonces el cuerpo de mi madre era un farol de guerra y escogía las branquias de otros países donde el tumulto no fuese más hermoso que ese jardín con aberturas ingrávidas. Recuerdo: las sombras junto al tren se desplazaban como el pez carcomido por las sierpes, ella vigilaba y constreñía el corazón ante cada barrera, ante cada montaña sin tocar, se inclinaba ante mi sombra, aún no tenía el miedo de transformar. Mi madre está allí donde no podré entenderla, y tú, mi nombre, tú, rozarás mis labios, limpiarás las fotos.
María Eugenia Caseiro DE LA PERPETUIDAD DE ENARBOLARTE “La eternidad ignora las costumbres.” ELISEO DIEGO
El árbol de tus huesos con sus cuernos afilados resonó en el hambre como música extraña creció en el ala de la sombra atravesado de pájaros y capiteles con sus sierpes de niños huérfanos con el talón hendido en el reloj con la sonrisa fija en el pasado con la mirada torva y la inocencia incólume.
Crecimos sobre él los que te amamos, los que sin perder el hábito de atesorar lo que de sobra sabemos sin regreso arracimamos el cariño como aves rapaces apartando en capítulos las tardes con sus vueltas los mundos entramados de azogue y aserrín las pantallas de vulnerabilidad…
Atamos las aristas del pasado con colores ampulosos y prolíficos por los cuatro pasajes del amor sin tiempo, para no claudicar para no salirnos del empalme de tu árbol con la inercia trepidante por las oscilaciones aguzando el oído cerca de la escarcha en el ligero trino de lo que no vuelve, abrimos el libro de las estaciones que se coagula en lo alto; tú, yo, los tejados amarillos vistos desde Dios con las chimeneas de trompas de elefante con sus gatos floreados cascabeleando con tejones de azúcar y sus canalones esperando la lluvia de los tiempos.
(Del libro El Sopor de las Guanábanas)
Francisco Jiménez Fuenmayor Algún día A lo mejor algún día de lluvia gris y fría me sorprende la melancolía y vuelvo a oír con alegría la dulce melodía de tu voz cálida.
A lo mejor algún día marco tu número. Cuando cambie el tiempo si se me vuelve a clavar, todavía, la astilla de tu recuerdo en el corazón cansado del invierno. Y vuelvo a estremecerme, y a esconderme en el desván a solas con mi secreto.
Con el dorso de la mano limpiaré la pátina de polvo del lomo de aquel cuaderno. Y entre las hojas amarillas donde duermen mis primeros versos, alguna lágrima de sal, lloverá sobre el papel seco.
María Eugenia Caseiro SE NOS FUE LA LUZ “Estoy contento: ninguna diferencia abismal me precipitará a un instante eterno.” TEODORO LECMAN
Pasó finalmente a tomar su lugar sin nombre en el andén en donde el tren no dijo y se marchó la voz sin soga para ahorcar el olvido entre los árboles.
Dime, ¿cómo acaeció por un instante apenas el sonido?, ¿cómo caló el diente la frecuencia?
Y, por si fuera poco, el caudal de la espera, con la mano aplastantemente limpia, trató de desmentir lo que jamás se dijo.
Ya la sombra cobijaba lo que el mar no tuvo tiempo de doblar benignamente.
Hoy, que se nos fue la luz ayer prendida con lazos de color a la distancia, no se sienta a conversar la alondra, y en el patio, ni el naranjo que una vez me hinchó los labios tiene la corteza azul.
|